
La organización judía mundial para la juventud Menora, fundada por el Gran Rabino Isaac Sacca y con presencia en diversas ciudades del mundo, llevó a cabo la inauguración del nuevo Centro Chella & Moise Safra en la Ciudad de Buenos Aires. El evento, que se realizó en la tarde del martes, contó con la destacada presencia de la filántropa y referente comunitaria Chella Safra, quien recibió simbólicamente la llave del centro que lleva su nombre y presidió el acto de apertura de este espacio, diseñado para fomentar el desarrollo personal, espiritual y comunitario de las nuevas generaciones.
El acto reunió a figuras del ámbito judicial, institucional, social y religioso. Entre los asistentes se encontraban el Gran Rabino Sefardí Isaac Sacca, fundador y presidente de Menora; el Dr. Ricardo Lorenzetti, ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación; Adrián Werthein, director del Grupo Werthein; Mario Montoto, presidente de la Cámara de Comercio Argentino-Israelí; Claudio Epelman, director ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano (CJL); el Dr. Jorge Knoblovitz, secretario general del CJL; el Dr. Miguel Licht, presidente del Tribunal fiscal de la Nación; Marcos Mayo, presidente de la Comunidad Sefardí de Buenos Aires; y Alberto Zimmerman y Gustavo Sakkal, representantes de DAIA.
Como parte del homenaje, Chella Safra recibió el Premio Menora Internacional 2025, en reconocimiento a su compromiso con el bienestar y desarrollo de la juventud. Además, se presentó la placa de la sinagoga “Ohel Moshe Safra”, en honor a su esposo.

Frente a una audiencia de más de 450 personas, en su mayoría jóvenes vinculados al centro, Chella Safra compartió unas palabras de agradecimiento y reflexión: “Ustedes, todos los que forman parte de esta comunidad, han sido parte de mi vida y han contribuido a construir esto juntos. Junto a mis hijos, el centro que mencionamos no es solo un lugar, es un proyecto de vida. Es un espacio para aprender, conectarse y sentirse parte de un pueblo. Sabemos que en el mundo de hoy, muchas personas pueden sentirse perdidas, sin dirección o sin un sentido de pertenencia. El propósito del Centro Menora y de todo lo que aquí se construye es ayudar a cada uno de ustedes a encontrar balance y claridad”.


Ricardo Lorenzetti, otro de los oradores del evento, se dirigió especialmente a los jóvenes presentes. En este sentido, destacó que “hoy son los propios jóvenes quienes enseñan a los adultos sobre el manejo de la tecnología. Y en muchos países, incluso a nivel global, las decisiones clave acerca de los grandes cambios tecnológicos están en manos de personas muy jóvenes”.
Asimismo, alertó sobre los límites del conocimiento técnico: “La tecnología nos asiste en las decisiones cotidianas, pero al preguntarnos acerca del sentido de nuestras vidas, ¿hacia dónde va la humanidad?, es donde entra en juego la sabiduría ancestral, que transmite valores perdurables. Estos valores no se enseñan de los jóvenes a los adultos, sino que son el legado de generaciones que han defendido principios esenciales”.


Un claro ejemplo de esto, añadió el juez, se observa en la vida de la familia Safra: “Les aconsejo que observen y analicen la vida de esta familia que ha enfrentado numerosas dificultades desde sus orígenes hasta el presente. Han vivido tanto los momentos más sublimes como los actos más oprobiosos de la humanidad a lo largo de las generaciones, y han sobrevivido porque poseían condiciones”.
Y concluyó: “Este es el mensaje para los jóvenes. No olviden que este lugar, donde se enseña la espiritualidad y se transmite sabiduría, es lo que encenderá esa llama que todos ustedes tienen dentro, una llama que no encontrarán en la tecnología”.
Por su parte, el rabino Isaac Sacca enfatizó la conexión profunda entre los valores judaicos y la esencia del nuevo centro: “Este lugar lleva el nombre de Menora; debemos vivir y progresar, cada uno según sus talentos y características, abrazando los valores e ideales que nos enseña la Torá. Coincidimos con el señor y la señora Safra en estos conceptos, y a lo largo del tiempo hemos unido nuestras voluntades: amigos, socios, voluntarios, estudiantes, todos juntos. Hoy tenemos este gran honor”.
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