Los trece mensajes de los 8.000 tambores sagrados son:
Restablecer el equilibrio y la armonía con nuestro corazón, la familia, el planeta y el universo.
amar, respetar y proteger a la madre tierra, agua, viento, fuego, y todos los seres vivientes.
Curación de la madre tierra y la humanidad. Balance femenino masculino, honor a la abuela, madre dualidad hija y nieta. Educación a niños y niñas con la sabiduría ancestral.
Conexión con el gran espíritu, visión cósmica y florecimiento de la espiritualidad ancestral.
Reconocer que todo es sagrado y retorno al mundo mágico ceremonial. Ayudarnos mutuamente, esfuerzo colectivo.
Mantener la honestidad confianza y humildad.
Promover y velar siempre por la justicia, libertad y paz digna de los pueblos, comunidad y familias y personas.
Convivir con bondad, trabajar con alegría y agradecer por todo. Mantener la salud del cuerpo físico, mental y espiritual, personal y colectivamente. Provisión de alimentación natural.
Dar siempre valor a la palabra sagrada, mantener el lenguaje profundo y vivir con responsabilidad.
Mantener el sonido de la creación y cuidar la energía vital. Guardianes de la medicina del sonido.
Brindar nuestro servicio a la humanidad guardianes de la tierra y de la vida. La profecía que guía la ceremonia sostiene: "…el día en que se reúnan los sonidos de 8.000 Tambores Sagrados, será el inicio de la verdadera sanación de la Madre Tierra, de todas las especies y la familia humana…para poder convivir en el camino de la paz sagrada, en conexión armónica con el universo, la madre naturaleza, la comunidad, la familia y con nuestro propio corazón. Es el tiempo de reunificarnos y reencontrarnos todas las semillas de las cuatro direcciones para reactivar la energía cósmica, curar las heridas históricas, sanar a nuestra madre tierra, respetando la vida, la libertad y la dignidad de nuestros pueblos".
Para mayor información sobre la ceremonia de los 8.000 Tambores Sagrados comunicarse al 4223148 o escribir a foroecologistaparana@yahoo.com.ar, o resistircrear@infovia.com.ar
Esta ceremonia ancestral se realiza hace varios años y es un llamado a cuidar la vida, convivir en paz y a armonizarnos con el pulso vital a través del ritmo de los tambores sagrados, en sintonía con la Semana Mundial del Agua.
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