Por Jorge Chemes
Modificar el statu-quo de 25 años implica poner en peligronuestra principal vía de comunicación con el mundo.
Argentina está lejos de los principales mercados del mundo,por lo tanto, la competitividad de nuestros productos está supeditada a laeficiencia de nuestros sistemas logísticos.
La Hidrovía Paraná-Paraguay ha sido la gran obra deinfraestructura que ha permitido durante un cuarto de siglo que los buquesoceánicos ingresen al núcleo de nuestra producción agroindustrial, e implica aldía de hoy una gran avenida por la cual transcurre el 80{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} del comercio exteriorde nuestro país.
Resulta atinado recordar que antes de la concesión deldragado y la señalización de la red de navegación troncal dichas las tareas lasrealizaba el Estado, de manera deficiente e imprevisible, y a partir de laconcesión financiada por los privados bajo control estatal se ha consagrado unsistema logístico virtuoso, que ha permitido además la integración con nuestropaíses vecinos.
El camino hacia eldecreto
Ante el vencimiento del contrato de concesión de laHidrovía, el actual Gobierno Nacional ha tenido un rumbo serpenteante. Secelebró un Acuerdo Federal de Hidrovía con los gobernadores y se conformó unaSociedad de Estado entre Nación y Provincias con un objetivo que luego no lofue; se creó la unidad ejecutora que iba a elaborar los pliegos de la futuralicitación internacional y luego se la desactivó; se creó el Consejo Federal deHidrovía invitando a provincias e instituciones, que sólo tuvo una reuniónplenaria pomposa allá por febrero y luego se serenó.
Ante el inminente vencimiento del contrato se decidiócontinuar el mismo de manera precaria por 90 días; y finalmente se dictó elDecreto de Necesidad y Urgencia 427/21 por el cual se le otorga a laAdministración General de Puertos (AGP) la concesión.
Una ola de reestatizaciones empieza a imponerse en elGobierno.
Muchas voces hemos sostenido la necesidad de ir hacia unanueva licitación internacional para concesionar la vía de navegación y lograrun sistema más óptimo, y en el mientras tanto prorrogar la actual concesión.
Federalismo
No es bueno cambiar de caballo a mitad del río, y modificarel statu-quo vigente durante 25 años implica poner en peligro nuestra vía decomunicación con el mundo, al menos que se nos quiera aislar del mismo.
Para un asunto que es política de Estado y que requiere dela mayor previsibilidad, hasta el momento acumuló muchos anuncios, con marchasy contramarchas, y sólo una concreción: la caja de la hidrovía la administraráel Gobierno Nacional. ¿Más federal? El federalismo puede esperar…
Jorge Chemes espresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA)
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