22 feb 2026
CLARíN

Conversaciones reservadas de Alberto Fernández con empresarios y críticas a Heller por el “aporte solidario” (queja entrerriana)

Conversaciones reservadas de Alberto Fernández con empresarios y críticas a Heller por el “aporte solidario” (queja entrerriana)

Hubo encuentros secretos y reuniones en Olivos, entreAlberto Fernández y los principales empresarios de la Argentina. Existió unacena a comienzo de la semana. También, un inusual encuentro el sábado y hoy elPresidente podría verse con influyentes figuras de la comunidad de negocios.

Los líderes de Globant, Aceitera Deheza, Accenture, Techint,Aluar, Edenor, Macro, Axxion , y los jefes de la UIA, Ciara y Bolsa de Cerealesestuvieron cara a cara con Alberto. La política, Cristina, el Gabinete y la”tormenta perfecta” de la economía fueron los temas centrales de las reuniones.También, Alberto buscó apoyo y consenso para las medidas que se anunciaron estejueves.

El Presidente tomó la iniciativa con un objetivo político:enfriar el creciente malestar que existe entre los capitanes de industria.Alberto intentó dar garantías y frenar la incipiente creencia de un éxodo decompañías de la Argentina. Esta semana -fruto de esas reuniones- varias firmasnegaron su salida del país.

Los hombres de negocios ven que se profundiza la inestablesituación económica y que se deterioró la credibilidad en la Casa Rosada. Estánalarmados -en su mayoría- por la posible instalación de las anacrónicas ideaseconómicas de Cristina Kirchner.

Entre los hombres de negocios insisten en que hay un comboexplosivo: crisis económica y avance político de la Vicepresidenta. En la UIA,en AEA y en ADEBA sostienen que esa “mezcla” genera un creciente clima”anti-empresario” y eso abre la puerta a las especulaciones sobre la fuga deempresas. Alberto contragolpeó: “Yo soy el que gobierna”. Y aclaró: “Hablomucho con Cristina. Es una referente clave del Frente de Todos. Pero elGobierno quiere inversiones privadas”.

Los hombres de negocios también consideran inadmisible laausencia de un plan para enfrentar la crisis y hablan de la “mala praxis” delos funcionarios del equipo económico. Los encuentros fueron francos y conpocos testigos: en algunos estuvo Martín Guzmán; en otros, Santiago Cafiero yen varios Gustavo Beliz. Sergio Massa habría alentado los contactos. SergioKauffman -Accenture- y Martín Migoya -Globant- lideraron al puñado deempresarios de las poderosas tecnológicas que el último fin de semana concurrióa Olivos.

El grupo fue al grano: comentaron el temor de los emprendedorestecnológicos por los abruptos cambios en las reglas de juego. Se trató la “leydel conocimiento” y hablaron del clima anti-negocio y de la presión impositivasin límites. El Presidente agregó: “Argentina no es ni va camino a Venezuela”.

Alberto Fernández -unos días antes- mantuvo negociacionesdirectas con los mandamás del Consejo Agroindustrial y con los CEO de lascerealeras. En esos encuentros se cocinaron los anuncios de este jueves.

El trío, que comandan Jose Martins, Gustavo Idígoras yRoberto Domenech, participó -en forma activa- en la negociación de las medidascon el ministro Martín Guzmán. Pero la “troika” decidió comunicar lo contrario:el martes dijeron que el diálogo se había cortado y que las medidas eranunilaterales de la Casa Rosada.

La acción obedece a conflictos internos: los sectores delagro enfrentados con el Gobierno, no quieren que el campo dialogue con losfuncionarios. Ya al mediodía de este jueves la Sociedad Rural distribuyó uncomunicado criticando el paquete de emergencia.

Alberto Fernández -en sus reuniones- prometió que el paquetedel jueves a la noche tenía una lectura política: un intento de retomar lainiciativa política y volver a la agenda de crecimiento. Así lo anticipó en lacumbre que tuvo con un cuarteto de influyentes industriales: Miguel Acevedo,Roberto Urquía, Luis Betnaza y Javier Madanes Quintanilla. Los cuatro alertaronsobre la falta de programas y la pérdida de la iniciativa política.

