22 feb 2026
CLARíN

Analizan más de 70 cámaras de seguridad y las últimas llamadas del contador asesinado en Paraná

Analizan más de 70 cámaras de seguridad y las últimas llamadas del contador asesinado en Paraná

Este fin de semana despidieron a Gonzalo Calleja (29). “Nadanos lo va a devolver”, lamentan en su familia.

“A Gonzalo no nos lo van a devolver” es la fraseque repiten en el entorno de Gonzalo Calleja (29), el joven contador asesinadoen Paraná, mientras se multiplican las incógnitas alrededor de su muerte.Ahora, los investigadores apuntan al análisis de las horas previas al crimenpara dar con sus homicidas.

La clave -por estas horas- serán los testigos, lascomunicaciones del día del hecho y las imágenes de más de 70 cámaras deseguridad -públicas y privadas- para establecer su recorrido.

El joven contador fue despedido este sábado alrededor delmediodía en Paraná. En un velorio que duró apenas dos horas, amigos yfamiliares le dieron el último adiós y lo acompañaron hasta el cementerio deParaná, a unas cuadras de distancia de donde su cuerpo había sido encontrado eljueves por la tarde.

Horas después, un grupo de vecinos había convocado unamanifestación para pedir más seguridad en Paraná pero no contaron con laparticipación de los Calleja, todavía conmocionados por el crimen.

“Una cosa es que te digamos lo que era Gonza y lo quees su familia, y otra es conocerlo”, intentó describir uno de sus primosen diálogo con Clarín.

La familia del contador asesinado no sale de su asombro trasconocerse el resultado de la autopsia en la que se confirmó el crimen.”Dentro de todo el horror, fue bueno saber que Gonzi no sufrió, eso es unaespecie de paliativo”, ensayaron como consuelo en su entorno.

En paralelo, la investigación del fiscal Santiago Alfieri yMariano Budasoff continúa a la espera del resultado de pericias y testimonialesque permitan avanzar con la investigación y determinar qué pasó con GonzaloCalleja y, sobre todo, quiénes fueron los responsables del crimen.

Primero, trascendió que no encontraron “signos deviolencia” en el cuerpo, aunque finalmente comprobaron que falleció por”asfixia”.

“Se pudo establecer la ausencia de lesiones traumáticasen el cuerpo de la víctima, determinándose la asfixia como medio de muerte.Queda pendiente establecer el mecanismo por el que se produjo, para lo cualserán esenciales las conclusiones de estudios de laboratorio y química forense,así como los histopatológicos”, detallaron los investigadores.

El subdirector de Investigaciones de la Policía de EntreRíos, Ángel Ricle, confirmó a Clarín que los detectives de la DDI se encuentrananalizando “más de 70 dispositivos públicos y privados” paradeterminar qué pasó entre que Gonzalo Calleja detuvo su auto y el recorrido quepudieron hacer sus asesinos hasta descartar el cuerpo.

Si bien aún no han podido descartar ninguna hipótesis, lamás fuerte continúa siendo la de un robo, vinculado a una transacción informalde compraventa de moneda extranjera. Es que, según la investigación policial,Calleja tenía aproximadamente 15 mil dólares y la transacción por la que habríaido al barrio 1° de Julio (donde encontraron su vehículo) era por 6.000. Elresto (otros 9.000) fue encontrado dentro del auto, guardado en la guantera.

Por eso, sospechan que el lugar del hallazgo de su cuerpo noes donde se cometió el crimen, sino que se trata de una escena secundaria. Paraconfirmarlo, serán determinantes los resultados de pericias de suelo y delcuerpo, además de los resultados de las cámaras de vigilancia que pudieranhaber tomado el recorrido de quienes descartaron su cadáver.

Entre las pertenencias que faltaron hay una mochila, unreloj y el celular de Calleja, que será otra de las puntas clave para los investigadores.Por estos días, esperan el resultado del informe de la empresa de telefoníacelular para establecer el rastreo de las comunicaciones y de las antenas quepudieran haber captado su ubicación durante las últimas horas.

“Seguimos tomando declaraciones, tanto en el lugar delhallazgo del cuerpo como en el barrio donde se encontró el cuerpo. En estosdías esperamos poder tener novedades”, confió Ricle.

El caso

Gonzalo Calleja había desaparecido el miércoles 14 de julio,después de salir de su trabajo en una empresa para realizar una transacción por6 mil dólares en uno de los barrios más “conflictivos” de la ciudadde Paraná, donde se repiten las noticias de ajustes de cuentas, allanamientosen el marco de causas de drogas y heridos en medio de peleas entre bandas.

Sus amigos notaron su ausencia después de que no sepresentara a un encuentro para mirar el partido que River jugó por la CopaLibertadores, contra Argentinos Juniors. Tampoco acudió al encuentro con otroamigo, con el que había coordinado ir al gimnasio alrededor de las 18.

Unos minutos antes de faltar a esa cita, se había comunicadocon su pareja por teléfono, pero los investigadores sospechan que ya estaba enel barrio 1° de Julio un poco antes de esa comunicación.

Lo que ocurrió entre esa hora del miércoles y la tarde deljueves, cuando su cuerpo fue encontrado en la otra punta de la ciudad, es laincógnita que intentarán develar para dar con sus asesinos.

Durante las primeras horas de la investigación habíatrascendido el nombre de Brandon Comas, un joven de 20 años con antecedentespor violencia de género y lesiones. Sin embargo, este sábado se presentóespontáneamente en la fiscalía con evidencia sobre su coartada: estuvo enConcepción del Uruguay en esos días.

Si bien continuarán investigándolo, no fue imputado nidetenido, si no que después de declarar regresó a su casa.

Calleja era contador, jugó al básquet en el Club Echagüe yera parte de una familia muy respetada en la ciudad.

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