19 feb 2026
OPINIóN

Gramsci, Milei y la batalla cultural a puro látigo

Gramsci, Milei y la batalla cultural a puro látigo
LE
Luis Edgardo Jakimchuk (*)
07 abril 2024

Es bueno recordar que Milei apelo en reiteradas
oportunidades, que venía a desarmar el “Gramsci Kultural”, por ser promotora de
un Estado socialista que promueve justicia social y ampliación de derechos, que
no aporta al bienestar general, al contrario, son el problema mismo. Para
imponer un estado totalmente tutelado por las normas del mercado, propone
“batallar culturalmente a los zurdos de mierda con las ideas de la libertad que
son justas y tienen superioridad moral”.

“Batalla cultural” es un concepto del pensador italiano
Antonio Gramsci, que entendía la lucha por el control del pensamiento y la
cultura de la sociedad. Para Gramsci, la batalla cultural debía iniciarla la
izquierda para vencer a los paradigmas de la derecha. Milei adopta a Gramsci
para subvertir ese imaginario supuestamente neo marxista por su propio
paradigma basado en las ideas de F.A Hayek, Murray Rothbard. Ludwig von Mises,
entre otros. Un “Gramsci de derecha”.

Este intento “gramsciano” no es nuevo de la derecha. Lo
novedoso es la unificación del arco de todas las expresiones de la derecha en
argentina. Esta pretensión se viene intentando desde Videla/Martínez de Hoz,
pasando por Menem, Macri y hoy encuentra consistencia con Milei. Este personaje
no viene a innovar nada. Su guía es Margaret Thatcher, con quien se siente
identificado por haber aplastado a la izquierda y promover a las corporaciones
como garantía de progreso. Es más, Milei instala las mismas recetas, ajustes
presupuestarios y achicamiento del Estado que quiso implementar el primer
gobernante liberal libertaria en el mundo, Liz Truss y duro seis semanas en el
poder.

¿De qué se trata realmente la batalla cultural que dicen
llevar adelante Javier Milei y La Libertad Avanza?

Milei coincide con el politólogo Agustín Laje (su referente
ideológico), autor del libro “la batalla cultural” que “La raíz del problema
argentino no es político ni económico. Es moral”. Milei justifica todas sus
medidas con argumentos morales y hasta religiosos, con una agenda económica a
medida de los intereses de las corporaciones.

Contra ese horizonte de valores que sostiene, vale
interpelarnos si es sustentable moralmente el modelo anarco capitalista de
Milei a la luz de “los caídos” en la pobreza y vulnerabilidad que produjo.

Dónde está lo moral cuando se regodea de que lleva adelante
“el ajuste más importante de la historia de la humanidad”. El olvido de lo
moral significa el olvido de la existencia humana, de la calidad de vida de los
enfermos sin cobertura del Estado con remedios, de los chicos sin alimentos en
los comedores, de los jubilados ajustados para exterminarlos; de trabajadores
echado del Estado regocijándose; de los estudiantes que no podrán estudiar por
falta de presupuestos para que funcionen las universidades.

Se puede invocar la moral, cuando los grandes empresarios
son aliados claves en la destrucción del Estado y ponen los funcionarios para
el desguace de áreas de gobierno para facilitar sus negocios. A esta acción
perversa, se necesita ser revertida y la presentan como una “batalla cultural”.
Esto son los valores libertarios que imperan en el gobierno. La realidad
derrumba los argumentos morales de estos bandidos.

Es necesario advertir que Milei, quien resulto atractivo en
la segunda vuelta con sus promesas disruptivas, no desea gobernar dentro del
modelo republicano, ni batalla cultural, ni construcción de consensos para
encontrar soluciones colectivas. Es un negacionista de la realidad, de la
verdad, el cree solo en su verdad como todos los mesiánicos. Está claro que
desea destrucción y perversidad desde su dogmatismo.

Milei convirtió la crisis en su modo político. Un
esquizofrénico que gozar vencer, deshumanizar, humillar para producir vergüenza
publica, más que buscar consensos para estabilizar. No lo hace porque el
consenso es ético, se basa sobre principios de racionalidad comunicativas y, su
comunicación es brutalista. Está centrada en el uso de insultos vulgares,
obscenos, clasistas, misóginos. Para Milei su gobierno defiende los valores de
los argentinos de bien y que la batalla la hace con “las fuerzas del cielo”
Javier Gerardo Milei y su banda de funcionarios son AMORALES.

(*) Ex diputado provincial

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