El titular de la UIA fue contundente: “El Gobierno está a ladefensiva”. Urquía completó: “Hay que construir confianza”. Ambos estaban altanto del paquete de emergencia. Ciara -de la Cámara del aceite- alentó losincentivos a la liquidación de divisas. En la reunión se habló del dólar y hubocuestionamientos al cepo cambiario.

Alberto habló de “medida de excepción”. Pero losindustriales sugirieron otro camino: explorar un mercado financiero libre paratransacciones del minorista. El cuarteto fue concreto en un tema: el impacto enlas empresas nacionales del “aporte solidario” creado por Máximo Kirchner.

El tributo nació con complicaciones: en sus orígenes sequiso aplicar a “ricos” con patrimonios de solo 300.000 dólares, y así castigara la clase media. Ese dislate inicial fue -por suerte- corregido y se terminócon un aporte que involucra a 12.000 contribuyentes con patrimonios superioresa 200 millones de pesos.

Pero ahora la redacción de la propuesta discrimina aempresarios locales y beneficia a las multinacionales. Madanes y Acevedo -poreso- criticaron duro en Olivos a Carlos Heller. Es el autor del proyecto. Ambosdijeron aceptar como excepción el “aporte extraordinario”.

Pero alertaron que castiga a los hombres de negociosargentinos porque se cobra por los paquetes accionarios que tienen de suspropias compañías. El “cuartero” de empresarios insistió en que la propuesta deHeller era otro de los elementos que generan un “clima anti-inversión”.

Alberto Fernández escuchó. Dijo que estaba dispuesto aenmendar errores. Pero cuestionó el silencio que hasta ahora tuvo la UIA. ElPresidente conocía el tema y el reclamo. Alberto viajó a Entre Ríos -inicio deseptiembre- y visitó la inversión del Grupo Motta: una planta modelo avícola,fruto de una inversión de 30 millones de dólares.

El Presidente ponderó la pujanza de Héctor Motta. Elindustrial -tesorero de la UIA- aprovechó la situación y le comentó lo que, asu juicio, era un dislate que iba a cometer el Congreso. Motta explicó que suempresa aumentó el patrimonio por la inversión que precisamente había ponderadoAlberto. Pero le comunicó al Presidente que ahora -por el proyecto de Heller-debería pagar mayores aportes a causa de la millonaria inversión.

Alberto escuchó y le dio una respuesta lacónica: “Le paso elcontacto de Heller y lo llama de mi parte”. La conversación entre Heller yMotta fue frustrante. El diputado contragolpeó en forma socarrona: “Si la UIAquiere que también paguen las multinacionales, que haga una presentación y lecobramos a las multis”.

La cuestión trascendió el martes en la central fabril. Loscapitanes de industria acusan a Heller de estar enamorado de su proyecto y deser una suerte de “Robin Hood al revés”: salva a las multinacionales y le cobraa las empresas nacionales.

La cuestión provocó otra acalorada reunión entre el propioHeller y el banquero Jorge Brito. Ambos almorzaron en el banco Credicoop quepreside el diputado del Frente de Todos. Brito fue con los tapones de punta yla reunión terminó en un fuerte intercambio de opiniones. Heller calificó de”progresista” su propuesta y la defendió a rajatabla. Brito habló de “castigoal capital nacional” y calificó de “ignorancia” la redacción del proyecto.

Alberto recibirá este viernes al mediodía a otro grupo deinfluyentes jefes de compañías locales. Todas van a plantear el problema aOlivos. No será el único: también se hablará del FMI. El martes comienza otranegociación: Alberto quiere que vaya “a fuego lento”. El Gobierno apuesta fuerte:espera que Donald Trump pierda la elección y sueñan con que Joe Biden se apiadede la Argentina.

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