20 feb 2026
OPINIóN

Cepo: similitudes y diferencias de la restricción al dólar de MM y CFK

Cepo: similitudes y diferencias de la restricción al dólar de MM y CFK
JP
Juan Pablo Álvarez (*)
01 septiembre 2019

El control de cambios aplicado por el
Gobierno de Cristina Kirchner entre 2011 y 2015 fue una de las medidas más
controvertidas de la última administración K. Comenzó a implementarse en un
momento en el que la economía empezaba a frenarse y que la escasez de divisas
comenzaba a encerrar al Gobierno en la clásica trampa de la restricción
externa.

Además, durante el primer gobierno de Cristina habían salido del
circuito legal 70 mil millones de dólares, prácticamente la misma cifra que se
fue durante estos cuatro años de macrismo.

A raíz de esta situación, el 28 de
octubre de 2011 la administración kirchnerista lanzó una serie de restricciones
relacionadas a la divisa que se fueron endureciendo con el transcurso del
tiempo.

A partir del 1° de noviembre de 2011, todas las personas que quisieran
comprar y vender dólares debían pedir una autorización ante la Administración
Federal de Ingresos Públicos (AFIP): esto afectaba a quienes querían comprar
dólares para: viajes al exterior, adquisición de bienes y otros destinos (según
las opciones figuraban entonces en la página del organismo).

Además, una de las
medidas que más molestó a los mercados fue que las empresas que debían comprar
dólares y girarlos al exterior, ya sea para el pago de alguna importación o
ahora también en concepto de distribución de utilidades, debían contar
previamente con la aprobación verbal de la autoridad monetaria.

Asimismo, se
obligaba a las exportadoras a liquidar las divisas (es decir, transformarlas en
pesos) en un plazo determinado, que fue variando según el sector y la época.
Esta medida le permitió a Cristina Kirchner frenar la sangría de dólares, pero
a la vez trajo trastornos en lo referente a la inversión, puesto que muchas
empresas aducían que no traerían dólares a un país del cual luego no podían
retirarlos.

Además, el ingenio criollo llevó a que muchas personas buscaran
caminos alternativos para comprar dólares: dado que para acceder al mercado
cambiario había que demostrar ingresos suficientes y se podía adquirir con
límite, los ahorristas empezaron a volcarse al dólar blue, al contado con liqui
u otras alternativas más ocurrentes. Había argentinos que viajaban a Uruguay,
compraban fichas en el casino utilizando pesos y las cambiaban por dólares.

Para evitar el drenaje vía turismo, el Gobierno
“perfeccionó” el cepo, colocando un impuesto que llegó hasta el 35% de lo que
se gastaba con tarjeta en el exterior. Sin embargo, la persona que viajaba
podía volver y solicitar que se le devolviera una parte. No obstante, pagar con
un 35% de excedente seguía siendo negocio, ya que la brecha entre el oficial y
el blue era superior.

¿En qué se parece y qué se diferencia aquel cepo con lo
que se anunció hoy?

En principio, el Gobierno de Macri asegura que busca no
perjudicar al pequeño ahorrista, por  lo que permite comprar hasta 10 mil
dólares por mes por persona. Una cifra a la que muy
poca gente puede acceder, si se tiene en cuenta que representa
unos 620 mil pesos.

En este caso, lo que se busca es realizar un control más
estricto sobre las empresas y no tanto sobre las personas físicas. 

Las
compañías no podrán comprar dólares para atesorar y, una de las cuestiones que
más ruido pueden generar, los exportadores tendrán que liquidar las divisas que
obtengan de sus ventas al exterior en el mercado local dentro de un máximo de
cinco días hábiles después del cobro o 180 días después del permiso de embarque
(15 días para las commodities).

No hay restricciones para la importación o pago
de deudas a su vencimiento.

Además de los anuncios de hoy, el Banco Central
había adelantado ayer que los bancos deberán avisar a la AFIP para realizar
giros al exterior. Esta medida aún no afectará, en este último sentido, a las
empresas no financieras.

No obstante, el Banco Central se ocupó de aclarar que
nadie tendrá problemas para sacar los dólares de sus cuentas, ni las personas
físicas ni las jurídicas.

También, que no habrá impedimiento alguno para el
comercio exterior y que no habrá restricciones sobre los viajes al
extranjero. 

(*) Periodista.

Artículo publicado originalmente en el diario Perfil el domingo 1° de septiembre de 2019

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