Tres semanas después de su firma, el acuerdo salarial de la Federación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA) fue homologado el pasado martes por la Secretaría de Trabajo. Esta paritaria había sido una de las que el Gobierno rechazaba validar, ya que superaba la pauta salarial del 1% mensual. Actualmente, el principal aumento que aún carece de homologación es el acordado por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) el 4 de junio último.
Los sindicalistas continúan quejándose por los límites salariales impuestos por el Ministerio de Economía como parte de su estrategia antiinflacionaria, aunque la mayoría de ellos firma acuerdos en sintonía con la pauta oficial.
Este tema será abordado en la reunión ampliada de la mesa chica de la CGT, programada para el próximo lunes en la sede de la UOCRA, donde podría emitirse una contundente declaración en contra del “cepo salarial” del Gobierno, que, según advierten, perjudica la recuperación de los salarios frente a la inflación.

La primera paritaria “castigada” por Economía por haber superado el límite del 1% mensual es la que suscribió Armando Cavalieri, líder de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (Faecys), que sigue sin homologarse desde fines de abril. Este acuerdo consiste en un aumento salarial acumulativo del 5,4%, distribuido en tres tramos (1,9% en abril, 1,8% en mayo y 1,7% en junio), además de sumas fijas no remunerativas que totalizan $115.000, divididas en tres cuotas de $35.000, $40.000 y $40.000, respectivamente.
La decisión de no homologar el acuerdo de Comercio ha suscitado críticas incluso de un dialoguista acérrimo como Cavalieri: “¿Tener salarios que aumentan 1,5% o 1,7% es realmente un peligro para la estabilidad que busca Milei? Si es así, estamos en una situación muy delicada”, afirmó en una entrevista con Infobae. Además, agregó: “Si creemos que esto va a poner en riesgo la inflación de la Argentina, estamos perdidos. No hay salida”.
No se trata de una paritaria cualquiera; involucra al sindicato con mayor cantidad de trabajadores (1.200.000), cuyos salarios son referencia para otras actividades. El 6 de mayo, ante el laberinto en el que había quedado su convenio, Cordero convocó a una audiencia a Cavalieri y a las tres cámaras empresariales con el fin de que reformularan las cifras. Sin embargo, el sindicalista no asistió.

Aun así, en el sector se estima que el aumento salarial fue abonado por la mayoría de las empresas: entre el 75% y el 80% pagaron la mejora del 5,4% correspondiente al período abril-junio, a pesar de no contar con homologación y de la resistencia de las cámaras que representan a los supermercados.
Cavalieri y las cámaras empresariales firmaron el 28 de junio un nuevo aumento salarial que consistió en un 6% sobre las escalas básicas vigentes a junio, el cual se aplicará de forma no acumulativa y se distribuirá en un 1% mensual entre julio y diciembre, más el pago de asignaciones mensuales no remunerativas de $40.000, que se abonarán de julio a diciembre.
A pesar de que estas cifras respetan el límite del 1% mensual, Economía tampoco busca que sean homologadas e incluso presiona para que el sindicato acepte reducir los aportes extraordinarios y así moderar el aumento.

El líder de FAECYS no está dispuesto a ceder. Sin embargo, el ministro de Economía, Luis Caputo, advirtió que solo se homologarán las últimas dos paritarias si Cavalieri ajusta algunas cifras acordadas al límite salarial.
La paritaria de Sanidad también parecía empantanarse. Firmada el 25 de junio, incluía un incremento salarial del 4,5% para el trimestre mayo-julio en tres tramos mensuales del 1,5%, más tres sumas fijas de 25.000, 40.000 y 60.000 pesos para cada uno de esos meses. Es decir, planteando cifras superiores a la pauta oficial y con un claro destino de no homologación.
No obstante, el secretario de Trabajo, Julio Cordero, firmó la homologación el martes pasado sin que las cifras se reformularan. Algunos empresarios han presentado objeciones a ciertas paritarias, argumentando que al desafiar el techo del 1% se pactan porcentajes bajos, pero se incorporan sumas fijas que aumentan la mejora en el bolsillo de los trabajadores. En este caso, las cámaras no solo avalaron el aumento, sino que prometieron pagarlo aun sin homologación.

¿Cuál es la fórmula que utilizó el titular de FATSA, Héctor Daer, para lograr la convalidación oficial? Algunos señalan que se recurrió a un mecanismo que permitió destrabar la paritaria del Sindicato de Camioneros: un compromiso verbal del gremio de que aceptarán que algunas empresas en problemas paguen desdobladas las sumas fijas.
El 17 de junio, el gremio liderado por Hugo Moyano suscribió con las cámaras un aumento del 3% en tres cuotas del 1% para junio, julio y agosto, más una suma fija de $45.000 en junio y el pago de $18.500 por trabajador como aportación de los empresarios a la obra social.
A primera vista, los montos reflejaban que Camioneros se alineaba nuevamente con la pauta salarial de Economía, pero surgieron cuestionamientos inesperados de cámaras que agrupan a las pymes sobre la dificultad para abonar la suma fija no remunerativa de $45.000 con los salarios de junio, dado que el convenio firmado establece que “se incorporará a los salarios básicosdel chofer de primera categoría y proporcionalmente a todas las categorías comprendidas en el convenio colectivo 40/89 a partir del mes de julio la suma de $39.594,33″.

Un empresario del sector declaró a Infobae: “Con los $45.000 recuperan lo perdido y luego el porcentaje que corresponde es entendible, pero si aplican eso que solicitan en el básico, 39.000, se nos dispara al 6,4% en julio. Si uno examina cómo sigue el convenio, sería 1% en junio, 6,4% en julio por esa suma que va al básico y 1% en agosto. En total alcanzaría el 8,4%, una cifra fuera de la pauta”.
Ante tantas objeciones empresariales, Economía insinuaba frenar la homologación del acuerdo salarial pactado por Moyano. Sin embargo, Cordero salió al rescate, negociando con el líder de Camioneros un “acuerdo de caballeros”: el compromiso sindical de aceptar el pago en cuotas de los $45.000 por parte de las empresas que tuviesen dificultades para abonarlos. Así, la paritaria logró finalmente su convalidación desde el Ministerio de Trabajo.

Por el momento, el acuerdo salarial que permanece sin homologación es el de la UOM, liderada por Abel Furlán. A comienzos de junio, firmaron un incremento del 7,6% en cinco tramos del 3,3% en abril, 1,2% en mayo, 1,1% en junio, 1% en julio y 1% en agosto, además de cinco sumas fijas no remunerativas de $30.000 para abril y de $25.000 para cada uno de los meses restantes.
En este caso, las objeciones empresariales también son notorias. El convenio no fue firmado por las pymes del sector, agrupadas en la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica Argentina (CAMIMA), debido a que consideran que el aumento salarial “perjudica en forma real y cierta la economía de las pymes ante la recesión que afecta al sector, poniendo además en riesgo las fuentes de trabajo”.
¿Se aplicará aquí el “acuerdo de caballeros” que permitió habilitar la paritaria de Camioneros? En la actualidad, los acuerdos salariales parecen ser el resultado de una tarea artesanal para mostrar una fachada del 1% y disimular el impacto de las sumas fijas, diseñadas para aumentar la mejora, pero que ponen en riesgo a algunas empresas.
Comentarios
0 comentariosSé el primero en comentar esta nota.