21 feb 2026
OPINIóN

Triple empate

Triple empate
JM
Juan Martín Garay (*)
07 mayo 2023

Nos encontramos en un escenario electoral de triple empate a
nivel nacional. El voto se está definiendo cada vez más de manera selectiva y existe
actualmente un contexto de tercios consolidados. Las ansiedades biológicas son más veloces que
el tiempo político que se vive y cabe aclara que la gente no es mala cuando no elige por
una alternativa ni es buena cuando lo hace por otra distinta, mucho más ahora que hay
tres opciones claramente definidas. En este sentido, lo que se conjugan ciertamente
son la realidad y el humor social, pero mucho más la situación económica y con ello el arrastre
de tener (o no) un bienestar personal, general y familiar. La previsibilidad de un futuro
esperanzador.

El cronograma electoral

Las elecciones provinciales irán junto a las nacionales,
votaremos el 13 de agosto las PASO y el 22 de octubre las generales. A todo esto, si pasa como
en el 2015, puede llegar a haber otro día más de elecciones, me refiero a la posibilidad de
que haya un balotaje presidencial si nadie supera en octubre el 45% de los votos o el 40% con una
diferencia de 10% respecto de la fórmula que salga segunda. Síntesis, se votará dos o tres
veces dependiendo de si hay balotaje presidencial o no. A boleta completa o con tijera
en mano. Todo dependerá del humor social y la esperanza que se despierte en la gente o
la canalización de la bronca.

La fragmentación

Hay una fragmentación altamente consolidada en materia
electoral. El electorado mira con absoluta desconfianza a toda la dirigencia en su conjunto, a
propios y extraños. Como dice el tango, estamos “en el mismo lodo todos manoseaos”. La
complejidad de la situación es peor a lo que dejó la crisis del 2001 y la prueba de fuego que le
antecedió en las elecciones de ese año. Hoy no hay representantes netamente articuladores
que posibiliten enamorar en su totalidad a quienes siempre se supo tener como electores
adeptos, mucho menos a aquellos que son una gran mayoría y que como un péndulo fueron de un
lado a otro según el momento. En un contexto de triple empate, más que un
péndulo, ahora habrá una perinola.

El triple

Pareciera una publicidad de un conocido alfajor pero no, es
una realidad, todo es triple en este tiempo: los renunciamientos por ejemplo, primero el de
la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, luego el del expresidente Mauricio
Macri y hace poco el del presidente Alberto Fernández. Con cada definición se
generaron ciertos movimientos en el escenario electoral, toda una dinámica que fue modificando
la posible oferta electoral y el aporte en especies para el contexto de tercios actual.

Pero no sólo lo electoral está marcado por una triple
condición, también hay triples situaciones económicas y sociales: hay gente a la que le
falta lo básico, hay otros que llega con lo justo a mitad de mes y otros tantos a los que les
sobra todo o casi todo. Hay quienes están fuera del sistema, otros dentro y unos varios por
sobre el sistema. Hay dolarizadores de la economía, también defensores del peso argentino y
muchos varios que padecemos una economía que piensa más en la cara de Washington que en la
de San Martín. Hay crisis de representatividad política, crisis de legitimidad y crisis
de distribución de la riqueza. Hay malos, buenos y malos conocidos. Así las cosas, “hay de
todo, como en botica”. En el medio, siempre la gente.

El error

Hay un nivel de incertidumbre general de tal magnitud que
hacer pronósticos electorales apresuradamente sería incurrir en un grave error. Quienes se
sientan triunfalistas antes de tiempo cometerán el yerro de caer en la senda del ego que
nubla la vista, en este caso de la perspectiva electoral. Encima, en el horizonte, aparece el
escenario del balotaje como una posibilidad cierta, pero nadie tiene certeza de quienes
podrían llegar a esa instancia. Hoy el podio pone en un plano de igualdad a las dos fuerzas que
otrora fueran mayoritarias de manera alternada en el último tiempo, con un nuevo
participante, el de la bronca, que tiene como su firme representante a un “influencer” economista.
Por eso ser prudentes es esencial para este momento, cualquier error se pagará caro (en
votos), o será beneficioso en el mismo sentido.

La caída

Todas las encuestas que circulan muestran una caída de la
imagen positiva de las figuras políticas de relevancia a nivel nacional, las que por otra
parte sólo se encuentran en un único ámbito político geográfico, Buenos Aires. Son aquellas que
tienen la luz de los reflectores apuntándoles en los estudios de televisión de la capital y
en cuanto programa político haya en ese reducto.

Lo preocupante es que carecemos de figuras fuertes
provinciales, el peso político de la dirigencia de las provincias que hace a la Nación como
construcción de la República es cada vez menor o casi nulo. “Dios está en todos lados pero
atiende en Buenos Aires” dice el refrán, ahora también pareciera que posiciona o baja
dirigentes.El peso de las provincias en el concierto nacional de las
discusiones políticas es un gran tema relegado, lo que sin lugar a dudas necesita ser
revertido para el bien de todos. No tenemos dirigentes provinciales que puedan interpelar a la
realidad política nacional como los supimos tener oportunamente, no porque no los haya
realmente, sino porque habiéndolos y con sobrada capacidad, no tienen la posibilidad de “estar en
la vidriera”. Pareciera ser que así como constitucionalmente hemos delegado facultades a la
Nación, nos hemos reservado otras y tenemos varias de manera concurrente, también hemos
delegado la chance de tener representación con peso específico.

Aquí, allá o acullá

Cuando la ciudadanía elige lo hace con toda la impronta de
su bronca o esperanza. La sociedad actualmente expresa un enorme malestar que se
explica en parte con la distancia hacia la dirigencia política o viceversa. Por el momento
-como no hubo elecciones aún- no hay quien haya ganado o perdido, pero sabemos que en la
diaria ya hay perdedores reales, me refiero a aquellos que padecen los “coletazos” de una
economía que sufre los vaivenes de cualquier “estornudo” del mercado, sumado a la realidad
propia del bolsillo, la heladera, la alacena y el estómago. Aun así, anida socialmente una
creencia real de que a los problemas los va a poder resolver el propio Estado y se espera con
ansiedad que ello ocurra prontamente, en todo o en parte, en la mayor o menor medida
de los mismos.

El sano derecho a elegir y ser elegidos siempre es una buena
oportunidad para reafirmar que los actores principales son (o deberían ser) única y
primordialmente la gente. Ante los posicionamientos y aspiraciones en materia electoral que
cobran fuerza cada vez más, la política sigue siendo la mejor “herramienta” de
transformación social positiva que siempre debe estar puesta al servicio de un verdadero interés común,
el del pueblo y su felicidad. Ya no se tratará en esta ocasión de elegir por una u otra
plataforma política, pues habrá un alto comportamiento emocional, emotivo, donde se llevarán más
cantidad de votos en ese triple empate quienes logren canalizar las aspiraciones de ese
universo de seres sentipensantes, ya sea por la esperanza y el optimismo o por el enojo y
decepción. Veremos quienes logran representar uno u otro, en unos y otros. Aquí, allá o
acullá.

(*) Secretario de Gobierno de la Municipalidad de Concepción del Uruguay desde el 2019 

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