Para reconstruir el vínculo a futuro, son necesarias menospalabras, menos agresiones y más hechos significativos que se sientan en lapiel de los ciudadanos.
Históricamente los dirigentes y los partidos políticosrepresentaron ideas, ideologías, proyectos, formas de interpretar y proyectarla realidad. En estos últimos años, a los ojos de la sociedad, esta percepciónha ido mutando de manera vertiginosa para gran parte, incluso hasta verlos tansolo como un gasto público más sin sentido.
Desde el retorno de la democracia, esto no siempre fue así,porque entre medio hubo aciertos, existieron figuras que conquistaron aaquellos a quienes nunca les interesó la política y generaron esperanza, ytambién han existido momentos de mayor desconexión, como en aquel fatídico2001/2002, años en que triunfó el que se vayan todos, y que luego en intenciónde voto, el voto en blanco les ganaba a todos los candidatos.
Como si fuera una vacuna, cada líder político que mintió y/ofracasó, fue inoculando al electorado argentino “no politizado”, generandoanticuerpos frente a los discursos o relatos políticos venideros.
A su vez las decepciones generaron desencantamientos, por loque también aquellos que quizás creían en un “modelo”,”proyecto” o incluso en personalismos, dejaron de hacerlo.
Hoy en un mundo todavía sacudido por la pandemia, según lasencuestas y lo que se percibe en la calle, las discusiones ideológicas,políticas, y por lo tanto sus representantes, no son atractivos para el”ciudadano común”. La gran mayoría de los debates que existen sonmarcados por agendas mediáticas con sus respectivos sesgos (demasiado evidentesdependiendo de qué medio provengan), adaptados a un formato de 280 caracteres,y generalmente mediante el recorte de frases, incluso sacadas de contexto peroque impactan, imposibilitando así verdaderos debates, y buscando priorizar elconsumo frente al rechazo.
Es una realidad que la atención que le presta el ciudadanocomún a un político ha ido disminuyendo progresivamente a través de los añospor diversos factores, volviéndose muy difícil comunicar cuestiones relevanteso proyectos que tengan ciertos grados de complejidad y que los mismos permitanlograr ciertos grados de compromisos. Hay muy pocos temas (además de losescándalos que llaman la atención) que le interesen a la ciudadanía respecto dela política, uno de estos últimos podría decirse que fue la legalización delaborto, también de a ratos toma fuerza el ambientalismo cuando suceden hechoscomo los incendios o los carpinchos, pero con ello no alcanza, lo cierto es queexisten muchísimos temas por resolver, principalmente relacionados con laeconomía.
Esta apatía hacia la política, seguramente tenga relacióncon los desaciertos que vienen trayendo en las pasadas elecciones muchas de lasencuestas publicadas, debido a que cada vez es más difícil encontrar un interésgenuino en responder investigaciones sociales de carácter político. Por ej.tranquilamente puede suceder que la respuesta de alguien a una encuesta deintención de voto en determinado momento previo a una elección (20 días antes)no sea consecuente con lo que elija realmente en el cuarto oscuro, porque estapersona no le da la maduración a su decisión verdaderamente hasta quizás horasprevias a la hora del sufragio cuando se interesa casi que por un “instinto desupervivencia” muchas veces, si lo hace.
Esta situación de desinterés, de desconfianza, donde elvínculo de la política con gran parte de la sociedad pareciera que está roto,alimenta como viene sucediendo, la aparición de outsiders y también es terrenofértil para la antipolítica, que aprovechando cada vez más el desencantosocial, gana terreno en la política, algo incoherente por dónde se lo mire,pero que para muchos no importa, porque al menos es algo nuevo con un speechdistinto, que dice lo que muchos piensan, sin importar si ello sea factible,verdadero o no.
Todo lo mencionado anteriormente es fundamento de una muyprobable disminución de la participación democrática en estas próximas PASO,donde el electorado percibe que no se juega mucho y no le interesa ir a votar.De concretarse, serán significantes las estructuras políticas que movilicen asus votantes, principalmente para construir climas post electorales devictoria, tan necesarios desde el oficialismo, como la oposición, e internamente,de cara a noviembre.
Hoy con la palabra de los políticos desgastada, buscar en lacampaña electoral enaltecer a la política desde lo discursivo y posicionarlacomo algo profesional, de experiencia o trayectoria, es una batalla que podríadecirse que está perdida. En este contexto de legislativas nacionales PASO, yatravesando la campaña, atrae más la novedad, la cercanía desde un lugar común,desde lo positivo sumar quizás algunas propuestas que despierten el interésgeneral, utilizando mucho el sentido común.
Para reconstruir el vínculo a futuro, son necesarias menospalabras, menos agresiones y más hechos significativos que se sientan en lapiel de los ciudadanos, como por ejemplo podría ser lograr frenar la inflacióny recomponer los salarios.
Entre otras cosas, podría decirse que hoy una buena gestiónes la mejor herramienta para proyectar dirigentes/candidatos, y si lasgestiones son de mayor grado de cercanía, como lo son intendentes ogobernadores, y a su vez exhiben consensos, son muy valoradas por el votantecomún. Esto último es imposible que suceda de la noche a la mañana, y hay quesumar además a la capacidad política y de gestión que pueda tener o no undirigente, que éstos son procesos enmarcados en contextos, con situacionespasadas, presentes y futuras, que influyen potenciando o perjudicando lasrelaciones entre los políticos y los electorados.
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