Anteayer, el problema hizo eclosión entre la comunidad de la Escuela Nº 20 Casiano Calderón, del barrio San Agustín, donde debieron suspenderse las actividades para someter al edificio a una desinfección. La queja de los padres y los docentes tuvo su expresión en una protesta en la calle en la que pidieron que se adopten medidas “urgentes” para evitar la propagación de la enfermedad. Ayer, con un análisis bromatológico de la calidad del agua potable, que dio resultados óptimos, las clases se retomaron con normalidad aunque la preocupación sigue, porque el brote se mantiene firme. “Cada día aparecen más casos, y también hay más consultas”, admitió el doctor Mario Bevilacqua, director del Hospital San Roque.
Pero desde la Secretaría de Salud descartaron nuevamente, tal como lo habían hecho en días anteriores, la posibilidad de realizar una vacunación masiva de la población infantil, ya que, según dijo el doctor José María Legascue, director de Atención Médica, “epidemiológicamente está comprobado que cada cuatro años se producen estos brotes. Y la cantidad de casos que se registran obedece al deterioro que ha sufrido el nivel socioeconómico de la sociedad en los últimos años. ¿Eso qué implica? Que la población está mucho más vulnerable a este tipo de problemas.
Por otra parte, en los últimos años no se han hecho las obras de infraestructura necesarias en cloacas y agua potable”, indicó el funcionario.Legascue dice que esas “deficiencias” en obras de infraestructura, en Paraná, se observan en el cordón que está fuera de los bulevares. “En la zona que está dentro de los bulevares, la hepatitis no es un problema porque recibe agua potable y la población tiene cloacas.
El problema es la periferia; la ciudad se ha extendido hacia el sur y hacia el oeste, lugares donde hay un atraso en obras de infraestructura, sobre todo de agua potable. Hay barrios que se alimentan de pozos, y si bien los tanques pueden estar limpios y pueden tener, no sé si todos, la clorinación correspondiente, uno no tiene la certeza de la calidad del agua potable. Yo creo que es ahí donde hay que apuntar”, observó.
El director de Atención Médica sostuvo, no obstante, que el problema adquiere la misma envergadura en el resto de los municipios. “Creo que se necesita que haya un compromiso importante de las Municipalidades de las ciudades grandes, como Concordia, Gualeguaychú, Concepción del Uruguay, La Paz, Villaguay o Gualeguay, en reforzar o mejorar todo lo que no se ha hecho en los últimos años en materia de infraestructura de cloacas, desagote y agua potable. La madre del mal está ahí. No hay otra causa. El contagio se produce por vía oral-fecal. Pero como el problema está, hay que tratar de resolverlo”, puntualizó Legascue.
Y si bien reconoció que ya se han vacunado alrededor de mil personas en Entre Ríos, descartó que ése sea el camino para poner un freno al brote epidémico. “La vacunación no es la solución absoluta. Quizá uno vacune en progresión aritmética, y la enfermedad crece en progresión geométrica. El problema es básicamente higiénico. Hay que tratar de preservar la higiene, y evitar la ingestión de alimentos o agua contaminada”, señaló.
Legascue afirmó que el número total de casos reportados en Paraná supera los 200, aunque no pudo brindar más precisiones por cuanto la funcionaria que lleva adelante el mapa estadístico, Elena Pedroni, directora de Epidemiología, no estaba en la ciudad. Quién sí exhibió un listado, a mano, de los enfermos registrados en las escuelas fue Cristina Sosa, directora de Educación de Paraná.
La funcionaria admitió que son 46 los casos de escolares afectados por hepatitis A, aunque descartó de plano que esa situación pudiera derivar en la interrupción de la actividad escolar en las escuelas. “Todas las acciones de prevención que se pueden hacer desde el ámbito educativo, están hechas. Desde el 14 al 27 de febrero desinfectamos todas las escuelas del departamento Paraná. También durante el receso hicimos la limpieza de los tanques de agua, y hemos hecho el análisis bacteriológico de la calidad del agua, y no hemos encontrado ningún problema”, aseveró.
La Dirección Departamental de Escuelas de Paraná del Consejo General de Educación (CGE) hizo un relevamiento escuela por escuela respecto de la cantidad de casos de hepatitis A registrados, y pudo determinar la existencia de 46 alumnos afectados. La información se constituyó en el único dato preciso oficial que se pudo conocer respecto de la incidencia que tiene el actual brote. “No es de incumbencia del área educativa hacer el reporte de casos de chicos, aunque contamos con equipos de conducción comprometidos con su trabajo que dan cuenta de los chicos, y nos informan. Pero esto no es responsabilidad nuestra, sino de Salud”, dijo Cristina Sosa, titular del área. El detalle, es el siguiente:
Escuela Nº 20 Casiano Calderón, 17 casos Escuela Nº 16 Francisco Soler, 2 casos Escuela Nº 101 Juan Manuel de Rosas, 4 casos Escuela Nº 125 Nuestra Señora de Guadalupe, 2 casos Escuela Nº 195 La Delfina, 5 casos
Escuela Nº 193 Pedro Giachino, 5 casos Escuela Nº 188 Bazán y Bustos, 6 casos Escuela Nº 200 Soldados de Malvinas, 5 casos Cómo se previene
El Ministerio de Salud de la Nación dio a conocer las medidas de prevención que se deben adoptar para evitar contraer la hepatitis A y la transmisión del virus que la produce.
Al respecto, recomendó lavarse las manos con agua y jabón antes de preparar y servir los alimentos, como así también antes de comer y después de ir al baño; y mantener limpios los baños y los artefactos sanitarios –tanto inodoros, como lavatorios, canillas, bidés y bañeras–, lavándolos con agua y lavandina.
La hepatitis A es una enfermedad infecto contagiosa producida por un virus que puede presentarse a cualquier edad. No obstante, el Ministerio de Salud no descarta la posibilidad de que se produzcan casos de hepatitis A en las escuelas. De producirse algún caso, de todas formas, advierte que no es necesaria la suspensión de las clases.
En los establecimientos escolares, se deben extremar las medidas de higiene general de los edificios, en especial la de baños, sanitarios y cocinas, y supervisar el cumplimiento de las normas de higiene personal de los alumnos.El virus que produce este tipo de enfermedad ingresa al organismo a través del agua, alimentos, manos y objetos contaminados con material fecal. El comienzo de la enfermedad generalmente es repentino, y viene acompañado de fiebre, malestar general, falta de apetito, náuseas y dolores abdominales.
Las principales medidas de prevención están referidas tanto a la higiene personal como a la del ambiente. Para cocinar y preparar alimentos, se recomienda usar agua segura de la red domiciliaria. En el caso en que se utilice agua de pozo o de cualquier otro origen, se debe hervir en un recipiente limpio y tapado durante 3 a 5 minutos, dejando enfriar en el mismo recipiente. Otra forma de potabilizar el agua es agregándole 2 gotas de lavandina concentrada por cada litro de agua, y esperar 30 minutos antes de utilizarla.
Además, aconseja lavar cuidadosamente todas las frutas y verduras que se consumen crudas; dejarlas en remojo entre 10 y 15 minutos, y luego enjuagarlas bien. Por último, recomienda utilizar siempre agua potable.
Fuente: El Diario
Comentarios
0 comentariosSé el primero en comentar esta nota.