20 feb 2026
NACIONALES

La influencia de la violencia en redes se expande y genera debates en el espacio público más allá de lo digital

En la era de los algoritmos, la agresión deja de ser un exceso para convertirse en estrategia política. Así lo señala un estudio elaborado por la consultora Ad Hoc analizado en “Comunistas”, donde se examinó cómo trolls, figuras públicas y amplificadores de contenidos transforman la conversación digital en una maquinaria emocional que premia el enojo en desmedro del diálogo argumentativo y racional.

La influencia de la violencia en redes se expande y genera debates en el espacio público más allá de lo digital

La violencia discursiva se establece como una lógica de interpelación efectiva para los usuarios de redes sociales. Esta conclusión se deriva de un estudio presentado en “Comunistas” por Lucas Raffo, politólogo y director de la consultora Ad Hoc. El informe analizó los insultos y discursos de odio publicados en la red social X (anteriormente Twitter) entre enero de 2023 y junio de 2025. Este contenido fue recopilado a través de un monitoreo en línea, abarcando tanto insultos explícitos como expresiones peyorativas y términos resignificados, un corpus que fue investigado en equipo por la consultora.

Lo que antes se consideraba una excepción, la violencia en redes, se ha transformado en un recurso “estético”, según explicó Raffo en el programa que se emite por Bravo TV de lunes a viernes a las 20.30. El especialista profundizó en esta conceptualización: “Con más de 27 millones de insultos registrados en el período, el estudio de la consultora Ad Hoc demostró que la conversación pública digital busca despertar emociones en lugar de fomentar la reflexión”.

Las agresiones activan emociones primarias, una reacción que “recompensan” los algoritmos, softwares diseñados para generar y mantener la implicación de los usuarios en la red durante el mayor tiempo posible. Se asemeja a un disparo certero hacia el sistema límbico —estructuras cerebrales que integran procesos emocionales y motivacionales—, en lugar de dirigirse a la corteza prefrontal —región cerebral involucrada en la planificación de comportamientos complejos, la toma de decisiones racionales y la adopción de comportamientos sociales adecuados en cada momento—, según teóricos de la comunicación como el historiador israelí Yuval Noaḥ Harari y el filósofo surcoreano Byung-Chul Han.

El informe identificó tres roles clave que explican el funcionamiento de esta maquinaria: trolls, provocadores y amplificadores. Mientras los trolls generan contenido agresivo desde el anonimato, los provocadores —figuras con legitimidad pública como el presidente Javier Milei— emplean ese lenguaje para no pasar desapercibidos. “Estamos ante una comunicación basada en la provocación, sin espacio para la empatía”, explicó Raffo. Cuando un político insulta y un medio lo amplifica, el discurso se instala. “La noticia ya no es lo que dice el troll, sino quién lo replica y desde dónde”, añadió.

El conductor del programa, Juan di Natale, planteó en la mesa la dicotomía que enfrentan los usuarios atacados en redes: contrarrestar o permanecer en silencio. En un espacio público que se ha digitalizado, las conversaciones se desarrollan cada vez menos en la calle y en otros espacios físicos, según señaló Raffo.

“El insulto es el mensaje”, resumió el consultor, al mostrar cómo incluso periodistas, empresarios y opositores han comenzado a replicar esta lógica para mantenerse visibles. Esta conducta se observa también entre políticos que están a las antípodas de Milei —como Juan Grabois, mencionado por Raffo— y también fuera de la pantalla.

Según la candidata a senadora provincial Romina Del Plá, invitada a la emisión, la lógica del agravio “ya no solo degrada la política, sino que intoxica el debate social, desde las escuelas hasta los hospitales”, observó. La violencia verbal, más que una práctica despreciable, se ha convertido en una táctica política: activa emociones, capta atención y asegura alcance. El problema no radica en que el ecosistema digital tolere esa violencia; es que la fomente, como se mencionó en el estudio.

En este terreno digital, más visceral y emocional que racional, la política se ha adaptado y sabido explotar sus “beneficios”. El Presidente, quien es el usuario no troll que más insultos ha publicado en el período analizado, no solo encabeza el ranking de agresividad con su nombre real, sino que representa el triunfo de una estética que transforma las reglas del poder digital.

LB / FPT

Comentarios

0 comentarios

Iniciá sesión con Google para comentar

Conectado como
Tu comentario se publicará al instante.

Sé el primero en comentar esta nota.

Te puede interesar