
El hombre que revuela todos los cálculos electorales por
estos días en el país, Roberto Lavagna, visitó la redacción de INFORME DIGITAL
en septiembre de 2007, en plena campaña presidencial para los comicios en los
que compartió fórmula con el entonces senador y actual gobernador radical de
Jujuy, Gerardo Morales.
Lavagna había renunciado al ministerio de Economía de la
Nación a fines de 2005, luego de romper relación con Néstor Kirchner y en medio
fuertes diferencias entre ambos por el control de precios, cuyo aumento ya
convertía a la inflación en el principal problema de la economía del país.
Algunas versiones indican que la idea del economista de jugar su propia carrera
presidencial fue otro factor determinante de la pelea.
El también ex funcionario de Raúl Alfonsín encabezó la
propuesta electoral de Concertación para Una Nación Avanzada (UNA), integrada
por peronistas no kirchneristas, radicales y desarrollistas. Lavagna mostró
durante la campaña el perfil moderado que aún hoy ostenta y que valoran
dirigentes de diversas extracciones, aunque dejando claras sus diferencias con
el kirchnerismo.
Por caso, en el lanzamiento de la fórmula, el ex ministro
acusó al entonces presidente y a su esposa, la futura jefa de Estado, Cristina
Fernández, de “preocuparse sólo por mantenerse en el poder y ver cómo
sucederse” en la primera magistratura, a lo que contrapuso un plan de
Gobierno surgido de “la concertación de ideas y no de obedientes” y
basado en “el trabajo, la educación, la seguridad, el combate a la pobreza
y el equilibrio de poderes”. Las propuestas quedaron sintetizadas en el “Plan
Lavagna” que quería llevar a la Casa Rosada.
La entrevista exclusiva y que ahora recupera como archivo
INFORME DIGITAL se centra en las definiciones de política económica que ponía
en debate Lavagna en aquel entonces, hace más de 11 años y durante el primero
de los tres mandatos del kirchnerismo.
Sobre la discusión de la coparticipación de impuestos entre
el gobierno central y los provinciales, Lavagna consideraba que “una de las
provincias muy atrasada en Buenos Aires y cuando uno le da más, tiene que
sacarle a 14 provincias. Nuestro proyecto le saca a la Nación y le da a las
provincias, de manera que ninguna queda con menos de lo que tiene y muchas
quedan con más y con una compensación”.
En cuanto a la inflación, el ex ministro sentenció: “es una
máquina de crear pobres y destruir clase media. Por más que haya aumento de
salario y de jubilaciones, siempre se corre de atrás” y postulaba “enfrentarla
a fondo”.
Lavagna llamó entonces a combatir la inflación “sin caer en la política del ‘pato vica’ que hace el gobierno, que cree que a los gritos va a controlar los precios; ni las ideas de algunos partidos de la oposición de enfriar la economía”.
“Eso es una locura porque en la Argentina todavía queda
desempleo y un número de pobres muy importante, no hay margen para frenar la
economía. Acá hay que hacer lo que hicimos en abril de 2002: combinar un freno
a la inflación con una fuerte expansión productiva”, indicó el ex ministro de
Eduardo Duhalde.
Al respecto, entendió que “eso requiere un gran estímulo a
la inversión y un manejo ordenado de las cuentas públicas, que es lo que el
gobierno perdió el año pasado (por el 2006)”.
Lavagna también cuestionó la administración de las reservas
del Banco Central del gobierno de Néstor Kirchner. “Tiene muchos menos miles de
millones (de dólares) que lo que la publicidad oficial dice. De los 42 mil
millones, hay no menos de 20 mil millones que son reservas alquiladas:
capitales especulativos que se quedan mientras sacan una diferencia de tasa de
interés y en cualquier momento se van”, reseñó.
Cabe recordar que en aquellos comicios el oficialismo
también puso en práctica la “convergencia”
con el radicalismo, al llevar la fórmula CFK presidenta – Julio Cobos vicepresidente.
Finalmente, el candidato de “UNA” cosechó el 16,89% de los sufragios, quedando
en tercer lugar detrás de Cristina Kirchner y de Elisa Carrió.
La próxima incursión electoral de Lavagna, aunque desde el
equipo económico de campaña y no como candidato, fue en las presidenciales de 2015
en apoyo a Sergio Massa. El líder del Frente Renovador lo acercó en 2018 al espacio
Alternativa Federal que nuclea a los gobernadores peronistas no alineados a
Cristina Kirchner, junto con referentes como Massa y Miguel Pichetto, y que
busca confluir con sectores de otra extracción partidaria para presentar,
nuevamente, una propuesta de convergencia.
El ex ministro, quien aún no muestra intenciones de
confirmar una candidatura, es la esperanza de un amplio abanico de dirigentes
para saltar la ‘grieta’ entre el kirchnerismo y Cambiemos con un candidato
competitivo. De hecho, hay proyecciones que sugieren que Lavagna podría incluso
triunfar en una disputa mano a mano con Mauricio Macri en la segunda vuelta.
Según un sondeo de la consultora Oh Panel, publicado por El
Cronista, el ex ministro sería el único candidato opositor que le ganaría un
ballotage al presidente, tras la caída en la confianza que sufre el Gobierno y
la ineficacia del peronismo para capitalizar ese desgaste. Pero su avance en
las encuestas no es lo único que lo convierte en un candidato atractivo. Según
analistas políticos, sus fortalezas son:
– Candidato transversal: el único que arrastraría votos de
peronistas, radicales y votantes de Cambiemos decepcionados.
– Economía: muchos lo consideran el ministro que sacó a la
Argentina de un escenario de endeudamiento crucial y de un callejón
económico-financiero sin salida, similar al actual.
– Edad para una transición: con casi 77 años, sería una
suerte de bombero que apague el incendio y se vaya a su casa. Les daría tiempo
así a los caciques peronistas a concentrarse en un proyecto para 2023.
– Vínculo con empresarios: es el único peronista que hoy
inspira confianza en “los mercados”.



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