20 feb 2026
EL CRONISTA

Este fue un sector que le dio ganancias a las pymes: qué fue lo que hicieron bien (mención a entidad entrerriana)

Este fue un sector que le dio ganancias a las pymes: qué fue lo que hicieron bien (mención a entidad entrerriana)

Según el último Censo Nacional Agropecuario, realizado porel INDEC en 2018, en la Argentina hay 236.601 empresas agropecuarias. Casi el62{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} (148.000) tienen menos de 200 hectáreas. A ese total hay que sumarle todaslas empresas conectadas con el campo, pero no dedicadas directamente a laproducción por lo que el universo pyme ligado al campo es todavía mayor.

“Nos enfrentamos a todas las dificultades que seenfrentan las pymes de otros rubros y además de todos los riesgos extras quetiene dedicarse a un negocio de capital intensivo, de un ciclo de comercializaciónque no baja de los ocho meses y de un proceso productivo abierto ligado ariesgos exógenos, como el clima”, afirma Fernando Bujanda, socio en laconsultora Agro Mediterránea y él mismo parte de una familia de productores delinterior bonaerense.

El negocio tiene, sin embargo, una ventaja sustancial.Pertenece a un sector que nunca se queda sin demanda: la producción dealimentos. “No sabés qué precio van a tener tus granos cuando coseches, nitus terneros cuando nazcan, pero comprador vas a tener seguro. Y eso es lo quele permitió a la actividad atravesar las distintas fases de la cuarentena sinfundirse como le están pasando a Pymes de otros rubros”, agrega elconsultor.

El sello de “esencial” es lo que permite aún hoy alos establecimientos no parar los procesos productivos y seguir cargandocamiones. “La pandemia puso a prueba toda la logística de provisión deinsumos, cosecha y operaciones en general. La adaptación a los protocolos fuefue exitosa a pesar de generar suba de costos operativos”, explica VictorPiñeyro, profesor Adjunto de Planeamiento, Organización y Dirección de Empresasy de Administración Rural en la Universidad Católica Argentina (UCA).

Las expectativas para esta campaña son buenas, a pesar de lasequía que complicó a la mayoría de los cultivos durante 2020/2021. “Losvalores altísimos generados por la permanente demanda China y la desapariciónde todos los stocks americanos y otros países productores generan unaperspectiva de precios de los granos comparable con 2013/14”, agregaPiñeyro. El especialista aclara que aún los buenos precios requieren unaingeniería de negocios precisa: “arrastran aumentos en insumos y sobretodo en el costo de la tierra, especialmente pensando en que el 50{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} de laagricultura extensiva se realiza en campos arrendados”.

Los negocios rurales son un rompecabezas de costos, riesgosy regulaciones. “La presión impositiva es mucha. Tenemos gravámenesnacionales, provinciales y municipales superpuestos. Los costos de los fletesson altos y los puntos en la cadena desde el producto hasta el embarque,demasiados para una ingeniería productiva y comercial sana”, subraya LuisCasas, ingeniero agrónomo de la Fundación Más Valor, que asesora a pequeños ymedianos productores para sumar valor en la cadena productiva del algodón.

Las retenciones son un capítulo aparte. Hoy están en un 33{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647}para la soja. Bujanda lo ejemplifica con un cálculo simple: “pensemos enun rinde óptimo: 4.000 kg/ha. Un productor de 100 has paga el equivalente dedos camionetas 4×4 0KM; uno de 300 has, un tractor 0KM; y uno de 500 has, eltractor más una sembradora. La ecuación impacta en los costos, el productoralquila las máquinas y también en la economía regional, que deja devenderlas”.

El financiamiento es otra de las aristas del negocio. Es unaactividad de capital intensivo: se requiere una inversión alta con un ciclo denegocios largo, que arranca en ocho meses para el trigo y llega a uno o dosaños en el caso de la ganadería. El productor tiene que pedir mucho y a largoplazo. Las tasas, como en el resto del mundo Pyme, son altísimas. Unestablecimiento pequeño paga un promedio de 50{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} anual, cuando una multinacionaldevuelve el préstamo con la mitad o menos del interés.

El esquema de costos no termina ahí. Se le suman fletes (lasentregas están a cargo del productor), contratistas, arrendamientos y alquilerde maquinarias (un déficit histórico de los pequeños productores). Unacoyuntura que se puede llevar a los novatos. Para Casas la prueba de fuego sonlos 24 meses. “El que pasa los dos años, sobrevive”, diagnostica.

Afinar el lápiz

En el rompecabezas agrario una pieza mal colocada puededesdibujar todo el negocio. “En el contexto de deducciones que elproductor sufre en toda la cadena, la gestión tiene que ser muy precisa. No hayque errar un punto en las compras o en el manejo financiero”, advierteBujanda. Y, a pesar de ser muy valiosa, es una de las debilidades de losproductores. “Muchas veces, a pesar de que es un sector innovador entecnología y producción, es difícil que se deje asesorar en estosaspectos”.

Alejandro Oliverio, socio de la Consultora BPS coincide enla importancia de gestionar más allá de la tranquera. “En la Argentinaexisten grandes fluctuaciones del tipo de cambio y de las condiciones decrédito, por eso es clave la formación en herramientas financieras. Sabercuándo entrar y cuándo salir puede hacer una gran diferencia, incluso para lasupervivencia de la empresa. El responsable financiero es tan importante comoel de las áreas productivas o comerciales”, afirma.

