21 feb 2026
CLARíN

La prisión domiciliaria para agresores sexuales hace revivir el trauma a las víctimas de abuso (mención a cura de Entre Ríos)

La prisión domiciliaria para agresores sexuales hace revivir el trauma a las víctimas de abuso (mención a cura de Entre Ríos)

Se dice que el abuso sexual es el delito más impune. Por eltipo de agresión, por sus características y consecuencias, a las víctimas lescuesta denunciar. Y mucho más sostener un proceso judicial, que suele ser largoy revictimizante. Se estima que sólo el uno por ciento de los abusos termina enuna condena efectiva. El abuso sexual es un delito grave. Ningún condenado pordelitos sexuales debería acceder a la prisión domiciliaria que se permite porcuestiones humanitarias en el contexto del coronavirus. Sin embargo ya hubocasos, y muchas de las personas que han sobrevivido a estos abusos estánexperimentando el trauma nuevamente. 

“Hay distintas emociones que pueden ir surgiendo altomar conocimiento que un agresor sexual pueda salir y vivir cerca, haya sido ono quien te haya abusado. En todas las formas lo que se despierta es el enojo,el enojo de cada sobreviviente vinculado a las secuelas, los traumas, todo loque repercutió el abuso sexual en sus vidas y en este contexto tener queentender que ellos gozarían de esta libertad”, explica a Clarín FernandaTarica. médica, especialista en Violencia de Género, fundadora de Shalom Bait,Asociacion Civil de Prevención y Asistencia de la Violencia Familiar.

“Sienten indignación e impotencia de no poder evitarque ocurra. Se reviven las situaciones traumáticas, la desprotección. Se sienteinseguridad y miedo, miedo a estar en peligro, a tener que estar otra vez enalerta. Y la desprotección hacia ese miedo, porque sabemos que hay unacasuística sobre la reincidencia y se vuelve a tener miedo -continúa Tarica-.Una característica del trauma es que puede darse la re experimentación, volvera revivirlo. Si se instala en una parte del cerebro como un presente continuose puede volver a sentir o vivir lo que pasó. Y esto lo puede disparar una caraconocida, un olor conocido, unas palabras parecidas, un contexto parecido. Yesta situación y que tanto se hable de este tema puede reactivar y hacer que serevivan estos acontecimientos, puede haber flashback de lo vivido, pesadillas,insomnio. Esto no es gratis para los sobrevivientes de abuso sexual”. 

“Cuando jueces y juezas machistas dan una domiciliariaa agresores sexuales, las personas que han sido víctimas, niñas, niños,mujeres, personas trans, travestis, lo que sienten en ese momento es que hay unfuertísimo ejercicio de poder por parte del agresor sexual. ¿Qué poder tendráel agresor sexual? ¿Qué abogado lo defenderá? ¿Qué mafia lo sostendrá? ¿Quéacuerdo tendrá con ese juez o esa jueza que tiene ese poder de salir de lacárcel antes de lo previsto?”, plantea el psiquiatra Enrique Stola.

“Y cuando lo ubican cerca, o lejos, no importa, elimpacto psicológico para la víctima es terrible, porque re actualiza la escenatraumática y re actualiza el sufrimiento que ha sido transitar todo el procesojudicial, denunciar, luchar contra los abogados defensores de estos agresoressexuales. Y a esto hay que sumarle que el impacto no es sólo sobre la víctimasino que hay un impacto negativo también en la red de personas cuidadoras, deamigas, de familiares, que han sido sostén afectivo en todo el proceso de lavíctima -sigue Stola-. Y la víctima todo lo que puede sentir en ese procesotraumático es miedo, angustia, ansiedad, trastornos en el sueño, una profundaimpotencia, dolor, descreimiento total en las instituciones, y sobre todo, esasensación que, de nuevo, el agresor es terriblemente poderoso”. 

“La noticia de la excarcelación del abusador provoca enla persona sobreviviente la reactualización del trauma. Las imágenes, losolores, las voces y los recuerdos se vuelven vívidos. Cobran vida losfantasmas, aquellos contra lo que tanto se a luchado. Vuelve el estado dealerta, de super vigilancia, de miedo, de una descontrolada ansiedad. Laspesadillas, los terrores, los sobresaltos. Se agudizan sudoraciones, ataques depánico, taquicardias, diarreas, el cuerpo se expresa al compás de las fuertesemociones, es como que la vida se detiene”, asegura a Clarín LilianaRodríguez, psicóloga de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiásticode Argentina.

“El efecto cascada que provoca en todos lossobrevivientes la sola posibilidad de que su agresor no esté donde debe estar,que es en la cárcel…Y el tremendo mensaje que le dan a quienes han denunciadoo están por hacerlo -agrega Rodríguez-. Los jueces que toman estás decisiones,lejos están de querer entender y aplicar la concepción que encierra la fraseprotección a las víctimas. Desoyen clamores populares y opiniones especializasde la peligrosidad de semejante medida. La experiencia y las estadísticasdemuestra que estos delincuentes no se recuperan”.

A Julieta Añazco la abusó el sacerdote Ricardo HéctorGiménez cuando ella tenía 7 años y él casi 50. Abusó de muchos chicos en lacolonia de verano. Entre otras cosas, los bañaba a todos. Julieta hoy es partedel grupo Iglesias sin Abusos y también de la Campaña por la No prescripcióndel delito de Abuso Sexual. Está enojada: “Se siente mucha bronca,injusticia, dolor. Sabemos que los abusadores sexuales van a reincidir por másque tengan domiciliaria. Y va a haber jueces que avalen ese pedido, comoquisieron hacer todos los sacerdotes detenidos, como quiso hacer (Julio César)Grassi, (Nestor) Monzón en Santa Fe, (Juan Diego) Escovar Gaviria en EntreRíos”.

“Es una lucha que parece que no termina nunca. Es muydifícil el proceso para una víctima, dar el paso para hacer la denuncia penal,con todo lo que implica, con todo el desgaste que viene después, todas lasrevictimizaciones que se siguen sufriendo, los abusos que se siguen sufriendopor el poder judicial, por el poder eclesiástico -continúa Añazco-. Muchos nosenfermamos. Y enterarte que la persona que abusó de vos, y por la que vos estáshaciendo terapia psiquiátrica, tomando medicación, con problemas de salud,puede llegar a salir… La verdad es que pega fuerte”.

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