20 feb 2026
OPINIóN

La masacre de Acosta Ñú y el homenaje a la infancia en Paraguay

La masacre de Acosta Ñú y el homenaje a la infancia en Paraguay
EG
Escribe: Gonzalo García Garro (*)
16 agosto 2020

Desde este año 2020, desde el Ministerio de Desarrollo
Social de la Nación, mediante la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y
Familia (SENAF) decidieron cambiar su nombre a “Día de las Infancias”, en
lógica de compartir el enfoque de derechos con perspectiva de géneros y
diversidad en la forma de representar a la diversidad de las vivencias de la
niñez.

En nuestro país, empezó a festejarse después de la Declaración
de los Derechos del Niño de 1959. Desde 1960, posterior a la Declaración
Universal de los Derechos del Niño de la ONU, Argentina ha festejado el Día del
Niño en el mes de agosto de cada año. Pero en 2003, a pedido de la Cámara
Argentina de la Industria del Juguete la celebración empezó a hacerse el
segundo domingo de agosto. Y desde 2013, a pedido también de la CAIJ, se
celebra el tercer domingo de agosto.

En una coincidencia de calendario, también hoy en el
Paraguay, pero no porque es el tercer domingo de Agosto, se homenajea a la
Niñez. Pero el motivo tiene una raíz diferente.

El homenaje a la niñez en Paraguay tiene una razón
claramente distinta. Allí se recuerda la Masacre de Acosta Ñu, batalla ocurrida
el 16 de Agosto de 1869, durante los últimos tramos de la Guerra de la Triple
Infamia.

Esta batalla de la guerra que gráfica como ninguna otra la
crueldad genocida desatada por las fuerzas de la Alianza. En ese curso de
muerte, ya en el tramo final de la ofensiva de los aliados, se produce la
masacre de niños en “Acosta Ñú”, el 16 de agosto de 1869.

Ya a esa altura las fuerzas paraguayas estaban totalmente
diezmadas, la capital en manos de los aliados y la mayoría de los hombres
adultos del Paraguay estaban muertos, fueron asesinados luego de capturados y
otros menos estaban presos. En este estadio, que solo puede definirse como un
proceso de exterminio, comenzaron a pelear la guerra los niños y niñas, las
mujeres y los ancianos y ancianas.

En Acosta Ñu, en lo se pretendió mostrar como una batalla,
el enfrentamiento estuvo compuesto por pocos soldados acompañados por alrededor
de 3000 niños paraguayos que enfrentaron a más de 20.000 hombres del ejército
imperial. Les historiadores difieren en detalles sobre los números, pero todos
coinciden que fue una verdadera desproporción militar.

Al frente del ejercito invasor estaba el yerno del emperador
del Brasil, Luis Filipe Gastão de Orléans, el conde d’Eu. Para confirmar la
complicidad genocida de la oligarquía argentina, acompañaron al ejército
brasileño tropas argentinas comandadas por el coronel Luis María Campos,
personaje nefesto de nuestra historia quien encabezó persecuciones a caudillos
federales y sería Ministro de Guerra, como no, de Luis Sáenz Peña, Roca y José
Figueroa Alcorta.

El historiador y periodista brasileño, Juilio José Chiavenatto,
relata pasajes y crónicas del genocidio:

“Los niños de seis a ocho años, en el fragor de la batalla,
despavoridos, se agarraban a las piernas de los soldados brasileros, llorando
que no los matasen. Y eran degollados en el acto. Escondidas en la selva
próxima, las madres observaban el desarrollo de la lucha. No pocas agarraron
lanzas y llegaban a comandar un grupo de niños en la resistencia”…

“después de la insólita batalla de Acosta Nú, cuando estaba
terminada, al caer la tarde, las madres de los niños paraguayos salían de la
selva para rescatar los cadáveres de sus hijos y socorrer los pocos
sobrevivientes, el Conde D´Eu mandó incendiar la maleza, matando quemados a los
niños y sus madres…

Mandó hacer cerco del hospital de Piribebuy, manteniendo en
su interior los enfermos ?en su mayoría jóvenes y niños? y lo incendió. El
hospital en llamas quedó cercado por las tropas brasileña que, cumpliendo las
órdenes, empujaban a punta de bayoneta adentro de las llamas los enfermos que
milagrosamente intentaban salir de la fogata. No se conoce en la historia de
América del Sur por lo menos, ningún crimen de guerra más hediondo que ese…”
(“Genocidio Americáno: A Guerra do Paraguai”, de Juilio José Chiavenatto .

Son también coincidentes los aportes historiográficos que
narran que los niños lucharon con pinturas en la cara, la mayoría entiende que
era el hollín de los utensilios, y lo hacían para aparentar ser hombres
mayores, renegando justamente a su calidad de niños. Sin embargo, la batalla
duraría siete u ocho horas según las crónicas históricas, con los paraguayos en
una clara minoría, pero ofreciendo una feroz e increíble resistencia.

Al final, el resultado de la batalla fue el de una masacre.
Cerca de 3500 paraguayos fueron muertos, la inmensa mayoría de ellos niños. En
Paraguay esta batalla también es llamada “la batalla de los Niños”. Las fuerzas
aliadas tuvieron menos de 50 muertos. Esta masacre fue la última gran batalla
en la Guerra del Paraguay, luego vendría la persecución hasta el exterminio y el
martirio de Solano López.

El Paraguay, en la actualidad, festeja oficialmente el “Día
del Niño” el 16 de agosto en memoria de la masacre de los niños paraguayos. Es
un homenaje a los niños que dieron su vida y fueron masacrados en una guerra
genocida.

(*) Abogado.

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