22 feb 2026
CLARíN

Fuera de la zona de confort: un sistema silvopastoril en campos bonaerenses de cría (negocio entrerriano)

Fuera de la zona de confort: un sistema silvopastoril en campos bonaerenses de cría (negocio entrerriano)

Ángel Luis Rossi, gerente general de “La Negra”, aspira allegar a las 1.500 hectáreas con forestación en la provincia de Buenos Aires.

Si hay algo de lo que no se puede acusar al campo, o, másbien, a quienes forman parte de la agroindustria en general, es que se quedenquietos. Siempre hay innovadores, pioneros, gente que se anima y prueba paraque luego otros tomen el camino más allanado.

Algo de este “pionerismo” se vislumbra en el trabajo queestá haciendo Ángel Luis Rossi, gerente general de “La Negra”, una empresafamiliar que tiene campos mixtos en la zona de General Villegas hace más de 70años, pero también tiene una unidad de negocio forestal en Entre Ríos que ya tiene 25 años y dos ciclos de corte y conversiónen madera (hay 3000 hectáreas de eucaliptus). De yapa, están en la producciónporcina en sociedad con otras dos familias importantes (Cagnoli y Zubiaurre) enuna explotación de 2500 madres.

En ganadería hacen un ciclo completo. “La Caledonia”, elcampo más antiguo de la familia pasó de ser ganadero a ser un campo agrícolacon ganadería en los sectores donde no se puede hacer agricultura. Tambiénpusieron en marcha un feedlot donde se terminan novillos recriados en otraszonas, como Suipacha y Junín. Además, trabajan con genética propia y, en algúnmomento, llegaron a exportar carne envasada, algo que hoy, políticas ganaderasde por medio, no han vuelto a hacer… aunque no descartan retomarlo.

Desde hace unos años, se animaron a vincular agricultura,ganadería y forestación en campos bonaerenses para empezar un negociosilvopastoril que no resta productividad de carne y apunta a generar unservicio ecosistémico vinculado al balance de carbono.

“Los campos de cría del norte de Buenos Aires tienenfactores que recortan la rentabilidad, pero además, la ganadería en generalestá siendo criticada por la emisión de gases, estos dos factores favorecieronque pensáramos en aprovechar nuestra experiencia en el negocio forestal y elganadero para combinar ambas actividades”, explicó Rossi a Clarín Rural, sobrepor qué empezaron a plantar árboles en una región no tan habitual para laproducción de madera como sí lo es el litoral (que concentra el 78{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} de lasplantaciones forestales comerciales).

El objetivo de máxima es producir madera y carne conbienestar animal, sustentabilidad ambiental y social, porque la aspiración esgenerar un cluster maderero con mano de obra local en Suipacha, a 150kilómetros de Buenos Aires.

Cuantificar, paraempezar

“La Negra” empezó a partir de un convenio interdisciplinariocon el INTA, la Universidad de Buenos Aires y la Universidad de La Plata entres líneas de análisis: cuantificar la producción de carne y analizar el bienestaranimal; en segundo término, la producción de madera que se puede lograr en esteesquema; y finalmente, el grado de sustentabilidad económica y ambiental delsistema.

El de Suipacha es un típico campo de cría, bajo, tendido, desuelos argiudoles con algunos problemas para drenar el agua. Allí tienenreproductores puro controlados angus. El paso inicial era ver qué especie, eneste caso mayormente eucaliptos, podían resistir los fríos de Buenos Aires queson distintos a los entrerrianos.

“Arrancamos en 2020 plantando unas 100 hectáreas para medirlos gases que emiten los animales y la captación que pueden hacer esos árbolesy pasturas sembradas”, dijo Rossi. En 2021 ya se implantaron otras 200hectáreas. En el mediano plazo el proyecto busca un mínimo de 1500 hectáreasbajo el sistema silvopastoril.

“Es un proceso lento porque el ciclo productivo es de unadécada promedio, por eso, si bien pudimos trasladar algo de nuestroconocimiento forestal del norte, no pudimos trasladar la misma genética, poreso se empezaron a probar clones diferentes e híbridos entre eucaliptus grandisy camaldulensis, hay otro que se llama dunnii, que también está adaptado alfrío”, contó Rossi. Se están haciendo mediciones de crecimiento, sanidad,persistencia en más de 70 clones de híbridos.

