Sólo transcurrieron tres meses desde la asunción y en el Gobierno aseguran que la única prioridad de Javier Milei es sacar adelante la economía, pero su mano derecha, Karina Milei, empezó a destinar cada vez más tiempo al incipiente armado de las lejanas elecciones legislativas de 2025. Y el primer gran objetivo es quedarse con el sello compartido de La Libertad Avanza (LLA). Es decir, monopolizar el nombre de la coalición de partidos chicos que llevó a su hermano a la Presidencia, para crear un nuevo andamiaje, sin dependencias, cuyo apoderado sería uno de los miembros de la mesa chica del jefe de Estado. Posiblemente, ella.
Es temprano para referirse a candidaturas, pero en el entorno de Karina Milei advierten que figurar en alguna de las listas el año que viene está muy lejos de sus intenciones. A la escenógrafa, en cambio, dicen, sólo le interesa armar, como hasta el año pasado. Sólo que esta vez, con el operador Carlos Kikuchi caído en desgracia desde el triunfo del balotaje, reclinada sobre los Menem, sus amigos, guías y facilitadores de relaciones políticas y consejos. El plan ya está en marcha. Mientras los armadores libertarios devenidos en funcionarios lidian con las críticas de Victoria Villarruel y siguen de cerca la negociación por la ley Bases, Karina Milei empezó a preparar el marco legal que les permitiría -esperan- quedarse con el nombre de la coalición frente a las resistencias en la propia tropa.
Es que la jugada para quedarse con el sello genera fuertes rispideces en el interior, donde tienen mayor o menor ascendencia, según el distrito, el Partido Demócrata, el Partido Libertario, Fuerza Republicana, la Unión Celeste y Blanco, el Partido Fe y el Partido Renovador Federal. “Es como si Patricia Bullrich quisiera lanzar un partido llamado Juntos por el Cambio, sería inédito en la Argentina e inexplicable”, protestaron los libertarios críticos de la jugada.
Del otro lado, en la Casa Rosada, un asesor nacional casi lanzó una carcajada al escuchar el ejemplo. A diferencia del conglomerado entre PRO, la Coalición Cívica y la UCR, en la alianza libertaria hay un único líder indiscutido desde el primer día, destacó el funcionario, que además fue ratificado por las elecciones y hoy tiene el cargo más alto del Estado nacional. “Nadie puede dudar de que La libertad Avanza es Javier”, dijo, con énfasis en el último verbo.
El calibre y los detalles de las discusiones por el sello dependen de cada distrito y de la presencia de uno de los partidos de baja monta que, no obstante, le facilitaron a Milei la posibilidad de presentarse a nivel nacional, el año pasado, aunque en la mayor parte de las provincias ni él ni sus asesores conocieran a los candidatos y, en algunas, ni siquiera a las cabezas de nómina. Las principales disputas con los partidos que se adjudican un porcentaje de la pertenencia del sello están en Córdoba, Mendoza, Corrientes y Entre Ríos. Y es cuestión de tiempo, advierten quienes conocen de cerca el entramado libertario, hasta que el conflicto se propague hacia el resto del país.
Naturalmente, las batallas empezaron a extenderse al bloque nacional, donde cuentan con 41 diputados que se conocieron hace meses entre sí, y que no le habían visto la cara al líder hasta muy entrada la campaña. “Estas son intenciones propias de un espacio que empieza a crecer. Es cierto que muchos diputados llegaron por distintos partidos, pero en la conformación del espacio hay que hacer concesiones”, bajó línea un operador de peso del oficialismo, donde no creen que estén en peligro los votos, pero temen que la multiplicación de los ruidos derive en una ruptura del bloque.
“Somos una fuerza muy nueva todavía, estas cosas van a seguir pasando”, se adelantaron en la cúpula, donde escuchan los ecos de las quejas de los legisladores que se sienten manoseados. En parte, la incomodidad se desprende del estilo de la Secretaria. “Como pasó siempre, nada se comunica, todo se hace entre gallos y medianoche y te enteraste cuando aparece la primera foto de Menem y Karina en Córdoba”, refunfuñó un relevante dirigente violeta.
Karina y los riojanos comenzaron a recibir dirigentes y a viajar al interior para entrevistarse, fotografiarse y respaldar a los candidatos que les interesan en cada distrito para asegurarse ayuda en la primera cruzada electoral que se propusieron. El principal colaborador del “jefe”, Eduardo “Lule” Menem, convocó el lunes a dirigentes afines de Entre Ríos en la oficina que ocupa desde hace algunas semanas en el ala norte del primer piso de la Casa Rosada, encabezados por el ex candidato libertario Sebastián Etchevehere, que salió tercero el año pasado y trabaja con ansias para las próximas legislativas. Y, a los dos días, Karina viajó en avión de línea a Córdoba junto al primo de su asesor, Martín Menem, para respaldar en la pelea judicial local por la estampa partidaria al dirigente libertario local Gabriel Bornoroni, que ganó su primera banca en diputados apenas el año pasado.