22 feb 2026
CLARíN

Quiénes son las cinco mujeres sub-40 que le están cambiando la cara al campo argentino (una desde Entre Ríos)

Quiénes son las cinco mujeres sub-40 que le están cambiando la cara al campo argentino (una desde Entre Ríos)

Hoy se celebra un nuevo aniversario del Día Internacional dela Mujer Rural desde que fue establecido por la Asamblea General de la ONU en2007. Y en Argentina cada vez sobresalen más por su dedicación, conocimiento yfundamentalmente, su coraje.

Clarín Rural homenajea a las mujeres describiendo cincocasos de jóvenes que con su impronta están dejando su huella en el sectoragropecuario.

Sofía Imaz – 33 años

Sofía Imaz, una joven emprendedora de 33 años que durante el2016 decidió abrir su propio tambo en Coronel Suárez, en el sudoeste de laprovincia de Buenos Aires, mucho con esfuerzo y dedicación ya que la lecheríaviene atravesando momentos muy difíciles desde hace varios años, y así,continuar de lleno con la actividad que tanto la apasiona tras el cierre del establecimientodonde estaba trabajando

Según comentó, comenzó sin capital para invertir en laactividad y arrendando el campo, el tambo y las vacas, y ya tiene en ordeñe en250 vacas produciendo 6.000 litros al mes basado en un tambo pastoril.

Buscando dónde comenzar a desarrollarse profesionalmente,consiguió empleo en un tambo en la localidad de Rivera. Sin pensarlo, aceptó apesar que no tenía experiencia en este sector.

Allí, donde estuvo trabajando un año, comenzó a “tomarle elgustito”, que según su pensamiento, la lechería es una actividad más dinámicaque otros sectores relacionadas al campo.

Viendo que estaba estancada en el tambo de Rivera, sinhorizonte para crecer, tomó la decisión de irse. Y consiguió empleo enMalal-co, un tambo situado en Coronel Suárez que era explotado por una empresaoriunda de Tandil. Ahí, ya con experiencia bajo su lomo, tomó las riendas delestablecimiento.

Pero el alerta llegó en octubre del año 2015 cuando laempresa de Tandil comenzó a negociar la renovación del alquiler del campo.Finalmente, en diciembre el tambo le puso punto final a la actividad y cerrólas puertas. Y la decisión parecía que no era la mejor.

Este contexto adverso, para Sofía fue la oportunidad de suvida. “Mi idea era alquilar el tambo y las vacas. Sabía que iba a funcionarporque quedaba la estructura y las pasturas sembradas. Lo único que necesitabaera alguien que tuviera ganas de invertir para poder seguir con el tambo”,relató.

Sin embargo, no estuvo sola. Clara Bejarano, quien trabajabajunto a Sofia en la empresa en Malal-co siendo la encargada de la guachera, dela inseminación y atendía la recría y los partos.

Actualmente, mantiene la cantidad de animales en ordeñe(250) pero está cambiando la genética de las vacas. Las sigue alquilando a lasvacas pero se enfocó en la raza Jersey.

Además, buscokilos de sólido en vez de litros de leche” Hoy tiene 130 vaquillonas en eltambo pero no se están ordeñando por su edad (hay que esperar que cumplan dosaños de vida”Por situaciones de país y del tambo, los años anteriores tuvo quevender las vaquillonas y recién este año las pudo aguantar porque hay quedarles de comer y no generan leche”.

Julieta Toffoletti – 33 años

Julieta Toffoletti, nacida en La Plata, tiene 33 años y fuela organizadora de Agrónomas Argentinas, una red de jóvenes que busca conocer yayudar a otras mujeres para potenciarse.

Su pasión por el campo comenzó desde muy chica, ya que sufamilia tenía campos en Gualeguaychú, Entre Ríos. En un primer momento estudióingeniería química en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y no le gustó.Decidió cambiar de carrera y comenzó a estudiar ingeniería agronómica tambiénperteneciente a la misma universidad..

Julieta terminó la carrera en 2017 y pasó por variostrabajos mientras cursaba sus estudios facultativos. Primero, en un vivero deLa Plata, luego pasó por una empresa de producción ganadera, el sector que másle fascina a Julieta.

Pero por cuestiones personales renunció y a principios de2019 se fue a Europa a buscar trabajo segura de que iba a encontrar mejoresoportunidades laborales. Pero la experiencia no fue tan buena como planeabaporque era difícil conseguir trabajo relacionado al agro.