El costo de mantenimiento del sistema es de 15 dólares porhectárea con una tasa de retorno (TIR) de 18{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} en dólares.

Como empresario, Rossi decidió no esperar lo que sucedacuando se termine el ciclo (insisto, diez años) para seguir adelante, por esocuando ya vió que el comportamiento de algunos árboles era satisfactorio empezóa avanzar. “Este camino que ya estamos desandando es una ventaja que puedentener otros productores si deciden empezar”, apuntó Rossi.

Uno de los temas que han detectado es que como los clonesson todos “hermanos enteros”, es como si fueran mellizos y tienen el problemade que si se enferma uno se pueden enfermar todos. “Por eso hay que trabajarcon muchos clones, porque se pueden enfermar en cualquier momento, a los 5años, a los 7 o a los 9 y los termina afectando a todos”, explicó Rossi.

Plantación

Se trabaja el sistema de líneas apareadas. Es una franja de5 metros y una separación de 20 a 40 metros en la otra franja. En esos 20-40metros, se pueden sembrar pasturas para pastoreo directo, o para hacer rollos yreservas, y hasta cultivos agrícolas en las zonas donde se puede. No enSuipacha, claro.

Se pasa un subsolador liviano, que hace un camellón sobre elque se planta el plantín. Es un trabajo que se hace a mano o con una máquina enla que va una persona arriba poniendo cada plantín.

¿Qué trabajos se deben hacer en esos primeros meses/años?”Hay que controlar malezas en el camellón donde se pone el plantín de 30centímetros de altura, también, el primer año, hay que cuidarlo de las hormigasy, en esta zona, de las liebres”, advirtió Rossi.

Por ahora, hasta que se desarrolle más la zona, faltancontratistas y prestadores de algunos de los servicios necesarios en la parteforestal, pero Rossi confía “a medida que avancemos van a ir apareciendo”.

Manejo silvopastoril

Se estima que en la zona de Suipacha la carga animal sobreun potrero normal puede ser 0,7-0.8 equivalente vaca (EV). “Creemos que aúnsacándole un 30{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} de superficie a los animales para plantar los árboles, esacarga se va a mantener porque habrá menores requerimientos y porque se va apoder producir más comida”, esgrimió Rossi.

Así las cosas, el manejo de la hacienda casi no cambiaría.”Todo esto lo estamos analizando, estamos dando los primeros pasos, pero conresultados auspiciosos”, dijo el Gerente General de “La Negra”.

Para ponerle datos a los “ojos”, tienen dos estacionesmeteorológicas, una debajo de los arboles y otra fuera. Están comparando rodeosen una pastura con arboles y otra sin arboles. Miden también las produccionesde pasto y de carne, además de los porcentajes de destete, sanidad, mortandad,los típicos índices duros de la ganadería.

Árboles que cuidananimales

En el norte, Corrientes, Misiones y parte de Entre Ríos, lasombra generada por los arboles en planteos silvopastoriles impactadirectamente en un menor gasto de energía que tiene que hacer el animal paramantener la temperatura en ambientes de temperaturas extremas.

“En esta zona no son un problema serio ni el calor ni laradiación, pero estamos convencidos que el animal obtiene beneficios en un sistemasilvopastoril, y lo decimos porque los animales quedan al reparo de los vientosinvernales generando menor esfuerzo para controlar temperatura, esto redunda enmayor ganancia de peso, también las pasturas están más protegidas de lasheladas y el sombreado hace que reaparezcan especies naturales de la zona”,apuntó Rossi.

Mitos del metano

Para Rossi, uno de los desafíos que tiene por delante laganadería no sólo es productivo, también es comunicacional. “La emisión degases que generan los animales es metano, que es uno de los tres gasesvinculados a la temperatura de la atmósfera junto con el dióxido de carbono yel óxido nitroso, ahora bien, el metano es el único que se descompone a los 10años o sea que no se acumula salvo que haya un aumento extraordinario deemisiones”, advirtió Rossi.

