22 feb 2026
CLARíN

Locos por el vinilo: las ferias de discos atraen cada vez más fanáticos (ferias en Entre Ríos)

Locos por el vinilo: las ferias de discos atraen cada vez más fanáticos (ferias en Entre Ríos)

Como los niños que abren paquetes de figuritas buscando las”nolas” o los coleccionistas que llegan al Parque Centenario con lailusión de encontrar lo que les quita el sueño. “La adrenalina es lamisma. La emoción comienza antes de comprar lo que buscás. Porque mientrasrevolvés discos no sabés qué vas a encontrar. Por ahí te chocás con la’figurita’ difícil. O tal vez, con algo que jamás imaginaste que existía”,dice Juan Moffa, uno de los expositores del evento en el que ahora, domingo alas 17, decenas de personas revuelven cajas de discos de vinilo.

Es una nueva edición de la feria “Vinilos Mix”.Las locaciones varían. Este fin de semana se organizó en un bar de Palermo. Lasferias de fanáticos de los vinilos comenzaron entre 2012 y 2013. Y en laactualidad, sólo en la Ciudad de Buenos Aires se hacen un mínimo de cuatro pormes.

El fenómeno no essólo porteño. En Mendoza, por ejemplo, hay una feria mensual. Se hancelebrado en Bahía Blanca, en Chubut, en Río Negro y en Entre Ríos, entre tantas otras provincias. Y en las próximassemanas hay una cita en Armstrong, una localidad santafesina en la que vivencerca de 11 mil vecinos.

“Es un fenómeno que no para de crecer”, diceQuique Matavos, locutor, voz del estadio de Racing y organizador de la feria deeste domingo. “Vas a encontrar gente de todo tipo: coleccionistas, DJ’s,gente que formó parte de fans club de grupos de los 70 u 80 y que hoy siguefanatizada y gente joven. Hay muchos pibes que están empezando a escucharmúsica en vinilos”.

Los que revuelven suelen buscar lo de siempre. Lo codiciado:un vinilo de la época de The Ramones cotiza de 8 mil pesos hacia arriba. Lasediciones japonesas son muy deseadas. Pueden pedirse 200 dólares por cada una.Todo lo que es sobre The Rolling Stones o The Beatles suele ser caro. Lo mismocon los discos de Jazz.

En la feria de este domingo, un fanático encontrará un discode Spinetta y lo pagará a 12 mil pesos. Será el más caro de la tarde, aunquehay cajas con promociones de dos por mil.

Otra joyita difícil de obtener es uno de los cien vinilos deuna edición “fallida” del segundo disco de Metallica, en su versiónfrancesa. Se hizo con tapa verde, cuando debía ser azul, como el resto de lascopias.

“Las ferias son un complemento de lo que sucede enInternet. Sirven para vender y para crecer en cantidad de clientes. Aunque losclientes saben dónde buscar”, cuenta Juan Moffa, dueño de Joey Records. Enla última semana hizo 40 envíos por correo a distintas localidades del país.

Gastón Álvarez, otro de los organizadores y expositores, porejemplo, dice tener 5 mil clientes a lo largo y ancho del país. Eso lo llevó acerrar su disquería. “Lo que gastaba en alquiler, ahora lo gasto endiscos”, afirma.

Para que entiendan los que son nuevos en la movida: en laArgentina los vinilos dejaron de producirse a principios de la década del 90,aunque en otros países la producción duró un par de años más. Fueron reemplazadospor cassettes y CDs. Cerca de 2010 reaparecieron, en el marco de la moda de lo”retro”.

Los fanáticos de la “vieja guardia” o la”vieja escuela” lo instalaron otra vez. Dos o tres años después seorganizó la primera feria. Más adelante, para consolidar el fenómeno, llegó elturno de las reediciones a cargo de las grandes compañías. Primero, de losvinilos que se habían vendido en el siglo anterior. Luego, de música que habíasido grabada en CDs.

“Lo que más me sorprende es el interés de la gentejoven. Pibes que compran música a pesar de haberse criado a la par de YouTube oSpotify. Evidentemente comprendieron la diferencia del sonido entre el vinilo yel resto”, subraya Matavos.

Moffa marca la coincidencia y la diferencia con los lectoresdel diario de papel. Por un lado dice que el hábito de leer el impreso no secompara con hacerlo vía teléfono, de la misma forma en que no se comparaescuchar música en vinilo que hacerlo por otras plataformas. La diferencia esque el lector joven no se interesa por el papel. Prefiere informarse por laweb. Pero el escucha joven, en cambio, se está volcando por el vinilo y labandeja.  

La mayoría de los expositores plantean lo mismo: una cosa esponer música en el auto o en el teléfono mientras se hace actividad física. Yotra, dicen muy distinta, es hacerlo mediante la bandeja y el vinilo. La teoríano se limita a la diferencia del sonido. Va mucho más allá. El disco se pone cuandose quiere escuchar música sin hacer otra actividad a la par.

??El “efectopandemia” en la compraventa de discos de vinilo

“La pandemia ayudó mucho a la oferta de vinilos”,sostiene Paula Álvarez. Es que el encierro hizo que muchos vecinos se dedicarana ordenar sótanos o cuartos abandonados. Y allí encontraron vinilos. De suspadres o de sus abuelos. Enterados de la nueva moda, en lugar de tirarlos a labasura, los vendieron.

Pero hay que contarla “completa”. En realidad, lapandemia también perjudicó a los compradores argentinos. Muchos revendedoresdejaron de viajar. Antes era común que se tomaran un avión a Brasil, EstadosUnidos, Alemania, Holanda o Noruega, sólo para comprar vinilos y traerlos. Apenasqueda la opción del correo.

“La pandemia potenció las ventas en el momento queteníamos menos acceso a los vinilos que traíamos del exterior”, es laconclusión de Moffa. Si bien es una de las personas que trae (o que traía hastala pandemia) material de afuera para vender en el país, hay revendedores quehacen lo contrario: compran en las ferias o por Internet y los envían alextranjero. También recolectan material en la histórica feria del ParqueCentenario, que había nacido en el Parque Rivadavia.   

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