
Actualmente, en Argentina, hay 18 provincias que aplican la Ley de Alcohol cero al volante: Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Chubut, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Neuquén, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Santiago del Estero, San Luis, Tierra del Fuego y Tucumán.
El rol de las compañías de seguro en estos siniestros es de contención, aunque llega como una consecuencia del accidente que ya ocurrió y las lesiones que provocó.
“Este día no debería ser solo una fecha con campañas en vía pública o redes sociales. Es la oportunidad de preguntarnos qué parte de la responsabilidad nos toca como sociedad. Porque el control no empieza ni termina con un test de alcoholemia: empieza con el ejemplo en casa, con el rol del conductor designado entre amigos, con padres que se animan a poner límites, con municipios que sostienen controles constantes y con un Estado que garantice educación vial desde la escuela primaria”, dijo Eugenio Muerza, Director Comercial de una compañia de seguros.
Cuando un conductor tiene un accidente de tránsito bajo efectos del alcohol, la cobertura de su compañía de seguros queda técnicamente anulada, ya que, del mismo modo que ocurre si se produce cruzando un semáforo en rojo o a mayor velocidad de la permitida, la situación está enmarcada en una falta o infracción de tránsito.

“Un dosaje de alcohol arriba del permitido no habilita para manejar un automóvil o una moto. Es causal de rechazo de un siniestro en una compañía de seguros. Es simple la ley de tránsito manda”, indicó Martín Gaggi, broker de seguros a Infobae.
“Manejar alcoholizado implica una agravación esencial del riesgo, por lo que la compañía puede rechazar el siniestro cuando el asegurado es responsable del accidente. En todos los casos, se trata de una conducta que vulnera las condiciones de cobertura y agrava la exposición a daños”, agregó Gabriel Bussola, presidente de Libra Seguros.
En este caso, el conductor debe hacerse civil y penalmente responsable de las consecuencias del accidente vial, tanto sea con sus bienes como con su disponibilidad ante la justicia. Aunque el daño ya estará hecho, este es un factor que muchos conductores no tienen en cuenta al decidir ponerse al volante habiendo ingerido bebidas alcohólicas o cualquier otra sustancias psicoactivas (SPA) que afectan los reflejos y disminuyen la atención plena que se requiere para conducir un vehículo.
Aunque la estadística muestra una reducción de los casos donde el alcohol tiene directa incidencia en los accidentes de tránsito, las cifras continúan siendo altas.
“Es cierto que hay menos casos que en años anteriores, pero el alcohol sigue siendo uno de los factores más frecuentes en siniestros graves, especialmente durante la noche y los fines de semana”, finalizó Bussola.
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