
El intendente de Paraná, Sergio Varisco (Cambiemos), decidió, en medio del cisma que atraviesa su gestión por la causa de narcotráfico que tramita en la Justicia Federal, efectivizar una de las previsiones de la ordenanza del “Estatuto de estabilidad y escalafón de obreros y empleados municipales”, aquella referida a las “condiciones de moralidad y buena conducta” que debe demostrar toda persona que trabaje para el municipio.
Entonces, emitió el decreto 1110, fechado el 6 de julio, mediante el que dispuso que “para el ingreso a la planta contratada -en obra o servicio y/o cualquier otra modalidad de contratación- de la Municipalidad de Paraná, el interesado deberá -previamente- acreditar la ausencia de antecedentes penales mediante la presentación, en la Dirección General de Recursos Humanos, del certificado expedido por el Registro Nacional de Reincidencia”.



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