Este miércoles, la oposición en la Cámara de Diputados asestó un duro golpe parlamentario al gobierno de Javier Milei. Por una amplia mayoría, se rechazaron los vetos presidenciales en dos leyes clave: la de emergencia pediátrica, que ha visto en el Hospital Garrahan un símbolo, y la de financiamiento universitario. La votación revierte una decisión del Poder Ejecutivo y ahora el rechazo a los vetos se elevará a la Cámara de Senadores para su ratificación, en una sesión que se prevé para el 2 de octubre.
Milei y Caputo, tras la derrota en el Congreso: balances en tándem
Las reacciones del gobierno no tardaron en llegar: el presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo se manifestaron casi simultáneamente en la red social X.
Preocupado por el impacto negativo en “los mercados” y en variables económicas como el dólar y el riesgo país tras la derrota en el Congreso, el ministro de Economía publicó a las 8:47: “El Congreso insistirá hoy en romper el equilibrio fiscal. Todos sabemos a esta altura que lo que están tratando de hacer es voltear al presidente que salvó al país de caer en la peor crisis de su historia. Solo quieren recuperar su negocio y están dispuestos a todo. Como ciudadanos, tenemos una única y eficaz herramienta de defensa: el voto. Usémosla este octubre“.

¿Qué dijo Milei tras la derrota?
En cuanto al presidente, su comentario fue publicado a las 9:15, casi media hora después que su ministro más destacado: “En el Partido del Estado tenés a los kukas y a los ‘antikukas’ que votan igual que los kukas pero disfrazados de republicanos. Votar por cualquiera de las versiones del Partido del Estado es votar para que tus hijos se vayan para Ezeiza. Ya hemos vivido eso. Sabemos cómo termina. La Libertad Avanza o Argentina retrocede“.

La referencia a las nociones de “Partido del Estado” y a los “kukas/antikukas” revela cómo el gobierno nacional ha perdido “aliados” y apoyo político en los últimos meses, no solo del PRO, sino también de sectores del propio peronismo, enfrentando un creciente aislamiento político. Este aislamiento se agudiza tras el escándalo de los audios de Diego Spagnuolo y las presuntas coimas en la ANDIS, la contundente derrota en las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre, así como por los problemas en la macroeconomía (suba del dólar, aumento del riesgo país, caída en los bonos soberanos, etc.).
Por otro lado, las constantes denuncias de un “golpismo” en proceso y de una tendencia destituyente por parte de la oposición, dado el historial antidemocrático del propio gobierno (represión, violencia discursiva, ataques a la libertad de prensa, etc.), podrían más bien anticipar y reflejar planes “antidemocráticos” propios, si la situación política y económica no evoluciona “acorde al plan”.
El Gobierno y las derrotas en el Congreso: no solo está en juego la economía
Este jueves, el Senado se prepara para insistir con la ley que obliga al Poder Ejecutivo a coparticipar los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), un capítulo crucial en el golpeado vínculo entre el gobierno central y los gobernadores. La apelación casi simultánea a las elecciones legislativas de octubre por parte de ambos funcionarios pone de manifiesto que sin triunfos en las votaciones de ambas cámaras del Parlamento, en las elecciones de 2025, y sin un control efectivo de la conflictividad social en las calles, el plan económico del gobierno, que se sintetiza en el mantra del “equilibrio fiscal”, no podrá sostenerse en el tiempo. Este último aspecto es clave; el “control de la calle” y la sostenibilidad social del “plan motosierra” es lo que observan con mayor preocupación los organismos multilaterales como el FMI, y, por ende, también el gobierno de Donald Trump, considerado uno de los principales apoyos políticos del actual gobierno. “¿Esto aguanta?”: una pregunta que para actores estratégicos es más relevante que los números que arroje octubre.
El miércoles, dos sectores con marcada presencia en la calle, organización sindical y buena imagen en la opinión pública lograron una victoria importante; es decir, dos conflictos “testigos” contra los cuales el gobierno se enfrenta a una lucha decisiva: los trabajadores del Hospital Garrahan y de otros hospitales pediátricos, así como el movimiento universitario.
Pareciera que lo único que se ha desvanecido definitivamente es el fantasmagórico “¿Y si sale bien?”.
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