Por otro lado, planteó que “si lo que se quiere es acercar el ejercicio del Poder Judicial al ciudadano, comprometerlo, implicarlo, permitirle que tome parte de la administración de justicia, se abre entonces un debate”.
En este marco, planteó el contrasentido: “Resulta que le vamos a dar al ciudadano el poder de condenar o absolver, pero ese ciudadano no tiene posibilidades de participar en una discusión presupuestaria para establecer que en su barrio haya un foco más o se corten los yuyos de manera de no facilitar la actividad delictiva”.
Concluyó que “es una fantasía pensar que va a haber participación ciudadana porque una o dos veces al año algún ciudadano pueda ser seleccionado para integrar un tribunal”.
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