El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, pidió este sábado a Estados Unidos que ejerza una presión más intensa sobre Rusia para poner fin a la guerra en Ucrania, en la antesala de nuevas negociaciones de paz en Miami que reunirán a representantes de Kiev, Moscú, Washington y países europeos. El mandatario enfatizó que solo Washington tiene la capacidad de convencer al Kremlin y reclamó un aumento en el suministro de armas, además de sanciones más severas contra la economía rusa.
Zelenski afirmó que “Estados Unidos debe dejar claro que, si no hay vía diplomática, habrá presión total”, y lamentó que el presidente ruso, Vladimir Putin, “no siente todavía el tipo de presión que debería existir”.
El líder ucraniano insistió en que la fuerza necesaria para forzar un cambio en Moscú reside en Estados Unidos y en el presidente Donald Trump, descartando la búsqueda de alternativas internacionales. “La pregunta que se plantea con respecto a todas las alternativas es si serían capaces de hacerlo”, declaró en Kiev.
Las conversaciones en Miami representan un giro respecto a rondas previas, ya que por primera vez reúnen delegaciones de todas las partes implicadas y mediadores europeos. El emisario ruso Kirill Dmitriev llegó este sábado a la ciudad estadounidense, donde ya estaban el enviado especial estadounidense Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes actúan como mediadores. Dmitriev anunció su viaje en redes sociales, acompañando el mensaje con un emoji de paloma de la paz y un video de la playa.
El viernes, Witkoff y Kushner se reunieron cerca de Miami con el negociador jefe ucraniano, Rustem Umerov, y con representantes de Francia, Reino Unido y Alemania. La inclusión de europeos en la mesa de diálogo supone un avance respecto a la etapa anterior, en la que Estados Unidos negociaba por separado con cada parte en distintos lugares. Según Zelensky, Washington propuso un formato de negociación que incluye a Ucrania, Estados Unidos y Rusia, con la posible presencia de representantes europeos, lo que consideró “lógico” para una reunión conjunta.
Desde Moscú, la participación europea recibió una respuesta negativa. Putin afirmó en su conferencia de prensa anual que el desenlace del conflicto depende de Kiev y sus aliados europeos. “La pelota está completamente en el campo de nuestros rivales occidentales, empezando por la cabeza del régimen de Kiev y sus patrocinadores europeos”, declaró el mandatario ruso. El Kremlin considera que la presencia de los aliados europeos de Ucrania constituye un obstáculo para la paz.
En paralelo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, recalcó que Washington no pretende imponer un acuerdo. “No podemos obligar a Ucrania a llegar a un acuerdo. No podemos obligar a Rusia a llegar a un acuerdo. Tienen que querer llegar a un acuerdo”, señaló Rubio, quien podría sumarse a las conversaciones en Miami.
Mientras tanto, la situación militar en Ucrania sigue deteriorándose. Putin prometió mantener la ofensiva y celebró los avances rusos en el campo de batalla tras casi cuatro años de guerra. Las fuerzas rusas han incrementado sus conquistas en el frente, controlando aproximadamente el 19% del territorio ucraniano. El sábado, Moscú anunció la toma de dos localidades en las regiones de Sumi y Donetsk, en el este del país. En Odesa, al menos ocho personas murieron tras un bombardeo ruso contra un puerto en el mar Negro. Por su parte, Ucrania aseguró haber destruido dos aviones de combate rusos en un aeródromo de Crimea, territorio anexionado por Rusia en 2014.
El trasfondo de las negociaciones incluye la revisión de un plan de paz propuesto por Estados Unidos hace más de un mes. El texto inicial fue percibido por Kiev y sus socios europeos como favorable a las demandas del Kremlin, lo que motivó su revisión tras consultas con Ucrania. Aunque los detalles de la nueva versión no se han divulgado, Zelensky indicó que implicaría concesiones territoriales por parte de Ucrania a cambio de garantías de seguridad occidentales. El presidente ucraniano espera el informe de Rustem Umerov, quien junto al jefe del Estado Mayor ucraniano, Andrí Gnátov, mantuvo una nueva ronda de contactos con estadounidenses y europeos en Estados Unidos.
La invasión rusa de Ucrania, iniciada en febrero de 2022 bajo el argumento de evitar la expansión de la OTAN y desmilitarizar el país, transformó el mapa europeo y dejó una huella de destrucción y muerte sin precedentes en la región en las últimas décadas.
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