22 feb 2026
CLARíN

El PJ en ebullición: lo que dejó el cierre de listas y la pulseada de Máximo Kirchner en la Provincia (mención a Bordet)

El PJ en ebullición: lo que dejó el cierre de listas y la pulseada de Máximo Kirchner en la Provincia (mención a Bordet)

El viernes es el día clave. Alberto Rodríguez Saá sabráentonces si se oficializa su lista, presentada al filo de la medianoche dellunes, con la que buscó desafiar la unidad del PJ, acompañado por un grupo dedirigentes y ex funcionarios K de paladar negro como la extra partidariaMilagro Sala, Gabriel Mariotto, Julio de Vido y su esposa Alessandra”Lali” Minnicelli. Amparados -con dudosa legitimidad, según fuenteslegales del partido- por nueve cajas y unos 85 mil avales. Necesitan, paraempezar, el difícil respaldo de cinco presidentes provinciales del partido.

Sergio Berni fue mucho más pragmático. Antes del fin desemana reservó número -400- y color -rojo punzó- de su lista “Orden ytrabajo”, mandó a entregar una decena de cajas con los avales, que ayer seacumulaban en la sede de la calle Matheu, amagó con presentar su postulación yviajó a descansar a Bariloche, a esperar que le sonara el teléfono. Pasó lo queel propio ministro provincial intuía: se excusó por la inclusión de AxelKicillof como uno de los cinco vicepresidentes de la nómina oficial quecandidatea a Alberto Fernández. Con la promesa, dicen, de un casillero en elperonismo bonaerense, la pelea que se aproxima tras el cierre de estas horasdel PJ nacional.

El Fernández presidente del PJ -la elección está pautadapara el 20 de marzo-, un cargo que, como la Presidencia del país, no estaba ensu radar hasta hace poco más de un año y medio, se terminó de plasmar al cierredel lunes por la necesidad del Frente de Todos de mantener la unidad en añoelectoral y apuntalar la figura del jefe de Estado, cuyo liderazgo no terminónunca de consolidarse.

El gobernador de San Luis quiso quebrar esa búsqueda,rodeado por dirigentes que, como mínimo, piden el indulto de Milagro Sala.Nunca hubo posibilidad de acordar, a pesar de la charla, amistosa segúncuentan, que Rodríguez Saá y Fernández mantuvieron en noviembre pasado, una vezque se postergó el calendario electoral del PJ. Gastón Harispe, del movimientoOctubres, trató de practicar el mismo pragmatismo de Berni: entregódocumentación -“incompleta”, confiaron desde la junta electoralpartidaria- y le escribió a Santiago Cafiero para negociar. No tuvo demasiadoéxito.

Junto a Cafiero -también colaboró Juan Manuel Olmos, elasesor presidencial con agenda acotada-, pero con más protagonismo, el ministroEduardo “Wado” de Pedro se puso al hombro las negociaciones con el sindicalismoy, en especial, con los gobernadores. José Luis Gioja, actual presidente delPJ, con COVID aunque asintomático, siguió las conversaciones desde su domiciliode San Juan.

Con Cristina Álvarez Rodríguez, Kicillof, Analía RachQuiroga -vicegobernadora de Jorge Capitanich-, Juan Manzur y la catamarqueñaLucía Corpacci como vicepresidentes -primera vez con paridad de género-, y lasnominaciones de Héctor Daer, Alicia Kirchner, De Pedro, Cafiero, Hugo Yasky,Pablo Moyano, Omar Perotti, GustavoBordet, Gustavo Menéndez y Víctor Santa María, entre otros, el Frente deTodos aglutinó detrás de Fernández la unidad casi completa de todos lossectores del frente.

Sin la presencia de Cristina Kirchner, a quién nunca leagradó el PJ pero que, a diferencia de Fernández, no necesita de la estructurapartidaria para ocupar la centralidad del poder y ejercer su liderazgo.

Máximo Kirchner tampoco se guardó un lugar: espera por el PJbonaerense para terminar de afianzar su rol como dirigente de peso en laprovincia de Buenos Aires.

Lo intentó a fines del año pasado, animado, en parte, porMartín Insaurralde, cuyo vínculo con algunos de sus colegas está quebrado y quehace tiempo responde sin escalas a La Cámpora, por sobrados motivos: lecedieron el control de la cámara de Diputados provincial y de Lotería a travésde dos de sus hombres de confianza. El “operativo clamor” dediciembre fue más tibio de lo que se esperaba. Se plantaron Fernando Gray,Gustavo Menéndez y Juan Zabaleta. Se resolvió entonces esperar un tiempo.

En territorio bonaerense estiman que el jefe del bloque delFrente de Todos en la Cámara baja y la cúpula de La Cámpora deberán sentarsecon los intendentes del conurbano a la mesa de negociaciones en las próximassemanas.

De todos modos, la jefatura partidaria de Máximo Kirchner yaes un hecho. “A menos que planteen una locura”, explica un intendentecercano a la Casa Rosada. El menú de la mesa de discusiones va desde loscasilleros y los apoderados y las listas legislativas de este año hasta lapelea por la Federación Argentina de Municipios (FAM), por la que pugnanFernando Espinoza, el candidato de Kirchner, y Zabaleta, por la Casa Rosada.

Una organización vaciada desde hace rato, que NéstorKirchner revitalizó durante su gestión y que ahora se transformó en otro ámbitoatravesado por las internas oficiales.

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