21 feb 2026
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La historia de los vecinos de Entre Ríos que compraron una locomotora y resucitaron el tren del pueblo

La historia de los vecinos de Entre Ríos que compraron una locomotora y resucitaron el tren del pueblo

En septiembre de 1994, un grupo de vecinos de Villa Elisa,Entre Ríos, compraron a precio de chatarra, en 1.000 dólares, una locomotora devapor Drawing 1928 (construida en Escocia), que una petrolera había abandonadoen el puerto de Concepción del Uruguay. Con motor nuevo, se puso en marcha.

La idea era que las viejas vías –de 100 kilómetros deextensión y que unía las localidades entrerrianas de Caseros y San Salvador–recuperaran la vida que tuvieron hasta 1977. En plena dictadura militar, lostrenes que recorrían estas localidades de la mesopotamia fueron desactivados yel Ramal U6, que unía esos pueblos, quedó sin servicio y posteriormente fueabandonado.

“En ese momento, llegó Ferrocarriles Argentino, cargó todassus cosas y se fue. Dejaron la estación completamente vacía. Se abandonó todoel ramal. Así, empezó a crecer a los costados de las vías la maleza y el pasto,pero nadie a nivel gubernamental le dio importancia. Excepto para usar algunosgalpones que originalmente guardaban cereales y pasaron a ser depósito demateriales de alguna municipalidad”, cuenta José Luis Guillaume, presidente dela entidad.

En 1993, recuerda, se rumoreaba que se iban a levantar lasvías para hacer un tránsito pesado sobre terraplenes ferroviarios y eso motivóa que ex empleados del ferrocarril, que se retiraron con el ramal, se sintieranmolestos con esa idea y decidieron hacer algo para detenerlos.

“Defender el ferrocarril era para ellos ser argentinos ycomenzaron a movilizarse. Empezaron a limpiar las vías, a cortar pastos,árboles y demás para preservar lo que es la historia fundacional de VillaElisa, porque al estar en medio de la nada se empezaba a vandalizar. Cuando sehizo un grupo más grande se logra conformar la asociación y en 1994, ya se le dioforma a la institución… Fue un tiempo de pocas distracciones, sobraba tiempoy la gente buscaba alguna alternativa de hobby o alguna cosa para juntarse.Así, con una causa, empezaron a juntarse en la estación para revivirla”, resumeGuillaume.

Con fines turísticos y ahora con el recorrido reducido de3.5 kilómetros, en las últimas vacaciones de invierno unas 850 personas lavisitaron y, en lo que va del año, ya pasaron uno 1.600 turistas.

Qué viva el tren

El Ferroclub Central Entrerriano nació para defender el trende Villa Elisa. El trabajo voluntario los encontró en la segunda mitad de ladécada de 1990 manteniendo a costa de mucho esfuerzo económico, y dolores decintura, los casi 100 kilómetros de vías limpias.

La locomotora comenzó a cobrar vida: se le adaptó un motorde un viejo camión Bedford y se construyeron dos vagones capaces de llevar a 22pasajeros “conservando y preservando la antigua formación del 1900”, explicaGuillaume.

“La mayoría de las personas de la ONG se dedicaban a lamecánica y con el apoyo de los ferroviarios, ya mayores y que se limitaban adar alguna indicación para moverse dentro de las vías, se construyó una zorra yse empezó a hacer los recorridos. Mientras otro grupo limpiaba, otro gestionabaa ver si podía conseguir algo de material rodante ferroviario que se encontrabatirado en todos lados, disperso como hay hoy; pero, el Estado nunca cedióabsolutamente nada al club y eso, en un momento, los piso en la encrucijada:dejar todo o empezar a fabricar nosotros las máquinas que sean necesarias parapoder transitar sobre la vía, y se hizo lo segundo. Así fue como en 1994 seconsiguió la máquina que estaba abandonada en el puerto de Concepción delUruguay y que era de un particular”, revive.

Se inició con un trencito, se hizo un vagón en los talleres,en octubre de ese año; luego, en 1995, el otro vagón al que se le incorpora unbaño, ya con la idea de hacer paseos turísticos para llegar hasta el PalacioSan José Museo y Monumento Histórico Nacional Justo José de Urquiza, que fue laresidencia del gobernador de la provincia de Entre Ríos, general Justo José deUrquiza y de su esposa Dolores Costa. Ese era el atractivo para convocar a lagente. Y así se empezó a hacer esto paseos con los dos vagones”.

El lugar, ubicado a 36 kilómetros, era largo para la máquinaque es del año 1928 y que padecía altos riesgos de roturas. “Pero para 1995, lagente estaba menos revolucionadas y más tranquilos, había más tiempo y sedisfrutaba del viaje; pero ya desde 2010, cuando todo se fue acelerando, elviaje se hacía bastante aburrido para los más chicos y sólo los grandes lodisfrutaban, entonces se redujo el tiempo a 35 minutos”, explica.

Los paseos al Palacio San José se hicieron hasta 2018,cuando se rompió la máquina. “Nosotros no recibimos aporte de ningún organismooficial, sólo lo que se generan en el club a través de paseos que se hicieronen una época con una zorrita y un vagón, cuando el tren estaba en reparaciones.Eran viajes de 500 metros, pero que permitían volver a tener ingresos parapoder hacer la reparaciones. Pandemia por medio, hace dos años lo volvimos asacar a las vías”.

“La gente grande viene y lo disfruta mucho. Hay abuelos quevienen con sus nietos y les cuentan cómo era el tren cuando ellos eranchicos… La idea es que hoy se reviva lo que fue ese tren, esa locomotora, poreso lo tecnológico queda en la estación. Al tren queremos detenerlo en eltiempo, y que se lo valore por lo que fue. Es el objetivo que nos alienta acontinuar con esta idea loca de hacerlo circular por una vía que tiene 109años”, finaliza.

Desde mayo de este año, Trenes Argentinos Operaciones lescedió el ramal a la ONG “para la custodia, preservación y mantenimiento” de lasvías.

*Los paseos se realizan los sábados y domingos a las 15:30 y17 horas, con un valor de $1500 los mayores y $700 para los menores.

 

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