Desde que en 1993 comenzaron a abrir los primeros supermercados chinos en Argentina, su expansión ha sido gradual y discretamente. En la actualidad, existen 13.000 supermercados chinos en todo el país, con la única excepción de Tierra del Fuego. Su próximo objetivo es inaugurar el primer mayorista chino, lo que les permitirá competir ofreciendo mejores precios.
En el período posterior a la pandemia, comenzaron a establecerse en diversas provincias. Durante la pandemia, casi 500 empresarios chinos quedaron varados en su país debido al COVID-19 y muchos de ellos reevaluaron su modelo de negocio. Hoy en día, están presentes en lugares insólitos como Monte Quemado, en Santiago del Estero, una ciudad de 12.500 habitantes, donde han abierto un supermercado chino de 1.500 metros cuadrados. El más grande se encuentra en Orán, Salta, con 4.500 metros cuadrados, seguido por el de Las Grutas en Neuquén, que cuenta con 3.500 metros cuadrados, y otro en Tigre de 1.800 metros cuadrados.
“Hemos llegado a muchos pueblos donde no tienen presencia los grandes hipermercados. Siempre digo que también brindamos un servicio social. En varios lugares, hemos dado la oportunidad a marcas regionales para que ofrezcan sus productos. Muchas dejan su mercancía en consignación y, a medida que se van conociendo, aumenta su aceptación. Esto genera empatía y, en cada nuevo lugar al que llegamos, se celebra como una fiesta”, comentó Yolanda Durán, presidenta de la Cámara Empresarial de Desarrollo Argentino y países del sudeste asiático (CEDEAPSA).
Aunque no se aplica la ley de góndolas, esta comunidad abre sus puertas no solo a las marcas líderes. Al igual que para muchos chinos, Argentina es vista como una tierra prometida y buscan ayudar a productores más pequeños. Tras más de tres décadas, la segunda generación de empresarios chinos está a la cabeza de este sector, habiendo crecido entre góndolas y decidido quedarse para impulsar el negocio familiar. Este fenómeno de expansión de supermercados chinos en Argentina ha llamado la atención en muchos países; por ello, Durán ofrece conferencias por Zoom para explicar su modelo. “Seguimos abriendo supermercados a un ritmo de tres aperturas al mes, aunque nos cuesta encontrar locales”, agregó Durán.
En abril, el consumo en los supermercados chinos mostró una fuerte baja.
A pesar de no frenar el ritmo de aperturas, mantienen un estricto control de precios para poder crecer. Durán explicó: “Los precios no están aumentando significativamente, salvo en productos estacionales como los huevos, que subieron un 100%. Las frutas y verduras presentan altibajos. Me pregunto por qué no consumimos bananas de Salta en vez de depender solo de Bolivia y Ecuador. Necesitamos apoyar las economías regionales. En Santiago del Estero, el kilo de zanahoria cuesta $300, mientras que en Buenos Aires se vende a $1.500. Monitoreamos todo diariamente y no aceptamos mercadería con fuertes aumentos. Nuestra premisa es vender; para ello, la mercancía debe circular. Por eso, ofrecemos precios competitivos y buenos productos”, manifestó Yolanda Durán.
La situación económica ha impactado en el bolsillo de los consumidores, alterando sus hábitos de compra. “En abril, nuestras ventas cayeron un 10%. La gente no tiene dinero y recurre a las tarjetas. No puede ser que la compra diaria deba hacerse en cuotas con intereses exorbitantes. Los sueldos no alcanzan para llegar a fin de mes. Por eso, nosotros hacemos valer el dinero y no aceptamos cualquier precio”, afirmó.
Descuento del 10% para jubilados todos los días
Una desventaja a la que se enfrentan los supermercados chinos es la competencia desigual respecto a los grandes hipermercados, que logran descuentos y reintegros a través de alianzas con bancos y billeteras virtuales. Durán, vocera de esta amplia comunidad, expresó: “No podemos llegar a acuerdos porque las reglas no son claras. Estamos estudiando la posibilidad de cerrar convenios con bancos. Por ahora, ofrecemos un 10% de descuento a jubilados todos los días, con un mínimo de compra de $5.000.”
Al observar las tendencias de compra en los supermercados chinos, notan algunos consumos llamativos. “Lo que más crece son las ventas de polenta, fideos y harina. También ha aumentado la venta de jamón cocido o crudo de marca y cápsulas de café. Lo que ha desaparecido casi por completo es el vino en tetra pak. Aunque los vinos aumentaron un 15%, seguimos ofreciendo precios competitivos”, indicaron.
¿Cuál es la estrategia para competir con los gigantes? “Colaboramos con distribuidores mayoristas chinos en ciertas categorías, como gaseosas, galletitas y bebidas alcohólicas. Planeamos abrir nuestro primer centro mayorista chino, donde solo podrán comprar los dueños de supermercados chinos. Estamos en conversaciones para instalarlo en un predio de 10.000 metros cuadrados, lo replicaremos provincia por provincia. Solo cubriríamos los gastos de administración, logística, sueldos, impuestos y mantenimiento; no buscamos rentabilidad. Queremos que sea de los chinos y para los chinos”, destacó Yolanda Durán.
Se quejan de ciertas actitudes de mayoristas que abren locales en diversos barrios y compiten con precios de mayorista. “Los grandes formadores de precios son los mayoristas, por eso queremos vender directamente a los supermercados desde la fábrica. Estamos convencidos de que sin intermediarios podemos bajar los precios hasta un 30%”, afirmó sin vacilar. La comunidad china no se detiene en el sector supermercadista, sino que aspira a diversificarse y expandirse a otros rubros.
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