Para el gerente de “La Negra”, “ese es un concepto básicopara saber que la hacienda no está contaminando cada vez más”. Y lo ejemplificócon la reducción de gases efecto invernadero producto del parate pandémico defábricas, autos y aviones. “La ganadería siguió produciendo, y no hubo unaumento de emisiones, el problema del calentamiento global y la emisión degases no pasa por los animales”, opinó.

Así las cosas, Rossi apuntó que el sector tiene que trabajaren la comunicación y puede ofrecer un servicio de “limpieza del medioambiente”.”Las pasturas captan el dióxido de carbono que dura más de 1000 años en laatmósfera, que luego las vacas se las comen lo transforman en metano, que luegoserá absorbido nuevamente por las pasturas y comienza el ciclo de nuevo”.

“Si a eso le agregamos arboles pasamos a tener un sistemapositivo, de absorción de dióxido de carbono”, aportó Rossi.

Desafíos

Como todo proyecto que está dando sus primeros pasos, y queno tiene otras referencias para cotejar resultados, éste de producciónsilvopastoril en campos de cría de Suipacha tiene una lista larga de desafíos.Hay que ir por partes.

Uno es determinar en el mediano plazo las especies arbóreasque funcionan bien desde el punto de vista sanitario, así como en velocidad decrecimiento y calidad maderera. Además de los eucaliptus están probandosalicáceas y álamos, porque creen que “para suelos de inferior calidad podríanandar muy bien”.

“Estoy convencido que hemos dado un muy buen primer paso eneste desafío, aunque hay que seguir haciendo experiencias”, dijo Rossi.

Después está todo lo que tiene que ver con lasustentabilidad, que es uno de los motores del proyecto. “Creo que a medianoplazo va a generar mayor valor a la carne que se pueda producir en estossistemas porque va a haber mercados, como el europeo, que van a empezar acomprar carnes certificadas carbono neutro, hay consumidores que están dispuestosa pagar unos dólares más por estos productos”, auguró Rossi. Siendo la cría eleslabón más débil, de menor renta, Rossi cree que estas certificaciones puedandarle otro aire.

“Hay otros beneficios porque la provincia de Buenos Airesestá interesada en lo forestal para compensar la cantidad de industrias quetiene y cumplir con la reducción en la emisión de gases efecto invernadero conla que se comprometió Argentina a partir del Acuerdo de París en 2015”, apuntóRossi.

Buenos aires se adhirió a la ley 25.080 (de Promoción deInversiones en Bosques Cultivados). Hasta agosto de 2020 la Dirección Nacionalde Desarrollo Foresto Industrial del Ministerio de Agricultura de la Nacióninformó que había transferido al sector forestal un total de 190,53 millones depesos, de los cuales $4,24 millones corresponden a Buenos Aires por 12 planesque incluyen 243,82 hectáreas de forestación; 388,7 ha. de poda y 86,3 ha. demanejo de rebrotes.

“Hemos tenido reuniones con funcionarios y lo que lesdijimos es que cumplan con lo que ya está que es la ley que paga el 60{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} delcosto de implantación, que es de 210 dólares por hectárea en esta zona y conlíneas apareadas dejando un espacio intermedio (en esquemas sólo forestalescomo el que “La Negra” tiene en Entre Ríos son 700 dólares por hectárea)”, dijoRossi. Y agregó: “Les pedimos que cumplan también con la devolución delimpuesto inmobiliario, que, suponiendo un potrero de 100 ha que terminaimplantado con 30 ha de árboles, deberían devolver por la totalidad de la superficie,lo que representa una reducción de 5-6 dólares por ha del inmobiliario”.

Rossi también apuntó a los municipios, en donde cree quesería interesante lograr una eximición de la tasa de caminos porque de laactividad se pueden generar clúster madereros con fabricación de muebles, pisosy otros generando mano de obra local. “Es mano de otra local, con aserraderoslocales, que es muy importante, agregando valor in situ, inclusive losmunicipios pueden desarrollar pequeñas industrias para hacer casas sociales conmadera”, refirió Rossi.

Vale recordar que en el mundo desarrollado, cada vez más seestá usando la madera cultivada para hacer casas, incluso edificios máseficientes desde lo energético, o sea, más cálidos en invierno y más frescos enverano.

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