Un gran impacto ha tenido la publicación de “La familia grande”, de Camille Kourchner, que aborda el abuso sexual en elinterior de la familia. En Francia, señalan, ha ayudado a las víctimas aderrotar el tabú del incesto. En el libro, la hija del exministro Bernard Kouchner, revela los abusos que sufrió su hermanogemelo cuando era adolescente por parte de su padrastro, el reconocido politólogoOlivier Duhamel, y ha abierto una compuerta en Francia difícil de volver acerrar.

Una medición indica que 1 de cada 10 franceses ha sido víctima de incesto y, en los últimos 10 años, está cifra se ha triplicado (BBC).
El nuevo movimiento Me Too es solo una señal más de que el tabú sobre el abuso sexual de menores en general y en el seno de la familia en particular parece haberse roto. Mientras la palabra se libera, el país debate cómo hacer frente a este flagelo que, según una encuesta reciente, ha sufrido uno de cada diez franceses en su infancia o adolescencia. La propuesta de crear nuevas leyes no convence a todos.
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Nuevo crimen sexual
Pero para algunos no fue suficientemente lejos,sobre todo porque fracasó a la hora de fijar una edad mínima de consentimiento.Esta cuestión está ahora en el centro de los nuevos debates, junto con laposibilidad de ampliar aún más la fecha de prescripción.
El Senado prevédiscutir este jueves una propuesta de crear un nuevo crimen sexual “paraproteger a los menores de 13 años”.
“Si la ley debe cambiar, lo haremos”, afirmó este martes el jefe de las filas macronistas en la Asamblea Nacional, Christophe Castaner, en la emisora RTL. Una senda que apoya el secretario de Estado para la Infancia, Adrien Taquet.
Tenemos que encontrar los medios jurídicos para criminalizar las relaciones sexuales entre un adulto y un menor de 15 años”, declaró en Europe 1.
Pero la nueva fiebre legislativa no gusta entre las impulsoras del nuevo Me Too. “Hay que dejar de intentar cambiar la ley. Eso no quiere decir que sea satisfactoria, pero si hablamos de cambiar la ley, damos a entender que esta no prohíbe la violencia sexual contra menores, cuando sí lo hace. Y aun así, no cesa”, previenen.
De ahí que, como hacen muchos expertos, preconicen la formación de los profesionales que atienden a menores para detectar un caso de abusos, al igual que reclaman para la violencia de género.
“No es la ley la que va a hacer que en las comisarías se atienda mejor a las mujeres que denuncian abusos, y no es tampoco la ley la que va a hacer que en las escuelas o los lugares que acogen a niños se entienda mejor lo que quieren decir”, resume Da Silva.
“La realidad es que hay que hacer cesar laviolencia, no castigarla mejor. Si hacemos solo eso, vamos a ocupar el espaciopúblico con un debate que no es el bueno”, advierte.
Fuente: Diario El País (España).
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