La AsociaciónMédica de Texas elaboró un listado con las actividades que conllevan un mayorriesgo a la hora de entrar en contacto con el virus SARS-CoV-2, responsablede causar la enfermedad COVID-19, que tiene hace ocho meses en vilo al mundoentero.
De acuerdo a lasconclusiones a las que arribaron los especialistas, asistir aconciertos masivos, estadios deportivos, ir a un bar y participar de unacelebración religiosa representan los eventos que encabezan el mayor riesgofrente al nuevo coronavirus.
El ranking constade actividades clasificadas según el riesgo de contagio, ordenadasen una escala del 1 al 9, que ubica de menor a mayor la posibilidadde infectarse dependiendo la acción.
Desde que lapandemia del coronavirus puso en jaque al sistema sanitario mundial y enconsecuencia a la sociedad toda, hace ocho meses, vivimos condicionados porprotocolos de prevención y reglas estrictas para mantenernos a salvo. Lalista de síntomas de COVID-19 se actualiza constantemente y, al tiempoque los científicos buscan una vacuna que nos proteja, descubren nuevos modosde transmisión. Tanto es así que en las últimas horas, científicos dela Universidad Johns Hopkins sostuvieron que “puede haber uncomponente aéreo” enla transmisión del coronavirus.

La doctora LisaMaragakis, epidemióloga y especialista en enfermedades infecciosas de launiversidad de Baltimore, indicó que “la evidencia científicasugiere que pequeñas partículas virales pueden permanecer en el aire durantevarias horas”.
El listado de laAsociación Médica de Texas incluye 37 actividades querealizamos de manera regular todas las personas: trabajo, recreación,trámites y deporte. Contempla prácticamente todo lo que hacemosusualmente o, debido a la cuarentena, anhelamos hacer.
El rankingestablece cinco grandes grupos: riesgo bajo, bajo-moderado, moderado,moderado-alto y alto.

Abrir elcorreo es la acción de menor riesgo de todas, luego ubica –también en este primer grupo peroun pequeño peldaño más peligroso– pedir comida para llevar en unrestaurante, cargar combustible, jugar al tenis y acampar.
En la segundaescala, la de “riesgo bajo-moderado”, la entidad le otorgó un 3–siempre del 1 al 9– a hacer las compras, salir a caminar, correr, andar enbicicleta con otros o jugar al golf. Con una puntuación de 4, ubicó hospedarseen un hotel por dos noches, sentarse en la sala de espera del médico, visitaruna biblioteca o museo, comer en un restaurante al aire libre, caminar en elcentro de la ciudad o pasar una hora en la zona de juegos de una plaza.
En “riesgomoderado” y con una puntuación de 5 sobre 9, los expertos adviertensobre cenar en la casa de otra persona, asistir a una barbacoa al aire libre,ir a la playa o comprar en un centro comercial. Con un nivel de peligro de6 sobre 9, califican el enviar a los niños a la escuela, trabajar unasemana en un edificio de oficinas, nadar en una piscina pública o visitar afamiliares adultos mayores o a amigos en sus casas.
En el grupode “moderado-alto”, los médicos norteamericanos ubican lavisita a la peluquería, comer en un restaurante (interior), asistir auna boda o a un funeral, viajar en avión, jugar al básquet o alfútbol y abrazar o saludar con un apretón de manos a un amigo.
Y finalmenteestablecen como “riesgo alto” comer en un buffet, ir algimnasio, a un parque de diversiones, al cine, al teatro, asistir a unconcierto masivo, a un estadio deportivo, participar de un servicio religiosocon más de 500 personas o ir a un bar. Esta última actividad tiene unriesgo de 9 sobre 9. Días atrás, de hecho, se conoció una investigacióncientífica queexplicaba que los bares son un gran foco de transmisión de coronavirus. Allíconvergen los miedos de todos los infectólogos: nulo distanciamiento social,nadie usa mascarilla, no suele haber ventilación y el consumo de bebidas haceque la gente pierda el control y no cumpla con las medidas de prevenciónbásicas.

A pesar deque en un momento se dijo que cantar era una de las actividades másriesgosas, un nuevo estudio de la Universidad deBristol examinóla cantidad de aerosoles y gotículas generadas por 25 profesionales quehicieron ejercicios de canto, habla, respiración y tos; y se llegó a laconclusión de que la masa de aerosoles producida aumentaba con fuerzaal subir el volumen del canto o el habla, en hasta 20 o 30 veces.
Sinembargo, el canto no produjo sustancialmente más aerosoles que hablar aun volumen similar y tampoco hubo una diferencia significativa en la producciónde aerosoles entre diferentes géneros como el coral, teatro musical, ópera,jazz, gospel, rock o pop.
“El estudiomostró que la transmisión de virus en pequeñas partículas de aerosol generadascuando alguien canta o habla es igualmente posible en ambas actividades, ya queambas generan una cantidad similar de partículas”, explicó JonathanReid, director del Centro ESPRC para el Entrenamiento Doctoral en laCiencia del Aerosol.

En las últimashoras, se conoció un informe publicado en The Journal of Pediatrics ydado a conocer por The HarvardGazette, elaboradopor médicos y científicos de esa universidad norteamericana. “En el estudiomás completo de pacientes pediátricos con COVID-19 hasta la fecha, losinvestigadores proporcionan datos críticos que muestran que los niños jueganun papel más importante en la propagación comunitaria de COVID-19 de lo que sepensaba anteriormente”, señala el paper científico. El informe agrega que sobre todo el fenómenose da en los dos primeros días luego de que los pequeños hayan sido infectados.
Incluso, elnivel de carga viral en esos menores era mayor que la presente en enfermosavanzados y en estado delicado, muchos de ellos hospitalizados en unidades deterapia intensiva. “En un estudio de 192 niños de 0 a 22 años, 49dieron positivo al SARS-CoV-2 y otros 18 niños tuvieron una enfermedad deaparición tardía relacionada con el COVID-19. Se demostró que los niñosinfectados tenían un nivel significativamente más alto de virus en sus víasrespiratorias que los adultos hospitalizados en UCI para el tratamiento deCOVID-19”, remarcó la publicación.
Fuente: Infobae.


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