21 feb 2026
ER EN MEDIOS NACIONALES

Frigerio: “Hay que dejar de lado los desencuentros y encontrar una diagonal con el Gobierno”

—¿Qué análisis hace de un acuerdo entre el PRO y LLA?

Frigerio: “Hay que dejar de lado los desencuentros y encontrar una diagonal con el Gobierno”

—El Gobierno debería poner sobre la mesa otro paquete fiscal
para discutir con los gobernadores?

—Tiene que haber una discusión de todas las herramientas que
necesite el Gobierno. La fiscal es la más importante y prioritaria, pero todas
las herramientas son importantes. El objetivo es relevante y vale la pena dar
vuelta la página y ver cómo, de acá en más, llegar a un acuerdo que tenga los
129 votos en Diputados y los 37 en Senado. El esfuerzo vale la pena: hay que
dejar de lado los desencuentros, y encontrar una diagonal donde se contemplen
los intereses del gobierno nacional y los de las provincias. No tienen por qué
ser contradictorios.

—¿Cree, como dijo el Presidente, que hubo “traidores” en la
ley ómnibus?

—No quiero hablar por los demás. Hubo una muy mala
comunicación y cortocircuitos en la información. Creo que se planteaba más de
lo que los gobernadores pueden incidir en la Cámara de Diputados, cuya
conformación no responde exclusivamente a los mandatos de un gobernador. Más
allá de eso faltó un orden mayor en todo el proceso que deriva en la sanción de
un proyecto de ley. Pero esto se puede rescatar y poner sobre la mesa para ver
si podemos llegar, esta vez sí, a un acuerdo.

—¿Qué ejes imagina para un nuevo pacto fiscal? ¿Coparticipar
el impuesto PAIS? El Gobierno ya advirtió que no estaba de acuerdo…

—No tiene que haber un toma y daca. Por primera vez en la
Argentina hay una gran conciencia de que no podemos seguir como estábamos, que
hay que ir por otro rumbo. En este sentido hay mucho apoyo para avanzar en
temas como las desregulaciones, la modernización de las relaciones laborales,
las medidas que necesite el gobierno nacional para eliminar el gasto público
teñido de privilegios de la política, incluso terminar con el déficit que
provocan las empresas del Estado mal administradas. Como nunca hay coincidencia
en cuanto al norte que tiene que llevar el país. En el tema estrictamente
fiscal donde las provincias hacen especial hincapié porque están pasando por un
momento de extrema estrechez también hay puntos de encuentro entre lo que
necesita la Nación y lo que necesitan las provincias. Es una buena oportunidad
esta tremenda crisis que deja el kirchnerismo para discutir algo que se ha
tergiversado en los últimos veinte años: las responsabilidades de cada nivel de
gobierno y estoy de acuerdo en que eso requiere un ordenamiento. Y estoy de
acuerdo en que, como dice el ministro de Economía, en un país federal la Nación
le pague parte del sueldo a un empleado provincial, o que Nación haga
determinadas obras en los municipios, o que Nación subsidie transporte urbano
local de pasajeros. Pero de la mano de ese ordenamiento hay que ordenar los
recursos que recibe cada gobierno.

—¿Pero no hay desequilibrios hoy en esa relación que vienen
de años atrás?

—Hay faltantes en términos de transferencias automáticas.
Pero creo que todo se puede resolver. Después cada uno con sus recursos se
ocupará de lo que le corresponde. La educación, la salud y la seguridad, salvo
los delitos federales, son responsabilidades de los gobernadores. La
infraestructura local debería ser responsabilidad de los gobernadores y los
intendentes. El alumbrado, el tratamiento de los residuos y la limpieza es
responsabilidad de los intendentes. Todo esto no es contradictorio con darle
las herramientas al gobierno nacional para que llegue al déficit cero,
condición para bajar la inflación.

—Una de las cuestiones que planteó Milei es que la Nación va
a una baja fuerte del gasto y los gobernadores no…

—No puedo generalizar. Hay gobernadores con situaciones muy
distintas. Hay algunos como yo que asumieron hace sesenta días después de años
de otro signo político gobernando. Algunos tienen déficit, otros superávit. Yo
puedo decir que en Entre Ríos estamos haciendo un ajuste del gasto improductivo
y dando de baja privilegios como no se vio nunca en la historia. Con una
austeridad en línea con la austeridad con la que vive la mayoría de los
argentinos. Eliminamos la mitad de los cargos que había de la política,
alrededor de 800, muchos de los que no tenían razón de ser; sacamos la mitad de
los contratos.

—¿A qué atribuye los “cortorcuitos” en la comunicación con
el Gobierno que mencionó?

—Esta idea de hacer una megaley, primero de más de 600
artículos, después separar lo fiscal del resto, generó confusión. Sobre todo en
un Congreso donde el Gobierno tiene menos legisladores que la que tuvo Macri
incluso. Sin experiencia, sin rodaje porque recién asumían, plantear una ley
tan amplia pudo haber sido una dificultad. Más allá de mirar para atrás, hay
que ver cómo hacemos para que Nación, el Congreso y las provincias se puedan
sentar en una mesa y definir cuáles son las prioridades.

—¿Hay fecha para un encuentro de los gobernadores con el
Presidente?

—Eso se va a dar, naturalmente. Es un país federal. Los
gobernadores y el Presidente siempre tenemos que tener un vínculo cercano para
resolver problemas concretos. No tiene fecha aún pero se va a dar, y van a ser
encuentros habituales.

—¿No deberían volver a algunos ejes que tuvo el Consenso
fiscal de 2017 que le tocó encarar como ministro del Interior, como la baja de
Ingresos Brutos en las provincias?

—Sin duda. Hay impuestos distorsivos en Argentina. Sobre
todo tres que tienen un tremendo impacto en la actividad económica que tienen
que ir reduciéndose: Ingresos Brutos a nivel de las provincias, el impuesto al
cheque y las retenciones a las exportaciones a nivel nacional. Hay que hacer un
compromiso mutuo en este sentido. Hay espacio para eso. No sé si arrancando
ahora, pero plantearnos que a partir del año que viene y durante tres años de
gestión podamos llegar a los objetivos que nos habíamos fijado en 2017 es algo
posible y necesario.

—¿No cree que algunos gobernadores de Juntos por el Cambio
dicen una cosa en las reuniones y después se cortan solos, como Valdés o
Cornejo?

—No, tenemos un espacio de mucha confianza y de mucha cercanía,
sobre todo en términos de valores e ideas. Hacemos un gran esfuerzo por
sostener ese equipo. Hasta ahora lo hemos conseguido.

—¿Piensa que solo los gobernadores son los únicos que están
sosteniendo hoy JxC?

—Lo que pasa es que, más allá de la marca, de la cuestión
semántica, hemos conseguido triunfos electorales en nuestras provincias con
JxC, con conformaciones muy amplias de nuestros espacios y en nuestras
Legislaturas y en nuestros gabinetes tenemos una composición que refleja esa
amplitud.

—¿Qué análisis hace de un acuerdo entre el PRO y LLA?

—Es temprano aún. Hay puntos de encuentro en las provincias
gobernadas por JxC y las fuerzas de La Libertad Avanza. No es algo para
descartar.

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