20 feb 2026
CLARíN

Un Waterloo para el mileísmo, Macri alimenta el poliamor y el peronismo se atrinchera en el Senado

En esta nota: Entre Ríos
Un Waterloo para el mileísmo, Macri alimenta el poliamor y el peronismo se atrinchera en el Senado
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Según ese indicador, que como otros funciona como hipótesis, cuando el salario real baja, se despeña el apoyo al gobierno. Cuando se recupera, mejoran las marcas de adhesión. Esta semana la consultora Equilibra de los economistas Martín Rapetti y Diego Bossio (ex diputado y ex Anses, hoy cercano a Juan Schiaretti), señala que “los indicadores de salario formal arrojan señales de caída desde comienzos de 2025: dicho indicador arroja una caída de 4,1% desde febrero de este año y quedó 7,5% abajo del primer semestre de 2023 (1S-23), ya que desde febrero los privados formales cayeron 5,3% (quedaron 2,2% abajo del 1S-23) y los públicos mejoraron 0,9% (sufren una pérdida de 17,6% en su poder de compra frente al 1S-23).”

La sociedad desinformada

Estas fantasías interpretativas tienen que ser puestas a prueba frente a la realidad. Este gobierno parece ensayar el mismo método que hizo tropezar a la administración de Macri y confía en que hay una realidad operativa que nadie ve salvo los gurúes del oficialismo. Los estrategos del macrismo de 2015-2017 decían que el mundo había cambiado, que estábamos ante un cambio de época y que solo sus bastoneros tenían acceso a la real realidad. Hoy los asesores del Gobierno cultivan la ficción de que ellos solos saben lo que ocurre, que nadie la ve, salvo sus arúspices y los voceros del prime time de la TV alcahueta. Sirve para montar campañas al amparo del principal drama de la vida pública que es la desinformación.

Hay una crisis del relato fruto de la sustitución de las plataformas tradicionales por una narrativa audiovisual, que reemplaza a periodistas por locutores, animadores, infotainers y lectores de noticias que repiten información que no han producido. El periodista trabaja con la información que él mismo produce y es inmune a los problemas que afectan a los medios audiovisuales y a los newsreaders, como las noticias falsas. Nunca un periodista es víctima de la “fake news” porque es quien construye la información. La sociedad desinformada toma como cierto lo que repiten los animadores y no tiene otras vías para conocer la realidad política. Si hay una reforma pendiente es la de volver a construir una sociedad informada.

La falacia de las redes

En 2019 por los cuarteles de Peña insistían en que iban ganando las elecciones. Cuando ocurrieron las PASO de aquel año se dieron cuenta de que era una fantasía de autoengaño. Lo ha contado el propio Macri en sus escritos autobiográficos. Cuando llega la hora del voto, la realidad es otra. Por eso Manuel Adorni, que es más Milei que el propio Milei, el 18 de mayo sacó apenas el 15% de los votos del total del padrón de CABA, que es el distrito de los Milei. La campaña que llevan adelante para las elecciones de octubre sostiene que tienen una marca ganadora en todos los distritos con cualquier candidato que respalden. Nadie puede probarlo y no hay antecedentes salvo los resultados de 2023.

Completa esa fantasía la creencia de que el mundo está en las redes y que dominar la conversación es la clave del éxito. ¿Alguien ha visto alguna vez en las redes, o en la prensa tonta que hace historias basadas en tuits, a quienes gobiernan la provincia de Buenos Aires? ¿Alguien vio a Mayra Mendoza, Jorge Ferraresi, Fernando Espinosa, Juan José Mussi, a los Granados, a Gabriel Katopodis, perdiendo tiempo en las redes, ¿enredándose con los locutores del prime time o dialogando con imitadores y otros caricatos? Ni se les conoce la voz, pero son los que gobiernan Buenos Aires. A los que se animaron a sacar la cabeza en esa conversación – los Kirchner, o los Massa-Galmarini – las urnas los mandaron a la casa. Y a algun@ con tobillera.

Abstinencia no es mutilación

Tampoco los argumentos del Gobierno son contundentes para justificar los vetos, que se apoyan más en la descalificación ideológica que en razones contables. A cada reproche sobre el costo fiscal de las medidas, la oposición contra argumenta con datos que minimizan el precio y enumeran las cajas a las que podría acudir el Gobierno para pagar esas facturas. Las razones son claras: el Gobierno podría, según los opositores del ala moderada -bancar aumentos a jubilaciones y moratorias, discapacidades y asistencia a inundados- aplicando los superpoderes que tiene por las leyes de emergencia.

Victoria Villarruel, a quien el propio Milei puso como su vicepresidenta y que debe saber de esto más que el común de los mortales ha señalado los fondos SIDE y los viajes como una fuente de recursos. Lo que no puede bancarse el Gobierno es el reproche de los ayatolas del modelo que no soportan que un gobierno conservador ceda ante la política. Los teólogos del mercado son más inflexibles que los organismos internacionales (cuyo negocio es traficar y medrar con pecadores fiscales y defaulteadores seriales) y confunden abstinencia con mutilación. El FMI ha dicho que hay 157 países, de los 181 que audita, que tienen déficit fiscal y que la deuda pública global equivale al 238% del PBI mundial. A la Argentina le piden déficit cero. Profesan la idea de la Argentina incorregible. ¿Quién en política es corregible?

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