21 feb 2026
ER EN MEDIOS NACIONALES

Y Cristina le dijo: “Tu ciclo está terminado” (mención a resultados de Entre Ríos)

Y Cristina le dijo: “Tu ciclo está terminado” (mención a resultados de Entre Ríos)

Más que sacar una bandera blanca, trató de imponer y nonegociar. Venía cargada Cristina del domingo, por el pésimo resultado electoraly una vibrante reunión con Alberto, a quien le atribuyó la responsabilidad delfracaso.

Más que sacar una bandera blanca, trató de imponer y nonegociar. Típico, su costumbre. Venía cargada Cristina del domingo, por elpésimo resultado electoral y una vibrante reunión con Alberto, a quien leatribuyó la responsabilidad del fracaso. Culpa hasta por la fotografía delcumpleaños de Fabiola, una réplica de lo que ocurrió con la quema del cajón porHerminio Iglesias. Como si Luder hubiera perdido con Alfonsín por esa macabratontería. Furiosa, en el medio de la reyerta, le dijo: “Tu ciclo estáterminado”. Entre otras lindezas. Asimiló Alberto y en su discurso final,victimizándose, reconoció que no iba a aspirar a la reelección. Bastaba ver lasimágenes de ese día para entender la rabia: ella votando a la mañana, danzandoalegre con una rosada Moncler tres cuartos –nadie la imagina con una imitaciónfalsa– para culminar en una noche agrisada, mustia, compartiendo odiosaresignación en una escena de condenados con el Presidente. Un golpazo. Pero,sorprendió que a una dirigente experimentada como ella, desvariara ante unepisodio reversible, ante un terremoto en una taza de café: en los comicios denoviembre, solo debe transformar algo más del 4{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} en la provincia de BuenosAires que los separa de los opositores. Ni siquiera parece una hazaña esavuelta de campana en el santuario peronista. Al menos no parecía una proezahasta que Ella en 24 horas provocó un turbión institucional, indignada con suelegido, con la indocilidad de quien a la mañana siguiente ya confesaba a susíntimos con una advertencia para su Vice: “No voy a hacer ningún cambio de gabinete,es absurdo. Porque si volvemos a perder en noviembre tendría que cambiar denuevo a los ministros”.

Esa explicación no satisfizo a la dama y empezó el bombardeomenor con D’Elia y Boudou para cambiar hombres en el gobierno mientras alguienle ordenó a Kulfas responder esa conjura. Estaba entrenado para replicar enforma hiriente: durante el domingo, cuando pensaban que el triunfo era deAlberto, este funcionario advertía a los kirchneristas que iban a tener quearrodillarse ante el Presidente para pedirle perdón o proceder a un acto másprocaz. Siguieron otros ataques por los flancos al pichón de Alcázarpresidencial: hubo sondeos discretos con intendentes del vástago Máximo (yareputado como un pésimo armador de listas en la provincia) y el derrotado en supago chico Wado de Pedro, presionaron Alicia Kirchner y el obediente AxelKicillof haciendo renunciar a sus respectivos gabinetes como “señalesejemplares” y, de punta, brotó con pretensiones de reformas Andrés Larroque,conocido como ” el Cuervo”, esa ave paseriforme que se deleita con la carroña.Sobre todo, después de las elecciones.

Los sombríospresagios de Alberto y Cristina, paso a paso

Incontenible, excesiva, Cristina se reunió el martes a lanoche con Alberto para demandar los cambios, casi una extorsión: cree que lademora cuestiona su autoridad. Exageraba, era un marido pidiendo el divorcioporque su mujer le había hecho mal las papa fritas y no por encontrarlaretozando con 22 jugadores de un equipo de fútbol. Pretendía el destierro de ignotosentornistas — Vitobello, Moroni, Cafiero, Biondi–, gente sin territorio nialcurnia política, enemigos menores. Se mantuvo en una convicción inédita elmandatario y terminó la jornada peor que 48 horas antes. Ella, exaltada,amenazando: si no se van, los que se van son los míos del gobierno. A la mañanasiguiente, ayer, empezó la hilera de renuncias con De Pedro a la cabeza. No eraculpa de Macri la brutal crisis desatada, como reza la propaganda. Curiosaderivación de las últimas primarias: son un invento para unificar candidaturas,pero en el caso del oficialismo terminaron dividiendo a la coalición. Un nuevoinvento cristinista.

Casi una insensatez de egos resultó la discrepancia en eldúo presidencial por el resultado de una elección interna, menor en ciertosentido. Solo fueron apenas unas PASO anticipatorias de una legislativa, unaencuesta o ensayo, ni siquiera el preámbulo de una presidencial. Se agitó hastala afonía el dueto, ayer planeaban renuncias y la convocatoria a diversos actospor la magra caída en un distrito propio en el que no debería ser difícilrecuperar terreno. No es Entre Ríos, porejemplo, donde la diferencia ha sido devastadora, por indicar un modelo.Según el criterio peronista, para esa reversión tal vez les sirvan algunos desprendimientos:un IFE adicional (dos cuotas de 10 mil pesos) –que de emergencia sanitaria seconvertiría en emergencia partidaria–, también una reparación salarialprometida a Moyano y a la CGT (también, para preocupación empresaria, se hablade que los aumentos futuros del sector privado los determinara el gobierno y nolas paritarias). Y hasta se podría volver cierta la modificación para que losintendentes bonaerenses se puedan reelegir en menos de 45 días, tema queburlonamente habían enterrado los presuntuosos camporitas para el disgusto delos jefes distritales. Esas figuras hoy están disgustados con Kicillof,Cristina y Máximo porque los arrasaron en plata y poder. Un riesgo en época devacas flacas: podrían instalar el hábito de cortar boleta en los próximoscomicios y harían más amplia la ventaja de la oposición.

La culpa será deAlberto

Mientras Alberto tendió puentes con gobernadores (elprimero, Manzur de Tucumán) y con intendentes, se ha prevenido en apenas 48horas para una guerra no querida contra La Cámpora y la exacerbada Cristina.Hoy podría haber manifestaciones en favor y en contra de unos y otros, Duhaldeteme por enfrentamientos y Elisa Carrió también. Claro que el presagio de amboshace más difícil que ocurran episodios de esas características, son expertos enanticipar estallidos. Pero justo es admitir que temen por la temperatura ymagnitud que encendió Cristina, que ha convertido a la Nación en una miniaturade la Santa Cruz kirchnerista con la violencia institucional y que obliga a larigidez de un Presidente siempre flexible que hasta hace pocas horas prometíanunca traicionar a su compañera de fórmula.

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