Esta semana el gobernador Frigerio socializó la iniciativa
de una reforma política y electoral para la provincia, que incluye entre varios
ejes a la Boleta Única según se supo. Retomando el mismo espíritu de la
propuesta que intentó llevar adelante su predecesor Bordet, en esta nueva instancia
se la planteó desde la apertura inicial al diálogo con los distintos sectores
para su posible concreción. “Este es un debate que tiene que involucrarnos a
todos”, expresó el Gobernador; que así sea entonces. Para que esto camine,
tiene que ser aceptada como un beneficio para la democracia entrerriana, la que
necesitará partir de un amplio consenso de manera tal que posea la mayor
legitimidad posible.
Compartiendo y manifestando desde hace mucho tiempo la
necesidad, entiendo que el objetivo reformista debe apuntar por un lado a que
la voluntad de los electores quede expresada, al momento de sufragar, de una
manera más simple y efectiva; por otro a clarificar y transparentar de una
buena vez el financiamiento del sistema electoral y los partidos políticos en
nuestra provincia. Es importante poder avanzar en una reforma en todo el
sentido de la expresión, que sirva para mejorar las formas y modos del
ejercicio político – electoral, pero que por sobre todas las cosas tenga como
prioritario resolver los problemas políticos de la política, de cara a la
gente, y no los problemas políticos de los políticos, a espaldas de la gente.
Si bien no hay nada escrito aún (que se sepa al menos), en
mi opinión la propuesta tendrá que reconsiderar sí o sí la relación “ética”
entre fines y medios. Por eso es interesante el hecho de convocar al diálogo
previo, pues habrá que “cabildear” mucho y lo suficiente para construir un amplio
consenso que involucre al ciudadano de a pie, al mundo académico, a las
organizaciones de la sociedad civil y por supuesto a los partidos políticos;
porque sólo así se podrá atender el genuino reclamo de quienes nos exigen
elección tras elección tener un sistema superador.
Hay que plantear un sistema electoral que aglutine los
intereses genuinos de todos los entrerrianos, sin especulaciones de ningún
tipo. No hay que quitarle ideología al sistema, por el contrario hoy más que
nunca hay que evolucionar sobre el actual esquema que viene siendo ampliamente
criticado. Es un buen momento para debatir y consensuar, buscando también que se
nos equipare en esta materia a las dos provincias restantes que componen la
Región Centro.
Es que Santa Fe y Córdoba nos llevan la delantera, cuentan
con sobrada experiencia junto a resultados cívicos más que beneficiosos y una
aceptación ampliamente comprobable.
Sentido de la oportunidad
Este año al no ser electoral y ser el primero de los 4 de
una gestión, deja tiempo más que suficiente para abordar una reforma sin
oportunismos, que sea trabajada con la responsabilidad que implica una
evolución cualitativa donde se interpreten y recojan las actuales demandas de
la sociedad respecto de las instituciones políticas y los actores que las
componen. ¿Esto sirve hoy día? Por supuesto que sí, aunque la realidad social
vaya por otro lado, ya que con el resultado que se logre fruto del consenso y
posterior acuerdo, comenzará una nueva manera de hacer “política” en Entre Ríos
mediante una moderna herramienta. Lo que por defecto conllevará a una innovadora
arquitectura electoral en los armados.
¿Hay que aprovechar la oportunidad? Sí, dando un tratamiento
con profesionalismo y seriedad, sin “chicanas” ni edulcorada demagogia, algo
clave para fortalecer el sano derecho del ejercicio a elegir y ser elegido.
Necesitamos aprovechar la oportunidad que nos brinda este cambio de época en un
tiempo histórico de demanda, dando un salto de calidad institucional que nos posicione
dentro del Siglo XXI en cuestión de reforma política y nos saque de un presente
perverso con la dinámica del Siglo XX.
Avancemos
El sujeto histórico de este proceso sin dudas debe ser la
gente, no una clase, fracción, grupo o élite. No necesitamos un proyecto que
surja de la mente de unos pocos para unos pocos, o de una minoría ilustrada o
testimonial que se apropie de un sentimiento colectivo de transparencia ciudadana.
Al acto eleccionario hay que fortalecerlo, por ser un acto poderoso mediante el
cual la voluntad popular queda expresada por el voto y de donde parte la
legitimidad de origen de los gobernantes. Distinto es la legitimidad de
ejercicio que depende del elegido o elegida ya en funciones. Por eso hay que
brindar más peso a los ciudadanos y también mejores condiciones en la igualdad
de oportunidades para competir a aquellos que se pongan a consideración en una boleta.
Es imperioso encontrar una resultante que aglutine los
intereses de todos. Para quienes sigan haciendo política en función del pasado,
deberían ir pensando en dar un paso al costado o actuar como revolucionarios y
ser dirigentes del cambio. Tenemos que ir hacia un nuevo sistema ágil, innovador
y menos costoso en materia de procesos electorales. Vayamos todos juntos hacia
la discusión de una reforma política en Entre Ríos. Este es el tiempo oportuno.
Recordemos que lo que importa es la gente, si ellos pidieron un cambio, démoslo
con hechos. Este es el camino, este es el inicio, aprovechemos la oportunidad.
Lo nuestro es la gente.
(*) Abogado, concejal, vicepresidente 1° Honorable Concejo
Deliberante de Concepción del Uruguay, presidente de Bloque Concejales PJ.

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