22 feb 2026
CLARíN

Más revelaciones del vacunatorio VIP: traslados secretos, ascensores reservados y la furia de Eduardo Valdés (mención a Entre Ríos)

Más revelaciones del vacunatorio VIP: traslados secretos, ascensores reservados y la furia de Eduardo Valdés (mención a Entre Ríos)

Florencio Aldrey Iglesias debía vacunarse entre las 11 y las12. Así le habían confirmado. Arriba de los 80 años, el empresario marplatensehacía tiempo que no salía de su hotel en el que se recluyó durante toda lapandemia y por el que, en la vieja normalidad, desfilaba buena parte del poder.Ni siquiera pudo viajar a Buenos Aires, a mediados del año pasado, paradespedir a su mujer, que no pudo superar el COVID.

Aldrey Iglesias -el fin de semana se puso a disposición delministro echado-, uno de los diez vacunados el jueves en el vacunatorio VIP delMinisterio de Salud tras un operativo revelado por Clarín y anticipado porHoracio Verbitsky, otro de los beneficiados, llegó por la entrada de la calleLima. Y prefirió subir al segundo piso por escalares, para acotar el margen decontagio del ascensor. Convocado por el secretario privado de Ginés GonzálezGarcía, de viaje por Entre Ríos,veinticuatro horas antes del fin de su carrera en la administración pública.

La entrada de Aldrey Iglesias, al igual que cuatro de susfamiliares, un par de amigos del ministro, Verbitsky y los legisladores EduardoValdés y Jorge Taiana, fue mucho menos secreta que la de los cuatroespecialistas y directivos del Hospital Posadas a los que convocaron para laaplicación de las diez dosis de la vacuna Sputnik V.

No sabían, según reconstruyó este diario, a quiénesinocularían. Sí que su entrada al ministerio debía ser lo más secreta posible.”Ultra secreta”, confiaron. Viajaron desde el Posadas en unacamioneta Toyota Hilux particular, y no en las que se suelen mover,identificadas por el hospital. Los esperaron en la cochera privada delministro. Y subieron al segundo piso por el ascensor todavía reservado en esashoras para González García.

A los diez privilegiados a vacunarse los hicieron pasar, dea tandas, a una oficina. A la espera de pasar a otro salón, el vacunatorio VIP,para que les aplicaran la vacuna. Según precisaron, no se cruzaron entre ellos.Les entregaron la libreta con la constancia de la administración de la primeradosis, y les confirmaron la fecha para la segunda.

Según información que recopiló este diario, González Garcíano era el único que decidía y disponía. Lisandro Bonelli, su sobrino a cargo dela unidad ministro y cofundador junto al saliente funcionario de la sociedadCarpor SA, también ejercía ese poder. Al igual que Marcelo Ariel Guille,director suplente de la mencionada sociedad, empleado por el ministerio, delriñón más íntimo. Trasciende además el nombre de Claudio D’Amico: apenasasumió, González García pidió su pase en comisión desde el PAMI a la secretaríade Equidad del ministerio.

No fue, según las fuentes consultadas, el primer y únicooperativo. Existía, agregan, un delivery de dosis que no respondía a ningúnparámetro sanitario.

Cuando el jueves este cronista recibió el primer llamado coninformación de la logística desplegada en Salud, por parte de una inestimablefuente que no le erró casi a ningún detalle, Verbitsky no figuraba aún entrelos beneficiados. A partir de los chequeos, la Casa Rosada tomó conocimientodel informe que empezaba a encaminarse. Verbitsky decidió contarlo por radio,en la mañana del viernes. Ni el Presidente ni la cúpula de su gobierno seenfurecieron tanto con la sorpresiva confesión como el resto de los vacunadosVIP. 

Hasta ese momento, tanto Valdés como Taiana, quejustificaron su trato preferencial por el viaje frustrado, todavía integrabanla comitiva presidencial que partió por estas horas a México. A pesar de que laCasa Rosada ya contaba con buena parte de la información.

“Lo lamento por el Presidente”, les dijo Valdésiracundo y frustrado a sus íntimos, según contaron en su entorno, una vez queFernández decidiera bajarlo del avión. Hasta el viernes al mediodía, antes deque estallara el escándalo, tanto Carmen Polledo como Jimena Latorre, las dosdiputadas que viajarían en representación de la oposición, no habían sidonotificadas para vacunarse. Polledo tiene 68.

En corrillos privilegiados del oficialismo se habla enparalelo de operativos similares en otros ámbitos. No solo en Salud. De laparticipación del Hospital Posadas. Y de supuestos beneficios para familiaresdel gabinete. Hay funcionarios de primera línea, algunos incluso con mayoreschances de que el coronavirus les propine un malestar mucho más complejo queuna simple gripe, rabiosos porque aún no los invitaron a vacunarse. Losprivilegios, trasciende, no se otorgaban solo con la bendición de GonzálezGarcía y sus colaboradores de Salud.

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