Un día decidió volverse a la Argentina mientras que desde elviejo continente seguía enviando currículums en el país. “Tenía muy pocasrespuestas. En un momento dije basta porque me dedicaba a enviar currículums”,explicó. “Siempre buscaba colegas para seguir en contacto. Por eso fundeAgrónomas Argentinas sabiendo que muchas chicas estaban en mi misma situación”,explicó.

El objetivo de esta red es potenciarse entre las colegas yarmar equipos (si se puede) y darlos a conocer. Hoy, esta organización cuentacon 110 chicas, comunicadas principalmente por las redes sociales y vienecreciendo.

“No le veo el límite a esto. Podemos hacer muchas cosas apartir de acá”, dijo describiendo que ya se han lanzado proyectos hortícolas yagroforestales.

Alicia Rodich – 35 años

Alicia Rodich tiene 35 años y trabaja en la localidadchaqueña de Las Garcitas. Heredó los campos de su padre que estaban casiabandonados y con dedicación, conocimiento y coraje, está saliendo adelante. Esasesora, hace agricultura y ganadería en su propio campo y realiza laboresagrícolas a terceros.

Una vez que se recibió de ingeniera agrónoma en Corrientes,su primer trabajo fue en el Ministerio de Producción de Chaco. Allí estuvo 7años pero sentía que no era su lugar. Luego del fallecimiento de su tío en2016, su padre (quien tenía la empresa en sociedad) le pidió que se hicieracargo del campo y en 2017 decidió renunciar al organismo provincial y metersede lleno en los lotes.

En la actualidad, trabaja en 600 hectáreas donde produce losprincipales cultivos (cuando el clima lo permite) y 60 hectáreas dedicadas a lacría y recría de animales, donde tiene 600 cabezas de ganado y su producción sebasa en 100 potreros rotativos de 70 metros por 110 metros.

Cuando su padre le dejó el campo, quien se había dedicadopuntualmente a la ganadería, dejando de lado la agricultura, los lotesagrícolas estaban muy infestados de malezas. “Fue como comenzar de nuevo porquelos lotes había que recuperarlos”, recordó. Por lo que mencionó que tuvo queponer mucho esfuerzo con manejo y tecnología para recuperarlos.Alicia no sólo se dedica a las produccionesagrícolas-ganaderas, sino que desde el 2018 comenzó a hacerse cargo de lascosechas del campo y presta servicio a terceros. De su padre heredó doscosechadoras de algodón, una cosechadora de granos, tres tractores yrecientemente compró una plataforma de maíz.

“Con las inundaciones que sufrimos en Semana Santa, perdimosla cosecha. Teníamos una soja espectacular y no me querían cosechar losmuchachos porque era Jueves y Viernes Santo. Nos largamos a cosechar el sábadoy el domingo llovió un mes entero y nunca más pude entrar a ese lote. Y ahícomo mujer pensé cómo puedo depender de otros. Si la máquina es mía. Ahíaprendí a cosechar y ahora no dependo de nadie”, describió con muchasatisfacción.

“Muchos me critican porque tengo las uñas pintadas y por laszapatillas que uso. ¡Oigan, soy mujer. Puedo hacer todo!”, exclamó.

Magalí Gutierrez – 32 años

Magalí Gutierrez, con 32 años, es otra de las jóvenes quecon ideas y liderazgo se ganó su lugar en el sector agropecuario. Es productorapero también está al frente del Sistema Chacras de Aapresid en la regiónNorpatagónica, que junto a productores líderes, buscan potenciar la producciónagrícola.

Nació y se crió en la localidad bonaerense de Bahía Blanca.Viene de una familia de productores agropecuarios, que manejan 1.100 hectáreaspropias en el sur bonaerense.

Ya desde muy chica apasionada por el campo, decidió estudiaragronomía en la Universidad Nacional del Sur pero mientras cursaba lasmaterias, se hizo cargo de un campo familiar. Luego, del total de la superficiede la familia, junto con su hermano, también ingeniero agrónomo, le alquilaron480 hectáreas a su mamá. En ese campo producen trigo y especialidades enrotación, como semillas de vicia. Más adelante, analizó, quieren sumar otrocultivo para producir semilla.