Casas habla de sumar valor a la cadena. Por ejemplo, bajandocostos. “Desde la semilla hasta el embarque hay una serie de contratos,con el arrendatario de maquinaria, con el contratista, con el acopiador, con elflete, con la planta procesadora, etcétera. Bajar esos contratos, es sumarvalor a lo que finalmente recibe el productor”, explica. ¿Cómo hacerlo?”Hoy hay una serie de herramientas tecnológicas que permiten saltearintermediarios. Y la pandemia nos dejó una gran enseñanza sobre su uso”,apunta.

“El contexto cambia muy rápido, la profesionalizaciónde las empresas agropecuarias será clave para permanecer y para crecer. Formarequipos de trabajo ágiles que respondan y se adapten rápido, trabajar sobre losprocesos para optimizarlos, incorporar tecnología y capacitar a las personas eslo que está diferenciando a las empresas del sector”, asegura Oliverio.

En 2017, Rodrigo Vázquez, Sebastián Miret, Gabriel SánchezCatena y Nicolás Mayer Wolf, un grupo de amigos con un mix de perfiles detecnología, negocios y agroindustria fundó la agrotech Agree con el propósitode aportar soluciones tecnológicas para resolver los puntos de dolor de lacadena agroalimentaria para el mercado local, regional y global. Crearon unaplataforma desde la que se puede gestionar todo el camino de la producción ycomercialización del producto rural. Ahora acaban de recibir US$ 2 millones deSancor, para sumarle la pata financiera.

“La idea es eficientizar esa cadena de valor, aportandotecnosoluciones que permitan gestionar eficazmente”, destaca Mayer Wolf,Ceo de Agree. “Hay una oportunidad inmensa en la digitalización. Laplataforma es una herramienta que permite la trazabilidad del negocio,reduciendo costos y gestionando financiación”, agrega Miret.

Sustentabilidad, elnuevo nicho

Florencia García Casali, profesora de la UniversidadArgentina de la Empresa (UADE), asegura que reducir el impacto ambiental es hoyla gran oportunidad de las Pymes agropecuarias. “La demanda por deproductos generados con conciencia ambiental ha crecido notablemente en losúltimos años”, advierte. La filosofía es que lo que le hace bien al sueloy al ambiente en general, le hace bien a la salud del consumidor. “Seempiezan a valorizar las legumbres como reemplazo de la proteína animal, surgenlos ‘superalimentos’, las comidas ‘plantbased’ y toda una serie deecoetiquetados. También hay una demanda para obtener materiales derivados defibras vegetales para reemplazar al plástico y de fuentes alternativas defósforo, presente en la caña de azúcar y el estiércol animal, para reemplazar ybajar el costo de los fertilizantes tradicionales”, explica.

El eco-agro es un nicho especialmente tentador para lasPymes. Maneja volúmenes más chicos que la producción tradicional, requiere uncomponente de innovación presente en el ADN del emprendedor nacional y, lo másimportante, permite ganar mercados externos y facturar en dólares. “Ennuestro país hay un know how muy importante en algunas prácticas, como laagricultura de la precisión, que la sustentabilidad está rescatando. “Lahidroponia es otra tendencia, muy adaptable a los recursos del pequeñoemprendedor. Al no utilizarse tierra, sino agua, permite producir más porsuperficie, ya que puedo utilizar el espacio más intensivamente, por ejemplo,con varios pisos de producción, o con sistemas verticales”, indica GarcíaCasali.

Lucas López fundó Going Natural, un emprendimiento deagroecológicos en 2014. Hoy vende una gama de productos que va desde semillashasta aceites o cosecha gruesa a consumidores verdes de Japón, Dubai, EstadosUnidos, Australia y la Unión Europea. “Empezamos con una gestión delnegocio casi artesanal, viajando, pescando clientes en ferias internacionales ybuscando, en paralelo establecimientos que quisieran empezar a producirorgánico, un proceso que lleva un cambio en el uso del suelo que puede tomar cincoaños”.

Hoy López tiene una red de productores certificados.”La certificación es otro trámite que lleva distintas fiscalizaciones. Hoyla certificación nacional de producto orgánico está homologada con la europea;para los demás países hay que hacer una gestión aparte. Aunque el productor yatenga el sello, cada embarque debe ser analizado en origen y destino y de esodepende la compra”, explica.

Casas refuerza la idea de la diferenciación. “Encontrarel nicho es especializarse y hoy hasta los commodities pueden tener unadiferenciación, dada por lo que en los mercados externos consideran ‘buenasprácticas’, como grano proveniente de campos en el que no hubo desmonte, faretrade o con bajos niveles de emisión”, explica. Cada una de estas marcasde origen tiene una normativa que lo avala, no siempre complicada de obtener ymuchas veces desconocida por el productor, pero sí por sus hijos”, afirma.Oliverio coincide: “están entrando nuevos jugadores en el mercado, másjóvenes, con formación financiera, tecnológica y ambiental. Es un excelentemomento para que las empresas familiares agropecuarias incorporen a las nuevasgeneraciones en la gestión, en la estrategia y en la toma de decisiones”.

Viento a favor

De acuerdo al último relevamiento de la Bolsa de Comercio deRosario, se espera una cosecha de alrededor de 50 millones de toneladas de maízpara la campaña 2020/21. En este ciclo se plantó 1,5{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} más que en el cicloanterior, registrando el séptimo año de crecimiento consecutivo. El grano,además, logró sortear la sequía.

La soja, en cambio, no pudo contra la baja de lluvias y bajósu rendimiento a 45 millones de toneladas proyectadas. El arroz fue otro de loscultivos que creció. De acuerdo a laBolsa de Cereales de Entre Ríos, en esta provincia el rinde del cereal será deun 14{10b083c464b21a2e5b96ab7d1950c6efda5949816d8d4b699d6508628a11a647} mayor al de los últimos cuatro años.

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