20 feb 2026
OPINIóN

La pandemia amenaza con dejar entre 14 y 22 millones de personas más en pobreza extrema en Latinoamérica

La pandemia amenaza con dejar entre 14 y 22 millones de personas más en pobreza extrema en Latinoamérica
IF
Ignacio Fariza (*)
04 abril 2020

Del bajo crecimiento a la recesión, sin solución de
continuidad. El coronavirus ha transformado el sombrío horizonte económico en
América Latina en el peor en más medio siglo, como recuerda a EL PAÍS el jefe
del Fondo Monetario Internacional (FMI) para la región, Alejandro Werner. El
brazo económico de Naciones Unidas para el desarrollo del subcontinente, la
Cepal, se ha sumado este viernes al pesimismo sobre el frenazo de la actividad
a escala global y sobre el golpe que va a hacer en una región siempre expuesta
a los vaivenes de las materias primas, la manufactura, el turismo y las
remesas. El choque será especialmente fuerte en una métrica clave del
desarrollo social: la pobreza extrema. Según las cifras del organismo, si el
avance de la pandemia provocase una caída del 5% en el ingreso medio de la
población activa, el número de latinoamericanos en pobreza extrema pasaría de
los 67,5 millones actuales a 82 millones. Si la merma de ingresos para la
población económicamente activa fuese del 10%, esa cifra se dispararía hasta los
90 millones de personas.

Incluso antes de la llegada del Covid-19, la región no iba
en buena dirección para acabar con la lacra de la pobreza extrema una década
vista, tal como marcaba la hoja de ruta de la ONU. Tras una década larga de
mejora, la tasa de población en situación de carestía extrema en América Latina
–de por sí la región más desigual del mundo– lleva algo más de un lustro
encadenando aumentos sobre unas bases ya muy altas: del mínimo de 2012 (8,2%)
se ha pasado hasta superar con creces el doble dígito. El bajo crecimiento y la
menor pujanza redistributiva de muchos Gobiernos de la región ya se habían
dejado sentir en los últimos tiempos en un indicador clave del avance social,
pero la pandemia es la puntilla: sin el efecto Covid-19, este indicador habría
alcanzado el 10,7% a finales de este año; con el coronavirus ya en el mapa de
riesgos, se disparará hasta el 13,3%.

El reto de congelar la economía

En el nuevo escenario, los cálculos más optimistas (que
contemplan una reducción de la desigualdad del 1,5% y un aumento del PIB por
habitante del 5%) apuntan a una pobreza extrema en el entorno del 2,9% en 2030;
y en el más pesimista (sin cambio en el patrón distributivo y con un
crecimiento per cápita del 1%), ligeramente inferior al 9%. Pero la sacudida
del virus sobre los cimientos mismos de la economía es la puntilla: hoy el
cálculo más optimista apunta a una pobreza extrema del 5,7% de la población en
2030 y en el más pesimista, el 11,9%.

“El mundo se enfrenta a una crisis sanitaria y humanitaria
sin precedentes en el último siglo”, ha subrayado este viernes la secretaria
ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, en la presentación de un monográfico
sobre las secuelas económicas y sociales del virus en el subcontinente. “El
mundo no va a ser el mismo después de esta pandemia y la reactivación económica
va a tomar su tiempo. No es una crisis financiera, sino de salud y bienestar. Y
va a ser imprescindible el rol del Estado y no el del mercado: es el Estado, lo
público, lo que nos va a sacar de esta crisis. No podemos volver a transitar
por los mismos caminos que no han traído a estas grandes brechas”, ha dicho
desde Santiago de Chile. “Estamos ante un cambio de época, de paradigma. Y
tenemos que cambiar nuestro modelo de desarrollo”.

En el plano macroeconómico, la Cepal prevé un golpe múltiple
para América Latina, fundamentalmente a través de seis canales: la disminución
de la actividad económica en sus principales socios (Estados Unidos, Europa y
China), abaratamiento de las materias primas, interrupción de las cadenas
mundiales de valor, menor actividad turística, reducción de las remesas e
intensificación de la aversión al riesgo en los mercados mundiales. “Estamos
ante una profunda recesión”, ha alertado. Todavía es pronto para poner cifras,
pero la Cepal cree que la previsión inicial de impacto, del 1,8% del PIB, ya se
ha quedado obsoleta. “Si le sumamos el impacto que está teniendo en EE UU y
Europa, más allá de China, ya hablamos del 3% o el 4%”. Aunque la dentellada
económica de las medidas de distanciamiento social va a ser fuerte, Bárcena ha
hecho un llamamiento a mantener o aumentar las medidas aplicadas hasta ahora:
“Si no cumplimos las cuarentenas en América Latina y el Caribe el impacto
económico será mucho mayor”, ha sentenciado.

Como respuesta a este nuevo panorama económico, ha dicho la
jefa de la Cepal, “la integración regional es crucial para enfrentar la crisis,
más allá de las diferencias políticas. Lo más urgente es reconstituir las
cadenas regionales de valor para disminuir la volatilidad externa. Es, quizá,
una oportunidad para mirarnos hacia dentro”. Esta vez “el salvavidas no van a
ser las materias primas: el impulso va a venir de los paquetes fiscales”. Y
América Latina “carece del espacio suficiente” para responder a la
coyuntura con el mismo brío que las economías avanzadas. Ante esa tesitura, ha
agregado, la opción más conveniente sería que la comunidad internacional
apoyase a los países de renta media mediante un “recorte o reperfilamiento” de
su deuda. “Necesitamos medidas que están fuera de la caja, innovadoras:
necesitamos que el FMI y el Banco Mundial nos ayuden”.

En el plano puramente sanitario, Bárcena ha recordado que el
nivel de camas de hospital disponibles en la región está muy lejos del de
Europa, donde el coronavirus está haciendo estragos y está exhibiendo que
ningún sistema de salud es lo suficientemente fuerte como para resistir un
choque de esta magnitud. En la región, los únicos países que tienen un nivel de
disponibilidad de camas similar al de la Unión Europea son, según los datos de
la Cepal, Cuba y dos pequeñas naciones caribeñas: Barbados y San Cristóbal y
Nieves. Y el gasto público sanitario medio del área supera por poco el 2,2%, la
tercera parte de lo que recomienda la Organización Panamericana de la Salud
(OPS).

(*) Economista. Periodista. Artículo publicado originalmente en el diario El País, de España.

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