No es fácil creer en las transformaciones cuando los tiempos
son difíciles. Cuando el horizonte parece nublado, y conducir los destinos de
nuestra tierra se vuelve un desafío aún mayor. Pero nosotros, los entrerrianos,
sabemos de lucha, de resistencia y, sobre todo, de renacimiento.
Esta no es una época para mirar atrás con nostalgia, sino
para reimaginar, reconstruir y ser parte de un modelo distinto. Uno que no
niegue nuestra historia ni nuestra identidad argentina, pero que tenga el
coraje de hacer las cosas bien: con honestidad, con trabajo y, sobre todo, con
unidad.
Nadie que ame esta tierra desea el mal a su hermano. Y es
ahí, en ese compromiso compartido, donde empezamos a forjar una Entre Ríos con
valores, con identidad y con futuro. Las economías regionales, el turismo, la
innovación tecnológica, son herramientas poderosas, pero solo tienen sentido si
las usamos para consolidar trabajo digno, progreso real y esperanza concreta.
Pero esto no se logra con divisiones ni con viejos slogans
que ya demostraron su fracaso. Tenemos dirigentes valiosos, mujeres y hombres
preparados, y sobre todo, tenemos el espíritu entrerriano, ese que nos permite
ponernos por encima de las diferencias. Peronistas, radicales, independientes…
todos tenemos algo que aportar. Porque al final, lo que nos une es más fuerte:
el deseo de una vida mejor para nuestra gente.
No es momento de eufemismos ni de recetas gastadas. Es la
hora de acción, de consensos y, sobre todo, de la integración. No se trata de
indignarnos por lo que dice el otro, sino de entender por qué lo dice, no se
trata de competir por quién tiene la razón, sino de construir juntos la mejor
solución. Juntos, con la fuerza de nuestra tierra y la pasión de nuestra
gente, vamos a lograr esa Entre Ríos que
Urquiza soñó.
(*) Presidente del Partido Forja Distrito Entre Ríos
Comentarios
0 comentariosSé el primero en comentar esta nota.