19 feb 2026
OPINIóN

Lo que cuesta ser alguien en la crisis de representación del peronismo hoy

Lo que cuesta ser alguien en la crisis de representación del peronismo hoy
LE
Luis Edgardo Jakimchuk (*)
02 junio 2024

Días pasado una ex alumna, que tiene participación
juvenil en el peronismo, me decía “el peronismo hizo mucho para que hoy nos
gobierne la ultraderecha y nos cueste mucho ser “alguien” en esta realidad”. Es
inevitable preguntarse cuantos jóvenes tendrán ese sentimiento de desafección
tan fuerte. El significante juventud ha tenido siempre lugares importantes en
el peronismo en ocasiones estructurantes para el cambio. Eso se dio siempre con
participación activa de nuestros jóvenes en las escuelas, universidades, en los
barrios, en organizaciones solidarias en poblaciones vulnerables, entre otras
innumerables actividades.

Como profesor de esa joven, me interrogo qué
aportes epistemológicos y herramientas conceptuales le aporto la escuela, para
formar su propia reflexión a través de ejercicios críticos de la moralidad. Si
estoy seguro que la escuela le enseño que toda acción pública sin valores
éticos, pierde totalmente su función en la búsqueda del bien común. Y que el
Estado es el centro de toda referencia de las relaciones sociales y políticas.

Que me motivo traer este relato a la nota. Está muy claro que el peronismo no interpelo,
en los últimos ocho años de Bordet al frente del partido Justicialista, a la
gran mayoría de los jóvenes, ni siquiera se propuso comprenderlos, ignoró su
presente y los excluyó de una construcción a futuro. Los discursos que,
eventualmente orientaba hacia los jóvenes con alusiones al futuro no se lo
creía ni él mismo. Fue por esta conducta, sumada a la corruptela y el nepotismo
entre otras, que gran parte de jóvenes peronistas votaron a la LLA. A no
engañarse, no hubo un proceso de derechización de los jóvenes, como escuche a
un importante dirigente peronista, lo que si hubo fue un rechazo muy fuerte a
las conductas públicas de quienes lo representaban.

A mi entender, Gustavo Bordet tuvo dos problemas en
el manejo del poder en el PJ: uno, obnubilado por las encuestas perdió el
sentido del propósito, esa brújula que te ayuda a determinar cuándo vas en el
camino correcto en las acciones política. Otra, nunca entendió, ni por asomo,
que el peronismo es un proceso dinámico con avances y retrocesos y, menos le
importo de que “los peronistas somos todos”, tampoco hizo ningún esfuerzo para
corregirlo, al contrario, profundizó la desmovilización de los segmentos
juveniles, llegando a la crisis más profunda y triste en la otrora capital del
peronismo entrerriano.

Lamentablemente los funcionarios con decisiones
políticas de nuestra ciudad nunca se enteraron que en el peronismo lo posible
no se espera, sino que se los crea. Y si lo hubiesen leído a José Pablo
Feinmann, se hubiesen enterado que el peronismo no es pobreza.

De vivos y de crédulos se trata

Esta percepción es la que invade a miles de jóvenes
compañeras y compañeros que forjaron con su militancia, un pedacito de la
esperanza que “volvíamos para ser mejores” en el 2019. Se suponía que Gustavo
Bordet y Enrique Cresto, recordemos ambos enamorados de las promesas de Macri y
Frigerio en su primera gestión, repetían su mandato para mejorar todo lo que
faltaba, que no era poco, como disminuir la desigualdad social resultante de un
proceso de producción y reproducción constante de pobreza.

Nada de esto se cumplió por múltiples causas, que
incluye mala gestión de funcionarios que no funcionaron, de “olvidarse”
pisarles los cayos a los dueños de las herramientas del trabajo y riquezas en
nuestra ciudad.

Es más, en 8 años de gestión de Bordet y Cresto
nunca pusieron en debate un proyecto de desarrollo. El modelo que imperó, dejó
a la inmensa mayoría de trabajadores jóvenes concordieses, condenados a mirar
desde afuera y desde abajo la riqueza que se producía en Concordia. Lo
que sí se cumplió, sin pérdida de tiempo, son los crecimientos patrimoniales de
varios funcionarios, y como estos mismos terminaron acomodándose en distintos
puestos para seguir soñando con volver.

Kueider Senador, que verguenza

Que podían esperar estos jóvenes que no se sienten
“alguien” con el comportamiento de su conductor político cuando, por su imagen
positiva y los votos que consiguió por el esfuerzo militante de miles de ellos,
sintió que la “tenía larga” y lo llevo a Kueider al Senado de la Nación. Todos
los popes del peronismo acompañaron esta VERGÜENZA total. Esta joda de Bordet
le costó una banca en Senadores a Entre Ríos.

Imagino lo que les debe costar a los jóvenes
peronistas entender al chanta de Kueider cuando les reclama “háganse cargo de
que Milei este gobernando, a mí no me vengan con chamuyo”. Mueve a la bronca
escuchar a Kueider, luego de tantos años de estar al lado de Bordet y tener
poder de decisión y no darle pelota a nada y nadie, que ahora quiera dialogar,
no boicotear al presidente y construir consensos para mejorar la ley Bases, que
en su espíritu esta destruir el Estado con el objetivo de romper la cohesión
social.

De este mamarracho se puede decir muchas cosas más.
Lo cierto es que con su firma acompañando el dictamen para tratar la ley, le
está permitiendo a Javier Milei decir: ‘L’État, c’est moi’ (el Estado soy yo).
Y Bordet no puede desentenderse de su responsabilidad-

Siempre tengo presente lo que un día “alguien” me
dijo: “tener una cara de pe….do  bárbaro, y que las rosetas se te peguen,
sirve para ocupar cargos políticos importantes”. Esta lógica, mira adonde nos
llevó.

(*) Ex diputado provincial

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