Javier Milei, lejos del hambre animal del león, decidió mantenerse abrazado al equilibrio que profesa hace meses. El presidente volvió a ser la principal víctima de la encerrona que confeccionan los cortocircuitos entre los campamentos que coordinan Karina Milei y Santiago Caputo y, lejos de posicionarse, optó por el salomonismo. Quienes lo conocen advierten sin pudor que el líder libertario nunca estuvo dispuesto a elegir entre sus dos manos derechas. La indefinición quedó sellada con la llegada de Manuel Adorni, alfil de su hermana de sangre, a la jefatura de gabinete y Diego Santilli, cuentapropista con afinidad por el caputismo, al Ministerio del Interior. Ambos se sumarán a la mesa política que encabeza el jefe de estado semanalmente.
¿Ganan todos?
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