El distintivo será una boina blanca, la insignia una
escarapela blanca, rosada y verde, la consigna es “patria o muerte”, y se
descarta que en caso de triunfo el presidente será Leandro Alem.
Con esta consigna, donde funcionaba el parque de artillería,
la actual plaza Lavalle de Buenos Aires, se dieron cita los revolucionarios
radicales el 26 de julio de 1890, y dieron origen a la primera revolución
radical denominada la Revolución del Parque.
Primero, se habían reunido a escuchar al político más
prestigioso que tenía el país en ese momento, que era Leandro Alem, en el
jardín Florida. Luego, con la adhesión de casi todos los sectores de la
sociedad porteña, incluyendo al General Campos, se decidió tomar al toro por
las astas, y hartos del régimen falaz y descreído que había sumido al país en
una entrega y una corrupción donde la enajenación del Ferrocarril Oeste fue el
punto de inflexión junto con la timba financiera, decidieron por las armas
poner fin a tanta ignominia.
La Revolución del Parque, del 26 de julio de 1890, fue el
acto fundacional para que el 26 de julnio de 1891 diera origen a la Unión
Cívica Radical.
La Revolución fue vencida puesto que en frente estaba el
denominado ejército nacional, conducido por Juárez Celman y quienes ostentaban
el poder en el país.
Tal vez, el título del diario La Nación refleja con mayor
claridad y precisión como concluyeron las cosas, allí se dijo “la revolución ha
fracasado, pero el gobierno está muerto”.
Hoy, como ayer, para los que están confundidos, y tienen temor
y demasiadas precauciones para definirse frente a los poderosos, confundiéndose
con los conservadores, la consigna es la de Moisés Lebensohn, “No soy de los
que cree que definirse resta”.
(*) Ex diputado nacional y provincial
Comentarios
0 comentariosSé el primero en comentar esta nota.