Pese al deseo de la precandidata a diputada nacional deJuntos por el Cambio, María Eugenia Vidal, de lograr un “gran bloque de120 diputados que le ponga un límite” al gobierno de Alberto Fernándezluego de las elecciones, la realidad es que la coalición opositora se enfrenta aun escenario menos optimista.
En todo caso, un objetivo más realista sería conservar latropa de 115 legisladores propios en la Cámara baja, aunque, fuentesparlamentarias de ese espacio, reconocieron a la agencia de noticias NA: “Veomuy difícil ese número. El PRO puede crecer algo. La UCR seguro que no”.
Es que según indicaron estas mismas fuentes, el panorama delreparto de butacas aún no está tan claro porque “es re complicado hacernúmeros con este nivel de apatía, pero mucho no va a cambiar”.
Lo cierto es que los números hablan por sí solos. En lasprovincias que reparten pocas bancas, no se esperan sorpresas y la distribuciónde escaños imitaría exactamente a la ocurrida en las elecciones del 2017, queson las bancas que ahora se revalidan.
Sin embargo, Juntos por el Cambio enfrenta algunosresultados riesgosos en provincias clave. En algunas, incluso, hasta podríadejar bancas en el camino. ¿Por qué pasa esto? En 2017 hizo una granperformance ayudados por la tracción que significaba ser oficialismo a nivelnacional.
En Córdoba, por ejemplo, Cambiemos obtuvo en 2017 el 51,32{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647},adjudicándose cinco de las nueve bancas de diputados nacionales que repartía laprovincia. Repetir ese porcentaje representa todo un desafío en una provinciadonde pisa fuerte el oficialismo loca, Hacemos por Córdoba, el espacio delgobernador Juan Schiaretti, y que además tiene como tercero en discordia,aunque más alejado de la puja, al Frente de Todos.
El mismo escenario se repite en Santa Fe, donde Juntos porel Cambio expone cinco de las nueve bancas en juego. Revalidar esos cincoescaños dependerá no solo de una buena cosecha de votos propia sino también deque se consolide la tendencia a la debacle del Partido Socialista y el FrenteProgresista.
Si en Córdoba y Santa Fe Juntos por el Cambio tieneexpectativas fundadas para mantener su actual representación en la Cámara deDiputados, en Entre Ríos la situaciónviene más complicada. En 2017 Cambiemos ganó la elección legislativa y sehizo con tres de las cinco bancas en juego, pero ahora el oficialismo confía enrevertir ese resultado y de hecho las encuestas vaticinan un escenario inversoal de hace cuatro años.
La Ciudad de Buenos Aires es un bastión histórico del PRO yde sus aliados, pero el problema es que este año debe revalidar 10 bancas; esdecir, no solamente las ocho obtenidas por Vamos Juntos sino además las dos deEvolución de Martín Lousteau, que en esa contienda había competido por afueradel oficialismo porteño.
No es una tarea imposible y de hecho la expectativa estápuesta en refrendar la representación parlamentaria por la Ciudad, pero lasambiciones que por derecha propone Javier Milei son un factor que amenaza conescamotearle una banca a Juntos por el Cambio.
En Chaco, es bastante probable que Juntos por el Cambiopierda una banca porque en 2017 el peronismo fue dividido entre el PJ y UnidadCiudadana, y ahora en unidad es amplio favorito a quedarse con tres de lascuatro bancas en juego.
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