Sin embargo, una vez que se recibió de ingeniera agrónoma,se dio cuenta que no le demandaba tanto tiempo la producción, comenzó a sentirinquietudes por aprender cosas nuevas y salir de su “zona de confort”.

Así, buscando nuevos horizontes para su vida profesional, seenteró que se necesitaba un coordinador para el Programa Sistema Chacras deAapresid con el fin de trabajar en investigación y desarrollo a campo en laregión Norpatagónica.

“Pasé del campo donde produzco, donde casi no llueve, a laregión Norpatagónica que tiene un ambiente agroclimático excepcional, con aguade riego de primera calidad, y donde se pueden lograr los mayores niveles deproductividad de Argentina”, comparó.

Los comienzos en la provincia de Río Negro no fueron fácilespara Magalí. Una vez que ingresó en 2014 como gerente técnica de la ChacraValles Irrigados Norpatagónicos (VINPA), se alejó de su ciudad natal y vivió dosaños en dicha región. “La zona es muy grande. En cada gira semanal recorría 800kilómetros entre campo y campo”, describió Magalí cómo fueron sus comienzos enel puesto.

Según recordó, esas recorridas, al principio, lo hacía conun Peugeot 306 que había heredado de su abuelo pero al tener que transitarcaminos de ripio, y con el agregado de que no hay señal para comunicarse,sentía mucha adrenalina cada vez que visitaba a un productor. “Una vez me quedésin combustible luego de perforar el tanque y tuve que caminar 5 kilómetroshasta llegar al campo. Pero en la zona hay tanta buena gente que siempre meesperaban y me asistían”, contó como anécdota, que sin duda la fue forjandocomo persona y en lo profesional.

Para Magalí, la zona Norpatagónica es nueva y hay mucho porhacer pero advirtió que para que se siga desarrollando se necesita mejorinfraestructura y facilidades para los productores.

Cecilia Fermoselle – 27 años

Cecilia Fermoselle es oriunda de Salta y licenciada enProducción Animal, y con sólo 27 años se hizo cargo del manejo del feedlot desu padre (Sergio) con muy buenos resultados.

Su historia es un ejemplo de que las mujeres suelen tenerque empujar más. Después de hacer la tesis en una granja de producción porcina,comenzó a mandar curriculum a todos lados. “Estuve siete meses en un campo deovejas pero me costaba que me vieran trabajando en el campo”, recordó.

En su zona todavía hay muchos potreros que están bienmetidos en el monte y en la yunga. Los asesores se van a trabajar dos semanasseguidas a zonas rurales aisladas y en las que todos los peones son hombres.”Algunos hasta estaban preocupados de mandarme ahí”, contó.

Lo que ella quería era sumar experiencia para más adelantetrabajar en el establecimiento de su padre, que se llama Las Tres Marías? y está a 20 kilómetros de la ciudad de Salta, en la ruta que va aCafayate. Es un campo en el que el negocio fuerte había sido la producción detabaco y una granja de ponedoras de huevos. Pero a su papá siempre le gustó laganadería.

Las dificultades para conseguir mano de obra para los lotescon tabaco -un cultivo muy intensivo- los convenció de que había que hacer otracosa. El problema era que la superficie del campo era limitada, así que elproductor empezó de a poco. Primero compró una jaula de terneros, la engordó enun corral y al ver que funcionaba siguió con otro corral y con los años armó unfeedlot de 1.200 animales, la capacidad máxima en esta superficie que es desiete hectáreas.

Cuando empezó a trabajar en el feedlot, Cecilia se pasó unmes observando cada uno de los procesos y después sugirió cambios para ganareficiencia. Ahora su trabajo diario es recorrer todos los días los corrales,supervisar el trabajo del mixero, los comedores, el manejo sanitario y sobretodo encargarse de las ventas.

Los clientes del feedlot no son los grandes frigoríficossino los matarifes y carniceros de Cerrillos y de las localidades cercanas, quevienen personalmente al campo a elegir la hacienda. Eso hace que las ventassean bien personales.

“Al principio les costó negociar conmigo pero seacostumbraron. Yo hice algunos cambios. Antes los clientes entraban a loscorrales y elegían los animales que querían, lo que complicaba mucho el manejo.Ahora trabajamos en el armado de lotes de hacienda lo más parejos posibles ylos dejamos elegir de ese conjunto de animales”, explicó.

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