Por eso resulta fundamental que el Congreso de la Nación asuma la responsabilidad histórica de debatir, tratar y sancionar el proyecto de modernización de la Ley de Contrato de Trabajo Agrario tal como fue elaborado por el Gobierno, evitando desnaturalizar su espíritu con modificaciones que vuelvan a introducir rigideces y distorsiones ya conocidas.
La Argentina necesita menos consignas ideológicas y más realismo productivo. Necesita empleo formal, inversión, arraigo rural y desarrollo sostenible. La modernización laboral no es una amenaza para el campo: es una herramienta para que productores y trabajadores rurales puedan crecer, formalizarse y proyectarse en el tiempo.
El agro argentino ha demostrado, una y otra vez, su capacidad de innovar y adaptarse. Hoy le toca al sistema institucional acompañar ese proceso. La modernización laboral es una oportunidad. Que el Congreso esté a la altura del desafío.
El autor es abogado, docente universitario y asesor de la Sociedad Rural Argentina (SRA)
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